Digitalización total acelerada

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Logos de algunas de las plataformas digitales con usamos a diario.

No es nada nuevo decir que antes del infinitamente citado Covid-19 estábamos en un claro proceso de digitalización como sociedad donde cada día leíamos nuestras noticias en el móvil, comprábamos un billete de avión desde el sofá y veíamos nuestras series a la hora que nos apetecía en Netflix. 

Pero de pronto el dichoso virus atacó y nos vimos todos encerrados sin más opción que la de ir al súper, al médico o a pasear el perro…

Dicen que el ser humano tarda en generar un nuevo hábito 21 días y fijaos que llevamos ya 58 días y pronto (el próximo jueves) triplicaremos esa cifra necesaria para generar nuevas rutinas.

Incluso los que antes confiaban poco o nada, se han visto obligados a crear usuarios en distintas plataformas online ya sean estas de televisión (Netflix, HBO, Disney+,..) compras (amazon, alibaba…), video conferencias (Zoom, Cibex, Skype,…), etc.

Los diarios digitales han obtenido subidas sustanciales en usuarios en estos meses, los restaurantes (incluso alguno con Estrella Michelin) han sacado sus propios servicios a domicilio, carnicerías y pescaderías atendiendo pedidos por WhatsApp, mercados locales con iniciativas conjuntas online para atender esa nueva demanda de pedidos por internet. Y todos haciendo reparto a domicilio de manera local o utilizando empresas de mensajería a nivel nacional.

Los mejores programas de entrevistas han sido sustituidos por directos a través de Facebook o Instagram, en algunos incluso con los antiguos protagonistas (artistas, deportistas,…) haciendo de periodistas improvisados.

Todo esto que había llegado para quedarse se ha visto acelerado por este momento forzado de digitalización total al que nos hemos visto abocados, pero que tiene difícil marcha atrás.

Por supuesto todos sabemos que cuando las cosas se normalicen y la pandemia esté controlada, esa nueva normalidad hará que vuelvan a abrir comercios, grandes superficies, se retomen los programas de televisión, etc.

Pero, ¿qué creéis que pasará con aquellos que han descubierto el tiempo que ahorran en escoger unos zapatos en la web del El Corte Inglés? ¿Y esos que nunca habían usado el servicio a domicilio de Mercadona? ¿Y los que quieran continuar recibiendo su pescado fresco de Antonio Martín tras un WhatsApp?

El problema de todo esto es que las revoluciones, como en su día le sucedió a la industrial, conllevan inicialmente una pérdida de empleo o, como mal menor, se transformarán en empleos de menor calidad. ¿Qué pasará, pues, a medio plazo con los grandes centros comerciales? ¿Y los grandes edificios de oficinas? 

A la más que segura crisis económica que asoma tras dos meses de frenazo casi total, habrá que unir una aceleración inesperada en los hábitos de los consumidores, que ha provocado que la economía y los trabajadores probablemente no estén aún preparados para cambios estructurales tan grandes.

Tal y como ocurre en la naturaleza, sobrevivirán los más fuertes, pero no nos olvidemos que fuertes en tiempos de cambio son aquellos que se adaptan más rápido, que dudan menos y que tienen menos miedo a la prueba-error.

Administraciones públicas, empresarios, centros educativos y, por supuesto, las familias debemos ser conscientes de la nueva realidad e invertir en formación ya que la educación es el medio para encontrar la respuesta a todas las preguntas. 

En un rincón como el nuestro que ya teníamos muchas necesidades antes del Covid-19, tenemos que mantener una actitud crítica, exigente y ver esta nueva realidad como una oportunidad de dar la vuelta a una realidad tozuda que hace que siempre estemos a la cola de todo. Stay hungry stay foolish (Jobs)