martes, noviembre 30, 2021

Cuestión de actitud
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¿Quién no ha recordado estos días como a finales de los 90 bailaba con una sonrisa gigante canciones que a día de hoy se han convertido en himnos para toda una generación? Temas como La Flaca o Depende nos transportan a los que tenemos algo más de 40 a esos maravillosos veranos donde los días y las noches se unían para formar un cúmulo de horas y diversión sin tener muy claro si el sol iba o venía.

Tras el triste fallecimiento de Pau Donés esta semana, hemos podido comprobar como de forma unánime el líder de Jarabe de Palo era recordado con admiración de un extremo a otro del país.

Y es que por más que nos cueste reconocerlo, quien más y quien menos, le ha dado una vueltecita en la cabeza a eso de la muerte. Con resultados muy diferentes, que como titulo en mis reflexiones de hoy, en lo relativo a la llegada de nuestra hora y como en casi todo en la vida, es cuestión de actitud.

Más allá de lo conseguido como artista, el ejemplo que nos ha dejado en estos largos 5 años de batalla contra un terrible cáncer de colon, ha sido la forma de encarar y mirar a un destino que le vino a buscar pero que no impidió que hasta el último suspiro exprimiera la vida y le sacara la última gota a un zumo que sin duda nos deja a todos un sabor agridulce.

No me asomo los fines de semana a este rincón para dar lecciones de nada, tan sólo pretendo que aquellos que deciden darme la oportunidad y echan unos minutos leyendo y compartiendo reflexiones, encuentren interesantes los temas que decido “vomitar” con más o menos acierto sábados y domingos.

Por tanto me atrevo a tomar el ejemplo de Pau Donés para resaltar cuan importante es la actitud con la que afrontamos cualquier avatar que nos plantee la vida. Y es que la manera en la que el cantante decidió plantar la batalla final, debe servirnos de inspiración para preparar las nuestras.

Son tiempos inciertos, donde tras unos meses con negocios cerrados, familias confinadas, niños sin colegios y un largo etcétera, tratamos de volver a una normalidad que de momento se antoja de todo menos normal.

Lo peor de todo, sin duda alguna, es la incertidumbre. ¿Cuánto tiempo habrá que usar mascarillas? ¿Habrá un rebrote? ¿Volveremos a estar confinados? ¿Encontrarán una vacuna pronto?

Esa incertidumbre nos resta una energía que no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar, son preguntas para las que no hay respuesta al menos de momento y, sobre todo, poco podemos hacer la mayoría de nosotros.

Esta pandemia nos ha afectado a todos sin excepción, es la forma en la que afrontemos la vuelta lo que determinará el éxito o el fracaso de nuestras iniciativas así que parafraseando al líder de Jarabe de Palo y recordando que todo se puede enfocar desde distintos prismas, os recuerdo que:

«Depende
Depende ¿de qué depende?
De según como se mire, todo depende«.

Se trata, como decía de actitud, de enfrentar la adversidad con una sonrisa, de buscar la calma en medio de la tempestad, de encontrar energía donde no creemos que quede nada. De esa manera conseguiremos levantarnos un día y sentir que lo peor ya pasó.

+ QUE 8

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