“La culpa de que los centros estén en decadencia es de la gente, que no consume en la ciudad”

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Juan Perea, propietario de Pirámide. Foto: Nacho Márquez.

Juan Perea Postigo vive del mundo de la moda desde hace 34 años. Su tienda, Pirámide, lleva en el número 53 de la calle Emilio Castelar de Algeciras todo ese tiempo, desde marzo de 1986. Juan nos recibe en la entrada de la boutique vestido de forma informal mientras da las últimas caladas a un cigarro casi consumido. Nos pregunta si en las fotos va a salir de cuerpo completo, y como la respuesta es sí, sube a cambiarse de ropa. Mientras tanto, observamos que en el local, de dos plantas, algunas zonas de la pared están recubiertas con pelo y otras, con espejo. Entre las perchas hay prendas brillantes, suaves y originales. Cuando Juan vuelve a nuestro encuentro, viste un total look compuesto por pantalón, americana, chaleco y camisa. 

Lleva 30 años en el mundo de la moda, ¿cómo ha conseguido mantener el negocio pese al auge de las grandes cadenas low cost? 

A base de esfuerzo, dedicación, cuidar al cliente, estar pendiente de él y escucharlo. Siempre ha habido ropa barata, es verdad que ahora hay más, no te lo voy a negar, pero claro, yo tengo un lema que siempre digo y diré: más vale calidad que cantidad. Cuando tienes calidad tienes un buen fondo de armario, mientras que cuando tienes cantidad, al final, no tienes nada. 

¿Cuál es la esencia de Pirámide? ¿Qué la hace diferente? 

El trato personalizado. Saber lo que el cliente quiere, no engañarle y sacarle el máximo partido cuando quiere ir a una fiesta, un evento o una entrevista de trabajo. Somos asesores de moda. 

¿Qué buscan los clientes de Pirámide? ¿Qué tipo de clientela tiene la tienda? 

Exclusividad, cosas diferentes que no tiene ninguna tienda. Tenemos muy buenas firmas y eso te hace ser diferente a los demás. Aquí no vas igual que todo el mundo vestido porque de un producto se compra poca cantidad.  En cuanto a la clientela, tenemos gente joven, gente mayor… Después de 34 años imagina la cantidad de gente que ha pasado por aquí. 

De entre todos los sectores posibles, ¿por qué decidió elegir el de la moda? 

Porque la moda me gusta desde pequeño, la vivo, la siento. 

¿Ha cambiado su estilo a lo largo de los años? ¿Cómo lo definiría ahora? 

Claro, como la vida. Si te quedas estancado no evolucionas. Yo pienso que en la vida hay que ir evolucionando, tanto a nivel profesional como a nivel personal. Si no evolucionas, se acaban los negocios y se acaba la vida. Mi estilo depende del momento y conforme pasan los años prefiero tener menos cantidad de ropa y más calidad. 

¿Cómo viste la mujer de hoy? ¿Qué busca en las prendas? 

La mujer actual ha dado un cambio muy grande a la hora de vestir. Hoy las personas quieren ir más cómodas a la calle, no quieren un vestido para dejarlo colgado en el armario, se lo quieren poner para varias ocasiones y que todo dependa del complemento que te vayas a poner con esa ropa. 

¿Elige personalmente la ropa que se vende en Pirámide? ¿De dónde proviene? 

Todo está elegido por mí. Las prendas provienen principalmente de Italia, Francia y España. 

¿Cuál es para usted la prenda perfecta, esa que no puede faltar en el armario? 

Tanto para hombre como para mujer la prenda perfecta es una buena chaqueta, una americana. Y unos buenos zapatos. 

Respecto a la moda masculina, ¿cómo ha cambiado la forma de vestir del hombre? 

Al final el hombre y la mujer han evolucionado de forma similar. La mujer antes se arreglaba más, pues el hombre igual. Antes ibas a un banco e iban todos vestidos con traje de chaqueta, ahora yo creo que eso se ha perdido porque todo el mundo piensa que es joven y la gente no se adapta a la edad que tiene. No vale todo, todo no vale. Hay que saber el trabajo que tiene cada uno y cómo ir vestido en cada momento. 

¿Qué opina sobre la muerte del centro de las ciudades? 

Estamos siempre quejándonos de que los centros están vacíos, y los centros los hacen las personas. El Ayuntamiento tiene que colaborar, por supuesto, pero la gente parece ser que prefiere ir a los centros comerciales, a las grandes masas, donde no te atienden perfectamente. Yo creo que el trato personalizado de una boutique es diferente al de un centro comercial. 

Luego, no estoy de acuerdo con que los centros estén muriendo, porque ahora mismo montar bares está en auge y todos se encuentran en el centro de las ciudades. La culpa de que los centros estén en decadencia, no muertos, que es diferente, es de la gente, que no consume en la ciudad. Por ejemplo, en el mercado están las mejores frutas, verduras, carnes y pescados y, sin embargo, prefieren comprar en supermercados en los que no saben de dónde vienen los productos ni qué calidad tienen. 

Entonces, ¿prefiere tener una tienda en el centro que no en una gran superficie? 

Yo he tenido una tienda también en un centro comercial, en el Puerta Europa cuando abrió. Lo cierto es que me precipité en abrirla porque fue cuando no iba nadie, y entonces tuve que cerrar. De todos modos, a mí me gusta más la clientela del centro de la ciudad, me parece diferente, en el trato y en la forma, tanto a la hora de vender como a la de atender. 

  • Esta entrevista fue publicada en el número uno de nuestra revista comarcal Siroco, en noviembre de 2019.