Para los cobardes y valientes que se quedaron

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He oído tantas veces que si estaba loca por elegir estudiar periodismo (que ahora a la postre confirmo que algo lo estaba), que si estaba loca por querer buscar mi futuro aquí cerca de casa, de La Línea, y que si estaba rematadamente loca por intentar conjugar ambas ideas: trabajar como periodista en el Campo de Gibraltar; “el boquete” que le llaman algunos que se creen con altura de miras, que un día me prometí que cuando cumpliera todas estas locuras escribiría algo sobre ello. Así que hoy aprovecho este espacio de opinión que me presta 8Directo para darme el gusto y lanzar un mensaje para los jóvenes cobardes y sobre todo valientes que tuvieron que o eligieron quedarse en este boquete.

No, no debe ser nada fácil hacer las maletas y coger camino. Ni siquiera cuando lo haces convencido, por voluntad e iniciativa propia. No les resto ni pizca de mérito a todos los amigos que intentan hacerse un hueco en selvas como la de Madrid, por ejemplo. Me enorgullecen los que ya lo han conseguido y los que siguen intentándolo, todos. 

Y sí, los de por aquí estamos apoyados, rodeados de los nuestros, en ¿nuestra zona de confort? Pero oye, tampoco es nada fácil intentar salir adelante en un lugar con problemas estructurales (Septiembre deja 38.424 parados en el Campo de Gibraltar), endémicos escollos económicos y sociales, con pocas opciones de formación, difíciles salidas laborales, escasas alternativas de ocio. En general, una de las zonas más castigadas y olvidadas por las políticas de Estado, el sur del sur, sin apenas infraestructuras, sin planes de desarrollo a la vista y con una larga lista de promesas que llevo escuchando 27 años, y antes que yo otros 27 y 27.

Pero bajo este panorama tan negro, creo que hay tanto potencial, creo tanto en esta tierra, en su gente y sus posibilidades. Porque si nosotros no creemos en nosotros mismos, nadie más lo va a hacer. Si no nos defendemos, nos cuidamos y apostamos por esto, nadie más lo va a hacer. Si todos hacemos las maletas, ¿quién va a dibujar otro horizonte? Si los jóvenes se marchan, ¿dónde queda el futuro? Y esto no es canto mártir, ni un alegato de “quédate porque sí, porque te lo digo yo”. No, hay mundo maravilloso ahí fuera, pero quiero que sepas que también puede haberlo aquí. Esto sólo es una apología de “vamos a querernos un poquito más y querer a esta tierra”. Tengo amigos profesores, maestras, fisioterapeutas, ingenieros, periodistas, diseñadoras, cocineras, enfermeras, cuidadoras, limpiadoras, autónomos y emprendedores repartidos por toda esta comarca que creo más que nunca en el futuro de este lugar.

A veces las circunstancias te obligan a quedarte y otras veces puedes elegirlo, da igual. Realmente esto no es una competición de a ver quién es más o menos. Sólo se trata de respetar. Así he tenido la suerte de entenderlo siempre. Por lo que sólo quería decirte, que si estás pensando en irte, adelante; y que si quieres quedarte y construir aquí un futuro digno, adelante también, inténtalo, te aseguro que es posible. 

Al final, no sé si soy una cobarde o una valiente, ni quiero saberlo. Pero para los que no se cansaron de llamarme loca, yo tampoco me cansé. Aquí estoy, escribiéndoos desde mi puesto de trabajo, como periodista, aquí en casa, en mi boquete preferido. 

Y a por otras nuevas locuras…