La crisis del centro de Algeciras

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Comercio de Algeciras cerrado. Foto: Manolo Glez.

Estas pasadas semanas andamos a vueltas con el estado en el que se encuentra el centro de Algeciras. La realidad es que como siempre que grandes cambios ocurren, son varios los motivos que nos llevan a un determinado desenlace.

Se me antoja cuanto menos irónico, leer en las redes sociales a cientos, quizás miles de ciudadanos, quejarse amargamente de los locales vacíos o la situación del comercio local mientras comparten en sus stories de Facebook o Instagram los famosos unboxing (que no es otra cosa que abrir paquetes que nos llegan a casa gracias a las compras por Internet).

A la ya de por si difícil competencia con los Amazon, Aliexpress y otras plataformas de venta online, nos encontramos con grandes operadores de retail cerrando comercios por toda España y sacando notas de prensa en las que muestran un decidido camino de inversiones en digitalización y una desescalada en la presencia física en las ciudades.

Por otro lado, los propietarios de los locales históricamente más golosos del centro, se niegan a bajar los precios – están en su derecho – haciendo aún más complejo balancear las cuentas de unos comercios que a una situación que se antojaba compleja, han de sumar ahora los efectos del dichoso Covid-19, creando para muchos de ellos una situación que provoca el cierre o les pone al borde del mismo.

Hay realidades contra las que es difícil luchar. Desde luego la conversión de los centros de nuestras ciudades pasa por ser imaginativos, solidarios, valientes y disruptivos.

Sí me gustaría romper una lanza a favor de iniciativas, que han sido especialmente criticadas estos días, como el incremento en el presupuesto de la iluminación de la próxima Navidad por parte del consistorio algecireño

Es cierto que a priori puede sonar a gasto innecesario o superfluo, pero la realidad es que desde los ayuntamientos no se pueden regular horarios, ni número de personas en una reunión, ni muchas de las restricciones que están causando estragos en los comercios. Sin embargo y aunque aún está por ver como “nos va”, ejemplos como el del Ayuntamiento de Vigo o de nuestra vecina Málaga, cada uno de un color político, dejan a las claras que hay que apostar por llamar la atención y atraer visitantes a los centros de las ciudades, especialmente en momentos donde otras apuestas como conciertos, rutas de la tapa o cualquier actividad que requiera congregar un número importante de personas están limitadas y dejan maniatadas muchas de las propuestas que el algecireño y otros consistorios tendrían preparadas para estas fechas.

Debemos ser realistas con la situación que nos toca vivir en los próximos meses y tratar de buscar soluciones y consensos en lugar de buscar culpables. No sabemos aún cuánto durarán las restricciones de movimiento, horarios y reuniones causadas por la pandemia, a estas le seguirán las derivadas de la crisis económica que todos prevén pero que por ahora tan sólo asoma. Por último, dejemos de hacernos (los ciudadanos) trampas al solitario y si queremos centros de las ciudades y comercios llenos, salgamos y consumamos en nuestras calles y dejemos aparcadas un poco las compras por Internet.