“Si una paciente de cáncer de mama no vuelve al trabajo no es porque no quiera, es que no puede”

La asociación Bandera Rosa denuncia el trato que la Seguridad Social está dando a las pacientes de cáncer de mama, negando prestaciones y dando el alta a mujeres con secuelas físicas y psicológicas

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Isabel Fernández e Inma García, de Bandera Rosa, durante la entrevista

“Cuando una mujer que ha pasado por un cáncer de mama, en algunos casos varias veces, no vuelve al trabajo no es porque no quiera, es porque no puede”. Isabel Fernández e Inma García, presidenta y vocal de la asociación Bandera Rosa, denuncian públicamente la difícil situación de “angustia e incertidumbre” por la que atraviesan actualmente muchas víctimas de esta enfermedad, ante el “maltrato” y la “falta de empatía” que están recibiendo por parte de la Seguridad Social.

Según relatan en una entrevista para 8Directo, desde hace ya algún tiempo no se están concediendo las declaraciones de incapacidad, se están retirando las otorgadas años atrás, y se está “obligando” a estas mujeres a pasar por un largo periplo judicial, que se suma a la lucha por su propia curación y supervivencia, y que no todas pueden afrontar.

“Ya no es que haya retrasos, es que, como no hay dinero, no se están reconociendo las incapacidades, cuando nosotras hemos trabajado y hemos cotizado tiempo atrás para eso, para poder tener una pensión en caso de necesitarla”, lamenta la presidenta de Bandera Rosa, advirtiendo de que “se están dando altas a pacientes de cáncer de mama, incluso a pacientes con metástasis y otras patologías bastante graves, al poco de terminar los tratamientos”.

La vía judicial, otra “odisea”

Según denuncia Isabel Fernández, las mujeres que se encuentran en esta situación quedan “absolutamente desprotegidas”, ya que lo tienen muy difícil, cuando no imposible, para volver al mundo laboral, y se encuentran, al mismo tiempo, desamparadas por la Administración. “Algunas podemos plantear reclamaciones para que nos den lo que es de justicia, pero a través de abogados, y todo el mundo no tiene esa posibilidad”, advierte.

Además, incluso quienes optan por la vía judicial se encuentran con que, en plena pandemia, el suyo es considerado desde hace casi un año un “asunto secundario”. En este sentido, desde Bandera Rosa quieren hacer un llamamiento y recordar, a quien corresponda, que “sí, que lo del Covid es importante, que es una crisis mundial, pero que también hay otros temas, y que no se deben dejar completamente de lado”.

Al igual que en otros servicios públicos, en el INSS también está habiendo retrasos y falta personal para poder estudiar todas las peticiones que llegan al departamento jurídico. “Actualmente están bajo mínimos, y si el funcionario que lleva tu caso no está, nadie lo mira, y no se sabe ni cuándo va a volver, ni cuándo se va a resolver tu situación… Pueden pasar 2 o 3 años, y mientras tanto, ¿qué hacemos?”, lamentan.

Tal y como reconocen desde Bandera Rosa, el problema viene de atrás, de antes de que el coronavirus irrumpiera en nuestras vidas, pero en estos tiempos de crisis sanitaria se ha agudizado. Llueve sobre mojado, como se suele decir. “Ya antes del Covid se estaban dando altas a pacientes al mes de terminar los tratamientos, y al mes de terminar un tratamiento tú no puedes volver a desempeñar el trabajo que estabas realizando antes, ni muchísimo menos”, advierte Isabel Fernández.

Secuelas físicas y psicológicas

Y añade que el largo proceso de recuperación y de “intentar hacer vida normal” que implica haber pasado por un cáncer no es cuestión de meses, sino de años. Secuelas físicas, como el linfedema (acumulación anormal de líquido en el tejido blando del brazo, debido a una obstrucción en el sistema linfático) o el cansancio, y secuelas psicológicas, porque “tienes que afrontar que has estado muy mal, y que tienes que estar sometiéndote ya a revisiones y pruebas constantemente”.

“No todas las empresas te dan facilidades cada vez que necesites faltar al trabajo para ir al médico, o porque te encuentras mal”, comentan estas dos supervivientes, que también han librado sus propias batallas judiciales, y que conocen muchos casos de pacientes oncológicas a las que, incluso pidiéndolo, ni siquiera les han permitido volver a sus antiguas ocupaciones laborales. “Muchos empresarios ya no te miran igual, y prefieren contratar a otra persona… Has tenido cáncer de mama, y lo puedes volver a tener. Ya tienes ese hándicap”.

La “angustia” de las revisiones, agravada por la crisis del Covid

Por si todo esto no fuera ya bastante, las pacientes de cáncer de mama se enfrentan también desde hace ya casi un año a los “daños colaterales” que la Covid-19 está provocando en la sanidad pública, y que se traducen en retrasos en pruebas y revisiones que suponen un “plus” de angustia añadido al habitual. “Si tienes cualquier síntoma, y estás esperando una prueba que te confirme si hay recaída o no, cada día extra que pasa es un día más que la cabeza está dando vueltas”, advierte Inma García, con la experiencia de haber pasado tres veces por lo mismo y saber bien, muy a su pesar, de lo que habla.

Según la vocal de Bandera Rosa, “los tratamientos sí se llevan más o menos al día”, pero las revisiones que son cada 6 meses, o anuales, están sufriendo retrasos de un mes, e incluso dos y tres meses, dependiendo de cada circunstancia, “y en estos casos la detección a tiempo es fundamental, en unos meses puede haber una metástasis, y que no te llamen a tiempo no significa que no la haya”.

En cualquier caso, desde Bandera Rosa insisten en que “los profesionales sanitarios, que son magníficos, y que están súper saturados, hacen lo que pueden y más”, pero que es una cuestión de falta de recursos. “En el Campo de Gibraltar hacen falta más especialistas oncológicos, radiólogos, hematólogos… Ya teníamos antes mucha falta de personal, y con esto del Covid se ha agravado. Y, encima, le están pidiendo a los profesionales de Oncología que, en sus guardias, hagan de médicos Covid”, denuncia Inma García, al tiempo que asegura no entender que esto esté ocurriendo. “Ellos ya tienen sus retrasos con sus pacientes, y muchos se han negado, porque no pueden más”, añade.