“Mi madre murió trabajando y se podría haber evitado con los medios adecuados”

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Foto facilitada por Elena Caro, hija de la primera sanitaria fallecida por Covid en la provincia.

No nos cansamos de elogiar y poner en valor el heroico papel de los sanitarios en esta pandemia. Nos hemos desgastado las manos aplaudiendo cada tarde durante el confinamiento. Pero luego, cuando caen en primera línea de batalla, parece que estos buenos gestos desaparecen. El 25 de abril de 2020 la jerezana Ángeles Espinosa Rondán se convirtió en la primera sanitaria fallecida a causa del Covid-19 en la provincia de Cádiz. Ejercía como auxiliar de enfermería en el Hospital Punta Europa de Algeciras. Diez meses después, su hija, Elena Caro Espinosa, reclama al Instituto Nacional de la Seguridad Social que el fallecimiento de su madre sea reconocido como accidente de trabajo por “enfermedad laboral” y no por “enfermedad común” como recoge actualmente el parte del INSS. En diciembre demandó a la Seguridad Social y el próximo mes de septiembre está prevista la celebración de la vista oral.

“Lo hago por ella, porque estuvo cuarenta días ingresada en la UCI luchando como una guerrera. Una de las últimas veces que pude hablar con ella me dijo que cuando saliera de allí iba a escribir una carta para denunciar todo lo que estaba pasando, las condiciones en las que estaban trabajando sus compañeros“, explica a este medio, emocionada, Elena Caro, que asegura que no es una cuestión económica, sino de honor y sentimiento. “Lo hago por su memoria”. Según relata la hija de la auxiliar fallecida, Ángeles Espinosa, de 57 años, desarrollaba su trabajo en la planta de Traumatología del Punta Europa de Algeciras, donde a mediados del mes de marzo se tenía conocimiento de dos pacientes confirmados con coronavirus. Tras presentar un importante malestar, el 16 de marzo, Ángeles fue enviada a su casa con una “baja por enfermedad común”. Ingresó días más tarde, el 19 de marzo, con sintomatología propia del Covid, dando positivo en las pruebas de detección del virus. Fue intubada el día 21 y falleció finalmente el 25 de abril. Irónica y cruelmente, un mes después de su muerte, la Administración notificó que Ángeles Espinosa, sanitaria interina desde 2002, había conseguido plaza fija en el Punta Europa.

Esta fue la dura batalla de Ángeles Espinosa. La de su única hija comenzó cuando, como en cualquier otro fallecimiento, la familia inicia una serie de trámites y gestiones administrativas por el fallecido. “Fue entonces cuando encontramos que el INSS, en una resolución del mes de octubre, mantenía la muerte de mi madre como consecuencia de una enfermedad común y nosotros pedimos el cambio de contingencia a enfermedad laboral“. La petición de Elena Caro, formulada ya en varias ocasiones y apoyada en distintos informes, médicos y administrativos, que consideran que la muerte de Ángeles Espinosa es una consecuencia de su actividad laboral, no han prosperado. “No nos ha quedado otro remedio que la vía judicial”.

Pero para la hija de la sanitaria fallecida no sólo es una cuestión de reconocimiento, del riesgo al que se exponen los sanitarios, sino que también quiere que sirva como denuncia de las condiciones a las que se han enfrentado, y todavía lo hacen, a este mortal virus. “Esto ya se sabía desde hacía tiempo. Mi madre murió trabajando y se podría haber evitado si hubiera contado con todos los medios de protección adecuados“. Asegura que las primeras mascarillas que utilizaron en marzo su madre y algunas compañeras del servicio las compraron ellas mismas en la farmacia. “Estaba muy indignada. No tenían medios. Me hablaba de la falta de mascarillas y de equipos de protección“.

Con todos estos condicionantes, Elena Caro no entiende que la Seguridad Social no reconozca la muerte de su madre como derivada de una enfermedad contraída en su puesto de trabajo.”Los auxiliares de clínica son los primeros de la primera línea. La carga viral tan alta que tenía mi madre no era normal. Ella era una persona sana, sin ninguna patología previa”, añade.

La hija de Ángeles Espinosa solo espera que este litigio judicial que ha emprendido acabe pronto y de la mejor manera posible. “Quiero descansar ya y dejar de sufrir. Cada vez que voy a reclamar a un sitio tengo que removerlo todo, y es muy duro. Si llegamos a un acuerdo con el INSS, me gustaría que esto al menos sirviera para denunciar la desprotección de los sanitarios, la falta de medios y de cobertura. Sé de otros compañeros que han estado de baja por Covid y le han quitado el dinero por enfermedad común”. Compañeros del Punta Europa se concentraron en su día y guardaron un minuto de silencio en honor a Ángeles.

“Tengo mucho apoyo, no me siento sola. Quiero agradecer a todo el Hospital de Algeciras, a sus compañeros, como se han portado conmigo y con mi madre, como la cuidaron hasta el último momento. Si me queda algo de tranquilidad es por eso, porque sé que estuvo acompañada por ellos hasta el último momento. Para ellos tampoco fue nada fácil. No lo está siendo. Y quiero reconocerles ese trabajo y ayudar con esto en lo que pueda”, apunta Elena Caro, convencida de hacer justicia a la memoria de su madre.