sábado, junio 19, 2021
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La MIGRACIÓN DE AVES en el Estrecho: un viaje hacia la vida
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Millones de aves utilizan el Estrecho de Gibraltar para trasladarse al continente africano en busca de alimento y buenas temperaturas. Es en Tarifa donde acarician la meta, a apenas unos kilómetros sobre el mar, antes de aterrizar en tierras cálidas donde pasar el frío invierno europeo.

Más de 40 millones de aves cruzan cada año el Estrecho de Gibraltar en un viaje vital en busca de luz, comida y abrigo. La llegada del frío al viejo continente y, sobre todo, la escasez de alimento que provocan las bajas temperaturas, empujan a estas aves a iniciar una aventura de supervivencia que se inicia en julio y concluye en octubre. Estamos hablando de la conocida migración postnupcial, la que se da después de la cría, y que lleva a las aves a trasladarse al continente africano en busca de alimento que les asegure otro ciclo biológico. 

Apenas unos meses más tarde, cuando febrero empieza a asomar la cabeza, las valientes aves viajeras regresan desde África para volver, reproducirse -migración prenupcial-, criar a sus polluelos y garantizar su descendencia. Esta, la migración de aves, no es más que la forma natural en que las aves sobreviven cada año.

Planeadoras y otras aves más pequeñas recurren al Estrecho para alcanzar su destino de una forma fácil y segura. Es apenas un viaje de 14 kilómetros, los que separan un continente de otro, con el que evitan grandes distancias sobre el mar, ahorrando también valiosas energías. Llegar a Tarifa es acariciar la meta con las manos, y solo resta un último esfuerzo para sobrevolar tierras africanas.  

Este éxodo natural recoge unas cifras abrumadoras cada año. Por el Estrecho de Gibraltar pasan más de 450.000 aves planeadoras de 33 especies diferentes; más de 330.000 rapaces; 150.000 milanos negros; 125.000 cigüeñas blancas; casi 95.000 abejorros europeos; 40.000 águilas calzadas; 30.000 culebreas europeas; casi 5.000 cigüeñas negras, 4.500 alimoches, 19.000 abejarucos, y más de 100.000 de otras aves menores como vencejos, golondrinas y fringílidos. Además, los avistamientos dejan huella de hasta un total de 37 especies distintas de aves marinas, entre las que destaca la pardela cenicienta, con unos 450.000 individuos por año. 

“Por su situación geográfica entre dos grandes masas de agua, el Estrecho es un lugar privilegiado para observar los desplazamientos de aves marinas entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico y viceversa. Tampoco debemos olvidar el perfecto escenario del Parque Natural de Los Alcornocales y el Parque Natural del Estrecho, que hacen de estelar uno de los mejores de toda Europa occidental para observar aves planeadores”, explica Diego Herrera, técnico de Turismo en el Observatorio de Cazalla, gestionado por el Ayuntamiento de Tarifa. 

La migración de aves en Tarifa y el Estrecho de Gibraltar es un fenómeno conocido mundialmente por los aficionados y se ha convertido, en pocos años, en un atractivo turístico para los observadores experimentados. “Es un tipo de turista que disfruta de una alta formación académica y por lo general se comporta de manera muy educada con el entorno. Se levanta temprano para observar las primeras aves por la mañana y regresa pronto a la cama para tomar fuerzas para la siguiente jornada. Les gusta disfrutar de la gastronomía de la zona, conocer las costumbres del lugar y su nivel adquisitivo es medio alto”, añade el técnico del Observatorio de Cazalla. 

Los beneficios que genera esta nueva oferta no solo se limitan a la época de migraciones, sino que se extienden a lo largo de todo el año. “La invernada es impresionante con aves del Norte de Europa y el paso de marinas es espectacular. También hay un fenómeno bastante desconocido de dispersión juvenil del buitre leonado gracias al cual se pueden ver miles de ellos pasando a África, y esto ocurre en los meses de octubre y noviembre, fuera de temporada turística”, explica Diego Herrera. 

Se presenta, por tanto, como un recurso de gran potencial para desestacionalizar el turismo y disfrutar de los beneficios de tener visitantes en la zona durante todo el año. “Solo tenemos que invertir en infraestructuras, hacer un mantenimiento de los observatorios que ya existen, señalizarlos correctamente para hacerlos accesibles y trabajar en acciones de promoción. Los recursos principales -las aves y los espacios naturales- ya los tenemos, solo hay que cuidarlos y conservarlos”, apostilla Herrera, partidario de que la educación ambiental sea también un valor entre la población local. 

Un selfie en un lugar único en el mundo

El Observatorio de Cazalla (km. 87 de la N-340), gestionado por el Ayuntamiento de Tarifa, es uno de los puntos más importantes del mundo para contemplar la migración de las aves. Su ubicación en alto, sobre el cerro del mismo nombre, permite observar los bandos de aves que se canalizan a través de los valles y las sierras cercanas antes de iniciar el cruce a la otra orilla. Disfruta de aparcamientos y un fácil acceso al observatorio, que sirve además de punto de información a los aficionados al turismo ornitológico y, por tanto, un lugar de obligada visita para todos los observadores de aves. 

En el año 2019 un total de 11.782 personas visitaron el observatorio de Cazalla. De estos, 2.737 fueron observadores de aves procedentes de todos los puntos de la geografía española y mundial como Reino Unido o Países Bajos, pero también India o Japón. Muchos de estos turistas (9.045 en 2019) hicieron parada en Cazalla para observar las espectaculares vistas del Norte de África y el entorno de Tarifa, y hacerse un selfie para inmortalizar el lugar y el momento. Muchos de ellos se sorprenden y desconocen la migración y es en esa visita, destinada inicialmente a disfrutar de las vistas, cuando muestran interés por el fenómeno. 

El observatorio trabaja de manera muy activa en la promoción de esta cita con las aves, convertida en fuente de riqueza turística, y organiza citas ya consolidadas como los Migbird en primavera y otoño, coincidiendo con las migraciones; o actividades diversas para dar a conocer la ornitología a la población local.

El cambio climático está propiciando la entrada de especies africanas

Diego Herrera, técnico de Turismo en el Observatorio de Cazalla, en Tarifa, nos advierte que se están detectando cambios en las rutas que emplean las aves en sus migraciones como consecuencia del cambio climático. “Un ejemplo claro es el comportamiento del Águila calzada (Aquila pennata) que antes migraba para pasar el invierno en África, pero que ahora es cada vez más habitual ver en nuestro entorno durante la invernada. Y otro fenómeno que está ocurriendo es el avistamiento de “rarezas”, especies típicamente africanas como el Buitre moteado (Gyps rueppelli), el Elanio común (Elanus caeruleus), que lo tenemos en la Janda, o el Bulbul naranjero (Pycnonotus barbatus) que incluso llegó a criar en Tarifa”, detalla Herrera.  

Esto indica, en su opinión, que las aves están encontrando “ambientes africanos” en España. Esto puede desembocar en que un ave como el Escribano sahariano (Emberiza sahari) se haya ido expandiendo hacia el Norte de África y pueda ser la próxima en colonizar la Península. “El cambio en las fechas migratorias, con el adelanto de las primaveras, está demostrando que las aves son unos bioindicadores excelentes para medir el cambio climático que se está produciendo en nuestro planeta”, explica. 

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