domingo, septiembre 26, 2021

La Verja cinco años después del Brexit: «Para la persona de a pie todo sigue igual o peor»
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Brexit sí, Brexit no, memorandos y mandatos de negociación, Schengen, Frontex, protocolos, firmas y acuerdos. Cinco años después del referéndum por parte de Reino Unido para salir de la Unión Europea (2016) y más de seis meses tras el acuerdo, in extremis, de Nochevieja, en el que entre la UE, España y Reino Unido se determinó un estatus especial para Gibraltar tras el Brexit, lo cierto es que para el ciudadano de a pie, para el vecino, para el trabajador transfronterizo, «todo sigue igual, o incluso peor». Así es, todavía hoy, el día a día del paso por la Verja.

Tras agotar el año de transición (2020) y alcanzarse en los últimos minutos del fin plazo previsto un principio de acuerdo por el que se pueden aplicar a Gibraltar las reglas del Espacio que suprimiría la Verja, continúan las negociaciones para concretar este nuevo estatus, aunque con visos de que no va a ser un camino sencillo. (Picardo rechaza la propuesta de negociación de Europa para el fin de la Verja).

Y es que las consecuencias del Brexit, especialmente en esta comarca tan singular, lindando con el Peñón de Gibraltar, nunca han sido sencillas. Con el propósito de que la Verja desaparezca definitivamente el próximo 2022, en estos últimos meses, la situación en el tránsito fronterizo con Gibraltar dista mucho de lo que presente ser en un futuro, lejos de acercar posturas y facilidades.

Así lo vienen denunciando distintos colectivos como ASCTEG (asociación sociocultural de trabajadores españoles en Gibraltar) y ATADES (asociación transfronteriza educativa, deportiva y social), que señalan las dificultades para entrar o salir de Gibraltar estos meses, en los que el Peñón se encuentra en una especie de limbo: sin ser ya parte de la Unión Europa, siendo un territorio extracomunitario, pero con el propósito de que sea un día Espacio Schengen.

Paso de la Verja. Foto: Manolo Glez.

En este sentido, ATADES ha denunciando en varias ocasiones la falta de un criterio claro en el paso fronterizo a la hora de comunicar las necesidades exactas de documentación y el desconocimiento del principio de reciprocidad actual. Desde esta asociación hacen hincapié en que el paso debidamente argumentado con documentos, sobre todo de menores estudiantes, deportistas y las diversas actividades culturales y familiares habituales, «no tiene un impreso claro y estandarizado de solicitud a la hora de ser solicitado en las comisarías, y que la duración, la redacción y la concreción del mismo depende a veces de la buena voluntad al respecto del agente que esté en ese turno». 

Pero estas dificultades van más allá del paso fronterizo. Un paso que, no es anecdótico, cruzan cada día alrededor de 10.000 trabajadores. Juan José Uceda, portavoz de ASCTEG, recoge algunas de las quejas que le trasladan desde este colectivo, como la inspección de bolsos por parte de la Guardia Civil de Aduanas para comprobar que no se portan sustancias alimenticias no declaradas, y que actualmente están prohibidas pasar, como es el caso de alimentos de procedencia animal, lácteos y carne, entre otros. 

«Nuestra entonces ministra dijo en diciembre de 2020 que mientras se cerraba un acuerdo definitivo todo seguiría igual para no afectar a los miles de trabajadores, en relación con las prestaciones y carnés de conducir. Y no se ha cumplido», apunta Uceda y aclara que, en estos momentos, se sella el pasaporte a los británicos y que, a diferencia de estos, los españoles pueden entrar y salir de Gibraltar sin dificultad. «Son los británicos y gibraltareños los que no lo tienen tan fácil. Y esto además genera un conflicto, ya que la frontera no está preparada para este flujo y esta mayor burocracia. Afecta también a las colas de vehículos, que antes se producía en momentos puntuales y ahora con esta burocracia son más recurrentes«, indica. Británicos y gibraltareños, al ser ahora ciudadanos extracomunitarios, deben acreditar y justificar sus salidas y entradas.

Por otra parte, Uceda da voz a un conflicto de gran importancia: los contratos laborales. Según explica el portavoz de ASCTEG, antes del Brexit los trabajadores contaban con todos los derechos que estipulaban sus contratos. Hasta que Reino Unido sale de la Unión Europea. En este momento, pasan a ser «trabajadores Brexit» y se encuentran en un punto muerto. «Se suponía que pese a todo se iban a respetar estos derechos, pero con la irrupción del Brexit es como si el trabajador hubiese empezado en marzo», lamenta. Se han producido de esta forma cambios en las contrataciones, en la antigüedad del empleado, prestación por desempleo, pensión o posibilidad de asistencia sanitaria en España. Un desamparo que viene denunciando el colectivo de los trabajadores transfronterizos desde mucho antes de que el Brexit lo complicara todo aún más. 

Tránsito de coches y personas en la frontera de Gibraltar, a 30 de marzo 2021. – Marcos Moreno – Europa Press.

Una de estas trabajadoras transfronterizas comparte con este medio qué cambios ha observado en la Verja tras el preacuerdo de estas pasadas Navidades y al que se espera dar un impulso definitivo estos próximos meses. «El problema es que con el acuerdo provisional de Schengen prometieron que no perjudicaría a los trabajadores y que cualquier persona que residiera en Gibraltar podría acceder sin problemas», señala Sonia. «Al principio este acuerdo provisional flaqueó como consecuencia de la pandemia y el número reducido de personas que entraban y salían de Gibraltar.

Sin embargo, conforme se estabilizó la curva de positivos, regresaba la normalidad y con ella la vuelta a los trabajos, dejando de lado la semipresencialidad, aumentó considerablemente el número de trabajadores que cruzaban la frontera a diario, y con ello, la revisión de documentos y las colas«, expone. Un relato que sostienen otros transfronterizos preguntados por este medio y que señalan que, aunque ahora las mayores dificultades burocráticas las sufren británicos y gibraltareños, para los trabajadores transfronterizos «todo sigue igual o incluso peor», añade uno de ellos, refiriéndose, una vez más, al problema de sus futuras pensiones y otras coberturas sociales y sanitarias, que ahora se suman también al cajón desastre del Brexit.

Un reportaje de Sofía Furse y Sandra Domínguez.

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