lunes, septiembre 20, 2021

«Vendrán las lamentaciones cuando un barco con padres de familia se hunda por las algas»

Los pescadores Tarifa muestran su desesperación por la presencia de la Rugulopteryx okamurae, el alga que invade el Estrecho de Gibraltar. Gregorio Lindes, armador tarifeño, alerta de las consecuencias que sufre el sector pesquero con la expansión de esta especie asiática. Un problema que no se soluciona y por el que reclaman que se tomen medidas. «¿Sabe usted cuándo nos van a hacer caso? El día que un barquito se lleve a la mar tres o cuatro padres de familia por estar el barco cargado de algas. Entonces vendrán las penas y las lamentaciones». Se muestra tajante. Ya no es solo que perjudique a su jornada laboral, las algas ya suponen un peligro para la integridad de los marineros.

Mientras prepara los aparejos para hacerse de nuevo a la mar, rodeado de algas, Gregorio Lindes atiende a 8Directo para alzar una vez más la voz: «Pedimos ayuda para poder subsistir, para poder hacer frente a nuestros gastos. No queremos hacernos ricos, queremos trabajar y vivir de nuestro trabajo«.

Tras una jornada completa intentando trabajar, Gregorio cuenta que la red se ha convertido en un colchón con textura, plagada de algas. Ante esta tesitura plantean como posible solución que se amplíe la cuota de captura de atún rojo para compensar las pérdidas durante toda la temporada. «El atún es la única alternativa que tenemos», se lamenta.

«La temporada va fatal porque no podemos trabajar. Las redes que trajimos en la jornada de ayer eran para desarmarlas. Todo un gasto», se queja el pescador mientras muestran las algas que manchan el muelle de pesca de Tarifa. Hoy vuelven a intentarlo lanzando las redes, aunque sin mucha esperanza.

Solicitan a las administraciones que actúen y que pongan solución a este problema que persiste en el tiempo y que impide al sector pesquero «trabajar y vivir del trabajo». Aseguran que llevan años informando de este problema y que «nadie hace nada». «Moriremos así porque los políticos y las administraciones están podridos», muestra así Gregorio Linde la decepción y el cansancio suyo y el de sus compañeros. «Si no nos dan atún la pesca artesanal del Estrecho se va a acabar», ha sentenciado.

«Aquí en Tarifa comen solamente los cuatro que tienen dinero, los que han podido comprar las cuotas, cosa que nosotros no tenemos». Gregorio se siente indignado ante el fracaso de la temporada de pesca en la que, jornada tras jornada, han visto sus redes plagadas de algas. Vuelta a casa con las manos vacías.

+ QUE 8

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