miércoles, octubre 20, 2021

VÍCTOR CLAVIJO: “Hemos visto que sin cultura es aún más difícil sobrevivir”

Actor reconocido, hiperactivo cultural, Lope de Vega en movimiento para la televisión, vozarrón con personalidad, y el recitador más famoso y versátil de las redes sociales. Ahora, podemos verlo en la serie ’30 monedas’ de Álex de la Iglesia.
Entrevistamos al algecireño Víctor Clavijo Cobos para el número 2 de nuestra revista SIROCO.

Actor de cine y teatro, doblador, fotógrafo, toca el piano, es fenómeno viral en redes sociales… ¿Podría decirse que es un hombre del Renacimiento del siglo XXI? 

No. Muchísimas gracias por el halago, pero disto mucho de ser un hombre del Renacimiento. Supongo que lo que soy es alguien inquieto que cultiva varias disciplinas. Pero ya se sabe, quien mucho abarca poco aprieta. Lo que pasa es que no puedo evitar tener muchas aficiones artísticas. Todas suman para mi oficio de actor, al fin y al cabo, y todas se nutren al mismo tiempo. Actúan como vasos comunicantes. 

La fotografía me apasiona, pero disto mucho de ser un gran fotógrafo, ya me gustaría; sin embargo, la fotografía me aporta un estado de presencia que trato de aplicar luego a la actuación, y la interpretación me da al mismo tiempo una mirada más cinematográfica y tal vez humanista de la vida que queda reflejada inconsciente e involuntariamente en mis fotos. En cuanto a la música me ocurre igual: disto mucho de ser un buen pianista, pero fue lo primero que estudié y me puedo pasar horas al piano. Eso sí, soy bastante indisciplinado y me da por tocarlo por rachas. El piano me da el mismo estado de presencia y concentración que la fotografía, que trato de aplicar a la actuación, y supongo que he adquirido un sentido melódico y rítmico, musical, en definitiva, que se traduce en mi forma de hablar cuando actúo. Me dice el gran Juan Echanove que las personas que hablan bien tienen un sentido musical, y creo que es cierto.

Cuando salió de su ciudad de origen para estudiar, primero en Granada y luego arte dramático en Madrid, no era nada de eso… ¿Qué le queda del chico de Algeciras? 

Supongo que quedan algunas cosas: cierta inseguridad e incertidumbre, la pasión por mi oficio y una sensación de incredulidad que me asalta cuando trabajo al lado de personas que admiraba antes de dedicarme a esto, aunque procuro que no se note. 

Está usted en una lista de algecireños que actualmente se dedican al cine o la actuación: Álvaro Morte, José María Galeano, Diego Arjona, Manolo Solo, Ángel Gómez, Alexis Morante. Curioso, cuando menos.

Es cierto. Me enorgullece ver que esa lista es cada vez más grande, además. Todos ellos son algecireños muy talentosos que me hacen sentir un cierto orgullo de la tierra cuando les veo trabajar. Algunos han roto fronteras con sus trabajos. Algeciras tiene mucho arte para dar y todos estos nombres son un espejo y una inspiración para los algecireños que tengan inquietudes artísticas.

Algeciras tiene mucho arte para dar y todos estos actores y directores son una inspiración para los algecireños que tengan inquietudes artísticas

¿Teatro o cine/televisión?¿Qué prefiere?

Buenas historias y buenos personajes, con una buena dirección y un buen equipo: eso es lo que me motiva. El medio es solo eso, un medio de comunicación de una historia. No sublimo ninguno de los tres medios. 

Puedes hacer una obra de teatro que sea un suplicio para uno y en la que no creas, y una película o serie de televisión a la que le pase lo mismo. Lo que persigo es estar orgulloso del trabajo que hago. 

Aunque lleva años en la actuación, mucha gente le ha conocido a raíz de su aplaudida interpretación de Lope de Vega en ‘El ministerio del Tiempo’. ¿Qué le ha dado ese personaje?

Me ha dado muchísimo más de lo que esperaba. Para empezar, ha borrado del imaginario colectivo al personaje que interpreté en ‘Al Salir de Clase’, y cuya sombra me persiguió muchos años. Que el gran público te identifique con un gran personaje de nuestra Historia y nuestra literatura como Lope de Vega, es un regalo. Por otra parte, me parece un personaje muy gozoso de interpretar: aúna comedia y literatura, y esa fórmula ha sido milagrosa para acercarlo al público, bajarlo a tierra, y para despertar además un interés por su vida y su obra. Todo lo que he recibido por parte de los espectadores con este trabajo ha sido maravilloso. 

Víctor Clavijo, polifacético algecireño.

¿Qué cree que pensaría Lope de Vega si viajara a este presente que nos ha tocado vivir con todo lo que está pasando? 

Un hombre que había vivido tanto como él en una época de penurias y enfermedades, no creo que se asustara por lo que está pasando. En todos los sentidos estamos mucho mejor que en los siglos XVI y XVII. Se adaptaría sin problema a las circunstancias. Imagino que escribiría una comedia de enredos en la que los nuevos embozados serían personajes con mascarillas (enmascarados) que generan confusión y situaciones cómicas. Algún enmascarillado seduciría a una joven haciéndole creer que es su esposo (ausente en una convención médica o en un congreso farmacéutico) que está de regreso. Lope se centraría es los aspectos divertidos y amorosos que pudieran generar esta época. El sentido trágico de lo que estamos viviendo quizá lo trataría otro autor. 

¿Y Víctor Clavijo a cuándo escaparía? 

Me encantaría viajar a los años 30, antes de que se desvaneciese el sueño con la llegada de las grandes guerras, la Civil y la Segunda Guerra Mundial, y conocer a los grandes artistas de la época. Los años 50 americanos también tienen para mí un gran atractivo en cuanto a la interpretación, la literatura, la fotografía y la música. 

Otro gran éxito, este seguramente más inesperado, ha sido sus recitales poéticos de casi cualquier cosa en Twitter: desde la lista de reyes godos a los éxitos reguetoneros. ¿Cómo se gestó ese pelotazo en pleno confinamiento?

Fue de un modo casual. Llevaba unas semanas compartiendo recitados de grandes poetas de nuestra literatura, como un ejercicio actoral que me mantenía entrenado y con la vocación de aportar algo de cultura y paz a aquellos momentos de angustia que estábamos viviendo. Mi interés era sumar, aportar algo, desde mi oficio, contrarrestar el ambiente de miedo y crispación que se respiraba en las redes sociales. La poesía, la cultura en general, tiene el poder de la transversalidad y es incontestable. Nadie puede enmendar la plana a 

Lorca, Machado, Hernández, Lope, León Felipe…y sin embargo esos autores no solo nos hablan de emociones universales, sino de nuestra misma sociedad, que tan poco ha cambiado en muchas cosas. Entonces, un amigo me planteó el reto de recitar un reguetón y probé con ‘La Gasolina’. Para mí era una manera de evidenciar la pobreza lírica de esas canciones al darle una forma de recitado, pero jamás sospeché que se convertiría en un fenómeno viral. 

A partir de ahí empecé a alternar los recitados serios, con los recitados absurdos. El que se acercaba a mis redes movido por los recitados de canciones, tarde o temprano se topaba con un poema de Machado, Hernández, Quevedo, Lorca, y viceversa. Aquello se convirtió en un ejercicio actoral en el que me planteaba nuevos retos cada vez y sentía al mismo tiempo la utilidad social de mi oficio: a muchas personas les alegraba el día, o les reconfortaba emocionalmente. Y eso es de lo más gratificante que me ha dado mi profesión en toda mi carrera: sentir que sumaba algo positivo a unos momentos terribles y angustiosos.

¿Qué es lo más extraño que le han pedido?

He tenido muchísimas peticiones: desde poesía convencional a atreverme a recitar el BOE, una fórmula química, etcétera. Casi todas he tratado de cumplirlas, pero hay que saber medir también. No quiero repetirme ni aburrir, y solo recito algo cuando me nace hacerlo o cuando siento que es el momento porque el mensaje del poema tiene un valor especial en ese momento. 

Hablando de momentos, este no es bueno momento para casi nada, tampoco para el cine y el teatro. ¿Cómo ve el ámbito cultural desde su posición? 

Esta crisis ha afectado a muchísimas industrias de nuestro país, y la cultura ha sido una de las principales. Nuestro sector acumula habitualmente un 93% de desempleo. El parón de la primavera arruinó a muchísimas compañías de teatro y llevó a una situación desesperada a muchos compañeros que viven de las funciones de teatro de fines de semana, de las actuaciones esporádicas en series de televisión o cine. El regreso a la ‘nueva normalidad’, con las normativas de aforos limitados, hacían inviables muchísimos proyectos. A pesar de eso, la cultura ha estado sumando en todo momento y ha salvado a muchísimas personas de la angustia durante el confinamiento. Nos han enseñado que sin cultura es aún más difícil sobrevivir. Sin embargo, a la cultura nunca se le ha dado el lugar que merece en este país. Ni a nivel institucional o legislativo, ni a nivel social. El alimento del alma nunca ha sido una prioridad en España.

¿La cultura nos puede salvar?

La cultura nos salva de la angustia, del miedo y todas sus manifestaciones: odio, embrutecimiento, destrucción. La cultura es sanadora. ¿Acaso no sana una canción, un poema, una pintura, una película? Nos permite soñar, evadirnos, reconocer la belleza en nosotros y en los demás, nos permite fomentar un espíritu crítico, tan necesario para una sociedad que no quiera ser manipulada con facilidad; nos enseña a empatizar, nos reconcilia con los aspectos bellos o trágicos de la vida, nos enseña a entendernos y a entender al prójimo, nos aporta distancia en los momentos de incertidumbre vital y construye identidad social. 

Me encantaría captar la esencia del modo de ser de la gente de mi tierra 

La suya es una trayectoria amplia y variada, pero a la que le falta… 

Estoy actualmente embarcado en el desarrollo de una serie de televisión para el mercado internacional con mi hermano Carlos Clavijo, escritor y productor, del que no puedo dar muchos datos por el momento. También me encantaría exponer mi trabajo fotográfico en Madrid algún día y quizá, hacer un fotolibro. Como actor, estoy en el rodaje de una miniserie de televisión para Movistar y haciendo bastantes audio-libros.

Como amante de la fotografía. ¿Qué foto le gusta tomar de nuestro Campo de Gibraltar? 

Me interesan los paisajes humanos más que los de la naturaleza. Me encantaría captar la esencia del modo de ser de la gente de mi tierra. 


MARCADO POR AMADEUS

Víctor Clavijo (Algeciras, septiembre de 1973) estudió en el colegio Puerta del Mar y, más tarde, en el vecino instituto Isla Verde. Apenas con diez años decidió que quería ser músico tras ver la película ‘Amadeus’ de Milos Forman, pero acabo siendo actor. En 1997 se graduó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Su estreno cinematográfico fue en un corto en el que compartió protagonismo con Eduardo Noriega y que tenía Alejandro Amenábar a cargo del sonido. Desde entonces ha participado en una veintena de obras de teatro, más de treinta cortos, otros tantos largometrajes y se ha dejado ver en casi cuarenta series. En 2004 obtuvo una nominación al Goya por su actuación en ‘El regalo de Silvia’ y cuenta con cinco premios de la Unión de Actores, y otras cinco nominaciones. Actualmente, entre otros muchos proyectos, tiene entre manos uno de proyección internacional junto a su hermano Carlos Clavijo, escritor y productor algecireño.

Un artículo publicado en el número 2 de la revista SIROCO de diciembre de 2020.

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