lunes, octubre 25, 2021

Algeciras ya mide el tiempo con la atemporal música de Paco de Lucía
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Los acordes atemporales de Paco de Lucía como unidad de medida de tiempo. El profeta de la guitarra sigue reconquistando los rincones de su tierra. El último, la casa de todos los algecireños, esa que fue su triste capilla ardiente durante un febrero negro y en cuyo reloj sonará desde hoy Entre dos aguas.

Desde que Paco nos dejara han sido muchos (pocos son) los actos que en su memoria se han celebrado en su ciudad natal. El de este lunes, 27 de septiembre, ha sido uno de los más sencillos, simbólicos y emotivos de todos. Ha servido para estrenar una idea peleada por el algecireño Javier Ortega que censuró el Obispado para la parroquia de La Palma y que tomó con buen criterio el Ayuntamiento de Algeciras. Es el homenaje diario de un pueblo a su hijo más universal. A las 12:00 y a las 18:00 horas será un placer caminar por la calle Convento. 

Esa céntrica calle algecireña, también llamada Alfonso XI, ha congregado a vecinos, admiradores, familiares del recordado músico, también a artistas y a representantes de la cultura, la política y la sociedad de Algeciras y de la comarca. Lo que podría ser un estreno de trámite se convirtió en una tarde con arte y magia, al más puro estilo de los Lucia. Pepe, el hermano y el artista, gritó “¡Viva Paco y viva Algeciras!”, cada día más indivisibles. “Paco tocaba para Algeciras”, dijo. 

El alcalde, José Ignacio Landaluce, aseguró que “Algeciras paga una mínima parte de la deuda de gratitud que mantiene con el más grande guitarrista de todos los tiempos, y entra en la reducida lista de ciudades del mundo entero que honran a sus genios haciendo sonar sus composiciones en público”.

Un Javier Ortega con aires victorioso, más aún tras recibir la insignia de la ciudad, agradeció a todos los que han hecho posible que ‘Entre dos aguas’ suene dos veces al día en el reloj del Ayuntamiento. Hubo mensajes de veneración de de Pepe da Rosa, Jesús Quintero, Víctor Clavijo, Juan José Téllez -presente-, Tomatito y Ruibal.

El acto se puso flamenco. La guitarra de Antonio Sánchez, sobrino de Paco de Lucía, abrió una serie de actuaciones que se volvieron cada vez más improvisadas y emocionantes, y aplaudidas. El cantaor Antonio ‘Rubio de Pruna’ rajó el cielo para mandar un mensaje de amor y admiración al guitarrista. Antonio Fernández Montoya ‘Farru’ reservó su reconocido baile para el fin de fiesta, tomó la guitarra y puso voz a sus sentimientos para cantar una canción dedicada “al amigo y al maestro”. 

El guion no lo recogía pero al escenario de la calle Convento con Trafaltar salió Jorge Pardo, el genial saxofonista y flautista, miembro del Sexteto. Las hijas de Paco de Lucía presentes, Lucía y Casilda, asentían a los aires de su padre que salían del instrumento de Pardo, e incluso alguna lágrima hubo. Su primera esposa, Casilda Varela, también estuvo en primera fila frente a la iluminada fachada de la Casa Consistorial.

El compositor e intérprete sevillano Arturo Pareja-Obregón estrenó un tema compuesto especialmente para la ocasión en homenaje al genio de La Bajadilla y también a su ciudad natal. Ya con la noche caída sobre el centro de Algeciras, los artistas pusieron el broche, con un acorde fin de fiesta flamenca, a un acto que hubiese emocionado a Paco.

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