sábado, octubre 16, 2021

Cándido Rivera: «Habría que enseñar Primeros Auxilios en Secundaria, porque eso salva vidas»
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Entrevistamos al agente de la Policía Local de Algeciras que este martes salvó la vida de un niño de apenas 17 meses que se estaba asfixiando en brazos de su abuela, practicándole la maniobra de Heimlich

Cándido Rivera Lozano era esta mañana la persona más buscada por los medios de comunicación en Algeciras. Convertido, sin buscarlo, en protagonista de la jornada, este agente de la Policía Local accedía a compartir también con 8Directo la intensa experiencia vivida este martes, 5 de octubre, cuando salvó la vida de un niño de apenas 17 meses, que se estaba asfixiando al tener las vías respiratorias obstruidas.

Ese día, estando de servicio, con el coche patrulla parado en un semáforo, en el cruce de San José Artesano con la autovía A-7, Rivera vio como una mujer salía del coche que había justo delante, tras hacer un movimiento brusco, gritando con un niño pequeño en brazos y pidiendo ayuda. Al bajar del patrullero y acudir en su auxilio, el agente de la Policía Local comprobó que se trataba de «un bebé con síntomas de ahogamiento«, y que no reaccionaba. Inmediatamente, le quitó a la mujer el niño de los brazos y procedió a practicarle la maniobra de Heimlich, a fin de que expulsara el objeto que pudiera estar obstruyéndole las vías respiratorias.

«Gracias a Dios, el niño rompió a llorar, y eso en estos casos es una buena señal», recuerda Cándido Rivera, que tras comprobar que el peligro parecía haber pasado, procedió a llamar a los compañeros de Sala para que enviaran una ambulancia al lugar. En aquel momento estaban todas ocupadas, así que llevó él mismo al niño y a la mujer, que resultó ser su abuela, al centro de salud más cercano, a fin de que lo revisara un pediatra.

Un ángel vestido de uniforme

Una vez en el Centro de Salud Norte, el personal médico comprobó que el bebé estaba bien y que no había sufrido ningún tipo de daño, certificando también que había sido la rápida intervención del policía la que le había salvado la vida. La propia abuela del pequeño, una vez más tranquila tras los angustiosos momentos vividos, compartía su alegría por la suerte de que esa tarde se hubiese cruzado en su camino «un ángel vestido de uniforme».

«Una vez que salimos del pediatra les llevé hasta su coche, ya estaba la mujer más tranquila y, por supuesto, muy agradecida, me pidió el teléfono y estuvimos charlando un poco…», nos cuenta el policía, compartiendo también con 8Directo una anécdota de esas que al final se quedan en la memoria para siempre. «Fuimos a comprarle al niño una botellita de agua, en la gasolinera a donde fuimos había unos peluchitos, y le compré al niño un peluche… Y su madre por la noche me mandó una foto del niño con el peluche, que estaba loco con él», recuerda emocionado, sin poder disimular la satisfacción personal de quien sabe que salvar una vida es mucho más que cumplir con el deber que impone el uniforme.

Al fin y al cabo, según informó el mismo martes el teniente de alcalde delegado de Seguridad, Jacinto Muñoz, no era la primera vez que el agente Rivera protagonizaba una acción semejante: ya años atrás, en 2009, salvó la vida de un bebé de pocos días cuando se estaba asfixiando y sus padres solicitaron ayuda a la patrulla policial que circulaba, en aquellos momentos, por la avenida Gesto por la Paz.

Este martes, el pediatra que atendió al pequeño de 17 meses, que también quiso felicitar personalmente al policía local, comentó posteriormente que el cuerpo extraño que había expulsado el niño parecía ser un insecto. «A mí me dio la impresión de que era un objeto más sólido, pero bueno, eso es lo de menos… Lo importante es que lo expulsó», nos comenta Cándido Rivera, que aclara que todos los policías locales deben saber realizar la referida maniobra de Heimlich, dado que se aprende en la academia, cuando se estudia la asignatura de Primeros Auxilios, y «nos forman para ello».

A preguntas de este medio, este policía local se muestra de acuerdo en que todos los ciudadanos deberíamos recibir un curso básico de primeros auxilios, de forma que pudiéramos reaccionar en un caso semejante, y ayudar a quien no tuviera la suerte, como sí la tuvo este pequeño, de cruzarse en un trance así con un policía o un sanitario. «Una asignatura de Primeros Auxilios en Secundaria, por ejemplo, no estaría nada mal, sería una buena idea», concluye.

Cómo realizar la maniobra de Heimlich para intentar salvar una vida

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