martes, julio 5, 2022

Un viaje de sabores

El coronavirus ha dificultado los viajes alrededor del mundo. En el último año, ha sido mucho más difícil hacer algo que nos parecía ya casi cotidiano como ir de turismo, ya sea a unos pocos cientos de kilómetros de nuestra casa o a la otra punta del mundo. Pero la maldita pandemia no ha frenado otra manera de viajar: a través de nuestro sentido del paladar. El Campo de Gibraltar tiene una amplia gama de restaurantes capaz de llevarnos a lugares tan lejanos como Asia o Sudamérica. A través de los sabores y de su magia, trasladarse a un sitio exótico es una posibilidad muy plausible en la comarca.

A Tailandia: La Finca Fusión Thai

La comida tailandesa tiene un espacio en el Campo de Gibraltar en el sitio menos pensado… ¡En las instalaciones del camping La Casita! Este lugar de acampada cercano a La Alcaidesa es el hogar de La Finca Fusión Thai.

Este establecimiento llegó a la comarca gracias a una moneda al aire. Una de las fundadoras del restaurante, Syrie Blanco, cuenta que fue el azar lo que decidió hace ya casi once años la ubicación de este restaurante cuando ella, artista, se unió con un empresario y con un cocinero tailandés. En la otra cara estaba Nueva York, pero al caer, esa moneda quiso que La Finca se estableciera en la comarca campogibraltareña, en la que fue hace años la casa de verano de la familia de Syrie, cuya abuela es sanroqueña. Ese espacio estaba sin uso y existía la posibilidad de renovar el edificio y convertirlo en restaurante para terminar siendo lo que es hoy: La Finca Fusión Thai.

«Organizamos viajes de nuestros cocineros a Tailandia porque si no es muy difícil mantener la esencia»

En sus inicios, Syrie reconoce que fue complicado hacerse un hueco en la gastronomía del Campo de Gibraltar. «Al principio, cuando veían que era un camping se daban la vuelta. Nos ha costado mucho que la gente viese el camping como una cosa y el restaurante como otra», comenta. El tiempo y el boca a boca ayudaron a este negocio a establecerse con una comida que su propia fundadora denomina como Thai fusión y no únicamente Thai. El motivo de este término es el «respeto» hacia la gastronomía propia de este país del sudeste asiático, difícil de reproducir completamente en España ante la imposibilidad de adquirir todos sus ingredientes, aunque sí importan algunos. De esos platos de origen tailandés que cuentan también con materia prima española viene el origen de esa fusión de sabores que propone el restaurante.

Pero para mantenerse en conexión con esa gastronomía asiática, desde el establecimiento se han propuesto mantener una estrecha conexión con la propia Tailandia a través de la organización de viajes con los cocineros para actualizar las recetas y que estas reflejen de la forma más fiel posible su relación con ese otro remoto rincón del mundo. «Si no, es muy difícil mantener la esencia. Todos los cocineros han aprendido de chefs Thai», señala Blanco, que añade que actualmente no hay profesionales tailandeses en su cocina. En su momento, sí colaboró como mentor ese chef tailandés profesional que participó en la creación del restaurante.

SUS PROPUESTAS:

Actualmente, cuenta con una carta corta pero especializada y «casera» para representar con la mayor fidelidad y calidad posible la gastronomía Thai. Entre sus platos más demandados se encuentran el pollo rama, que es un plato de pollo crujiente con salsa de curry basada en cacahuetes. Lleva desdelos inicios en el menú de La Finca y de entrante destaca también el choaphaya, unas hojas de lechuga con un gran número de ingredientes que Blanco define como «bocaditos de sabor».

A Japón: Don Diego

En pleno puerto de Sotogrande, situado frente al gran número de barcos atracados en esta zona de San Roque, se encuentra una de las opciones que ofrece el municipio para escapar a otra punta del mundo con los pies en la comarca. En este caso, la propuesta no solo nos permite evadirnos a un continente lejano sino a dos al mismo tiempo.

Esta es precisamente una de las principales características del restaurante Don Diego de Sotogrande: la fusión entre dos cocinas aparentemente lejanas pero al mismo tiempo capaces de unirse como son la peruana y la japonesa. Esta mezcla, que recibe el nombre de comida nikkei, es el principal atractivo de este restaurante. Su propietario, Juan José Moncayo, no es ni japonés ni peruano, es sanroqueño, pero quería innovar en la zona con comida que estuviera «en auge en nivel mundial».

«Nos viene bien con nuestra gastronomía porque podemos mezclarla con nuestros productos autóctonos de la zona, como pescados, verduras y mariscos, y me fascinaba ese tipo de comida», señala Moncayo, que además trae materia prima del mismo Japón y de Perú.

«La comida nikkei nos viene bien con nuestra gastronomía porque podemos mezclarla con nuestros productos autóctonos y me fascina»

No es la primera vez que este empresario se acerca a la comida internacional. Ya en otro de sus establecimientos, Casa Moncayo, situado en Pueblo Nuevo de Guadiaro, había introducido la comida japonesa en su menú compartiendo carta con una cocina más típicamente española. Tras esta propuesta, decidió llevar más lejos la iniciativa y traer la fusión nikkei a su establecimiento de Sotogrande, que lleva ya casi un lustro de actividad.

«Uno de los retos era tener cocineros que elaboraran ese tipo de comida.Buscamos gente que sepa de qué se trata realmente el producto», señala Moncayo, que cuenta en su cocina con dos chefs “punteros” en la zona en materia de comida japonesa, además de otra cocinera peruana.

SUS PROPUESTAS:

Su fusión de sabores permite al Don Diego ofrecer tres líneas de productos: comida japonesa, la peruana y esa intersección entre ambas que es la comida nikkei. Además, hay una pequeña parte de la carta dedicada a la comida tailandesa, también con la ayuda de un chef con raíces en ese mismo país.

Entre sus platos más destacados, aparecen el sushi por el lado japonés y los ceviches en el caso peruano. Para los clientes deseosos de probar la fusión, la casa recomienda también las delicias nikkei, unos tacos de atún rojo de almadraba con salsa nikkei junto con algas japonesas y picantes

A México: Cantina Mexcalito

Viajamos apenas unos kilómetros, los que hay desde el término municipal de San Roque al de Tarifa, pero, al mismo tiempo, recorremos los varios miles que separan la cocina fusión japo-peruana con la que ofrece el Mexcalito. Su nombre ya nos indica que nos referimos a la comida mexicana que puede encontrarse prácticamente a pie de playa en este establecimiento, situado a escasos metros de Los Lances. El Mexcalito, a diferencia de lo que ofrecían las dos opciones anteriores, que habían introducido el concepto fusión en su oferta, sí trata de reproducir la comida mexicana más típica, alejada de otras más habituales en España como la Tex-Mex. Su responsable, Cinthya Luna, que es mexicana, define su carta como «callejera»,como la comida que «podrías comer en cualquier sitio” en México y, de hecho, el nombre completo del establecimiento es Cantina Mexcalito, para tratar de reforzar esa conexión con el país latinoamericano. «A los dos nos gustaba la idea de difundir la comida. Nos gustaba compartir la cultura y lo que comemos allí de la forma que la comemos allí», señala Cinthya Luna.

«Nuestra comida es callejera, es la que podrías comer en cualquier sitio de México»

La mexicana regenta el negocio con su marido, Antonio, manchego de origen pero afincado en Tarifa. La localidad más meridional de Europa es un punto sentimentalmente importante para ambos, ya que fue el lugar donde se conocieron y en el que años después, hace ya un lustro, decidieron abrir su negocio para ofrecer sus platos mexicanos.

Aunque la mayor parte de productos, especialmente los frescos, se compran directamente en España, el Mexcalito sí que importa algunos otros para tratar de hacer sus platos más puros y fieles al origen. De México vienen los cactus comestibles, como el nopal, los chiles secos y algunas especias.

SUS PROPUESTAS:

La carta de la Cantina Mexcalito trata de reproducir fielmente la comida mexicana y, además, gran parte de sus opciones son sin gluten, con alternativas vegetarianas también disponibles. Entre los platos más populares están, como entrantes, los nachos caseros, así como el ceviche y los alambres. Este ceviche al estilo mexicano se realiza con pescado marinado -en este caso pulpo y gambas- a los que se le añaden posteriormente el resto de ingredientes frescos, como son tomate, cebolla morada y cilantro.

A Marruecos: La Flauta Mágica

La última parada de este particular viaje gastronómico nos lleva a Algeciras y a una cocina tan cercana geográficamente como a veces exótica para el público español como es la marroquí. En este caso, hablamos de La Flauta Mágica, situado en la avenida Virgen del Carmen, muy cerca del centro de la ciudad.

Abiertos desde el año 2000 en Algeciras, este restaurante ha tenido siempre en mente tratar de acercar la gastronomía de Marruecos a los españoles, especialmente en esta zona tan cercana al país africano y en el que el encuentro entre ambas culturas es tan común.

Este mismo 2021, el restaurante recibió, de forma inesperada, un espaldarazo en forma de un célebre visitante que quiso compartir su visita al establecimiento con sus miles de seguidores de sus redes sociales. El escritor Arturo Pérez Reverte compartió en su cuenta de Twitter: «Si pasan por Algeciras y, como a mí, les gusta la comida marroquí, ni lo duden. Éste es el lugar adecuado», al tiempo que adjuntaba una foto del exterior del local.

«La visita y la publicación de Pérez Reverte ha sido un regalo del cielo; nos ha ayudado para que gente nueva no tenga miedo a venir»

El propietario del restaurante, Omar Khemlani, señala que esta visita fue una gran noticia para su establecimiento: «Ha sido un regalo del cielo. Nuestra idea ha sido trabajar para los españoles. Tenemos clientela desde hace 20 años, pero nos ha ayudado para que gente nueva no tenga miedo de venir. Ya teníamos muchas familias que vienen a comer y siempre estamos atentos para mejorar”.

Khemlani destaca que su establecimiento, que utiliza productos locales para elaborar su cocina, usa siempre productos frescos, nada congelado o de lata para ofrecer a sus clientes mientras acompañan su comida con bebidas típicas como el té moruno.

SUS PROPUESTAS:

Con ese objetivo de mejorar, sirven una completa carta de comida marroquí, en la que aparecen, entre otros, platos tradicionales como pinchito, harira, cuscús y postres y dulces típicos. Destacan sobre todo el tajín marroquí, plato que recibe el nombre del envase de barro que se usa para cocinar el plato. Lleva carne de cordero o ternera hecha a fuego lento con ciruela y patata frita o también con verdura. El tajín de pollo viene con aceituna y patata frita. Mientras, para realizar el cuscús se preparan primero todos sus ingredientes por separado y después se monta la sémola hecha al vapor, a la que se le añade encima carne, verdura y un poco de cebolla y garbanzo. También hay opción sin carne para vegetarianos.

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