domingo, septiembre 25, 2022

NUESTRAS VENTAS: Reliquias del buen comer

Nos vamos de ventas. El alto en el camino o el fin del mismo, estos establecimientos siempre nos brindan una buena mesa de cocina sin remilgos, de la olla al plato por la vía del cazo. Hasta el mismísimo ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha interrumpía su particular aventura cervantina para “remediar su mucha hambre y necesidad” en uno de estos típicos lugares.

Conforme nos adentramos en el interior de nuestra comarca por carreteras secundarias, desde Los Barrios a Jimena, encontramos decenas de ventas que nos invitan, e incluso incitan, a frenar y disfrutar de desayunos contundentes, guisos caseros, productos de la tierra y carne de caza. Conocemos estos paréntesis del viajero, oasis del excursionista y lugar de peregrinación para el domingueo.

En la antigua carretera Los Barrios-Jerez se encuentra la reconocida Venta El Frenazo. Con la construcción de la A-381 hace más de una década dejó de ser un paso obligado. Entonces hubo rumores de su cierre, pero nada más lejos de la realidad, la venta tuvo que enfrentarse a una reformulación del negocio, ya que, a partir de ese momento, se convirtió en una prioridad mucho mayor la atracción de clientes que fueran expresamente a este establecimiento

Los cambios no le impidieron mantener la esencia de venta, con una carta muy parecida a la antigua pero con un toque más “moderno”. Ganaron peso las carnes a la parrilla y los asados, y se fueron sumando otras posibilidades como las vieiras a la plancha con alioli de guacame y risotos, que comparten espacio con comandas más tradicionales de cafetería, con bocadillos y chicharrones. Además, las posibilidades varían según la temporada.

El amplio salón de la histórica venta ‘El Frenazo’

Entre los platos más populares se encuentran los huevos al Frenazo, un combinado que incluye un taco de lomo manteca, chorizo, patatas, tomate, jamón y huevo frito. También tiene mucha popularidad el rabo de toro, para el que se utiliza esta pieza fresca, se deja un día entero en la cámara frigorífica macerando con las verduras, los condimentos y el vino tinto, y a la jornada siguiente se empieza a cocinar. Además, viene acompañado de un sofrito de cebolla, pimiento y ajo.

Con esta forma de negocio, son los fines de semana cuando tienen un tránsito de clientes más familiar, así como de deportistas -pertenecen al Centro BTT Alcornocales- y senderistas, ya que sí sigue siendo un lugar de paso de numerosos ciclistas, mientras que entre semana su clientela continúa todavía más ligada al cliente de paso o que acude por motivos profesionales a la zona. En cualquier caso, desde esa reinvención, sí remarcan que la forma de trabajar ha cambiado, ya que antes había mucha “bulla” y actualmente “es un poco más tranquilo”.

El Frenazo se tuvo que reinventar para atraer al público tras dejar de ser paso obligado por la autovía Jerez-Los Barrios

Sin salir de este municipio, pero en la conocida como Carretera Vieja de Los Barrios, se encuentra la Venta San Isidro, que une la localidad barreña con Algeciras. Una parada donde se puede disfrutar de un menú económico en el que no faltan los ingredientes naturales y la comida casera. Una venta de toda la vida.

Los potajes -en su tiempo muy bueno el de tagarnina-, la sopa de picadillo, la ensalada, la paella y los platos de carne o pescado acompañados de patatas forman parte de las propuestas de esta cocina de carretera que alimenta a transeúntes y visitantes desde 1929.

Los Timbales y Venta Juan Carlos, ya en la Estación de San Roque, son otras dos paradas obligatorias en nuestro recorrido por las ventas más populares del Campo de Gibraltar. Cara a cara, en la A-405R2, se miran estos dos conocidos restaurantes de carretera que llevan medio siglo aderezando una larga trayectoria entre fogones especializados en carnes de monte y potentes desayunos. No solo comparten ubicación, también lazos familiares, que se remontan al momento de sus aperturas en 1972.

Especializados en la cocina tradicional, de carnes, guisos y potajes, también disponen de una amplia carta de desayunos y meriendas donde destacan productos caseros como los postres, el lomo en manteca y la zurrapa. También ofrecen comida para llevar y menús del día muy económicos; todo a menos de dos kilómetros de la Zona Logística de San Roque, por lo que cuando sus salones no están llenos de trabajadores de la industria de la zona, están rebosantes de familias, senderistas y deportistas que buscan un entorno más rural, natural, apartado del ajetreo de la ciudad, y de camioneros y moteros que hacen un alto en su camino.

Conocido por su venado en salsa, el conejo al ajillo, sus guisos y potajes, el Restaurante Juan Carlos atiende durante la semana a unos cien comensales diarios, doblando esta cifra durante los fines de semana. Cuentan además con un local para celebraciones, bodas y comuniones. Recientemente también han apostado por el tapeo, con una variada carta de tapas del día.

Los Timbales y Venta Juan Carlos llevan medio siglo cara a cara, sirviendo carnes de caza y platos tradicionales

Mientras, al otro lado de la carretera, entre los platos más demandados de Los Timbales está el rabo de toro, el costillar de miel y mostaza, los callos con garbanzos y, un imprescindible, el lomo a los timbales (una receta familiar de salsa a la pimienta con champiñones). Las tortas fritas con miel son otro clásico que también encontramos en otras ventas de la zona.

Entre estas recetas y un mimo por la cocina tradicional, ambos negocios familiares no solo han conservado sus raíces, de generación en generación, sino que también han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, manteniéndose como dos ventas señeras del Campo de Gibraltar que reciben clientes más allá de los límites de esta comarca.

Esta misma carretera secundaria que nos adentra en el Parque Natural de los Alcornocales está salpicada de ventas de este tipo que permanecen inalterables en el tiempo. La Venta La Cantina, en el término municipal de Castellar de la Frontera, es todo un clásico. Un lugar amplio, tanto en interior como en exterior, donde disfrutar de la naturaleza pero también de sus carnes a la brasa, guisadas, de sus postres caseros y sin olvidar de los productos del mar.

Seguimos. La Venta Santa Clara nos da la bienvenida en el límite entre Castellar y Jimena. Cualquier fin de semana se convierte en una feria de domingueros que acuden al olor de las abundantes raciones, ya sean de guisos o de una amplia variedad de carnes a la brasa. Las tortas fritas con miel lucen en la merienda.

La Venta Las Acacias bien merece, por sí sola, una excursión a San Pablo de Buceite, en el término municipal de Jimena de la Frontera. Su aspecto es el de una casa de comidas de toda la vida, a pie de carretera, aunque fue remodelada en 2013 y cuenta con dos agradables terrazas, una de ellas solo para esas noches de verano en las que el tiempo se detiene. Fundada en 1976 por Gonzalo Carrasco y Amparo Lirio (ahora son sus hijos los que llevan el local), cuenta también con una zona de barra con mesas y un amplio salón climatizado, donde se asan carnes a la vista de los comensales.

La carretera que nos adentra en Los Alcornocales está salpicada de ventas clásicas como La Cantina o Santa Clara

La apetitosa carta de Las Acacias incluye guisos caseros tradicionales, arroces, parrilladas y mucho producto local. Su especialidad es la carne de caza, y sus platos más aclamados, el chivo en salsa, el rabo de toro y el conejo, aunque de un tiempo a esta parte incluso ofrecen también pizzas por las noches, los fines de semana. Su surtida barra se presta al picoteo, para quienes prefieren tomar unas tapas, aunque entre semana, a mediodía, también se puede comer de menú, y con contundencia.

Y contundentes son también los desayunos, a los que esta venta debe parte de su fama, en la comarca y fuera de ella, y no es para menos. Pan del bueno y una amplia variedad de mantecas caseras, realizadas por ellos mismos, hacen que resulte difícil elegir entre el lomo en manteca, la asadura, la zurrapa de chorizo o los chicharrones.

Como las ventas de antaño, lugar de parada, descanso, encuentro y reunión, Las Acacias no cierra nunca: abre a las 6 y media de la mañana, y no cierra hasta que el último comensal termina de disfrutar de su cena. A veces, en verano, las noches de los fines de semana se ven amenizadas también por música en directo, que se agradece tanto como el fresquito del cercano río Guadiaro.

Para desayunar en Las Acacias.

Sus famosos desayunos merecen, por sí solos, una excursión a la Venta Las Acacias, en San Pablo de Buceite

Su ambiente familiar y un servicio atento y con oficio son otros de los puntos fuertes de la venta Las Acacias, que, sin haber dejado de mejorar en cuatro décadas, sigue con la misma filosofía con la que empezó: que el cliente se sienta como en casa y disfrute, además, de raciones generosas a precios más que razonables.

Las ventas forman parte de la historia de nuestros pueblos y cada uno de los municipios del Campo de Gibraltar pueden presumir de contar con estas reliquias de la gastronomía de siempre.

Este reportaje escrito por Sandra Domínguez, Carlos Ortiz, Rosario Pérez y Francis Mena fue publicado en la revista SIROCO ABREBOCA.

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