domingo, septiembre 25, 2022

Pescadería ANTONIO MARTÍN: innovación para llegar más lejos

Detrás de su fachada de siempre y en su misma ubicación de hace medio siglo, en el conocido como Ojo del Muelle y en una de las entradas al icónico mercado de Algeciras, la clásica Pescadería Antonio Martín guarda un espíritu pionero, inquieto y moderno. La tan perseguida, y no siempre conseguida, mezcla de tradición e innovación son los aparejos de esta empresa familiar para adaptarse a una sociedad que no deja de cambiar, para crecer y para llegar más lejos.

Antonio Martín, hace 51 años, aprovechó su experiencia y contactos tras 15 años de cocinero del Club Náutico de Algeciras para emprender y abrir una pescadería que ya pretendía distinguirse de otras por su producto de calidad y un servicio de limpieza de pescado, entonces no tan normal como lo es ahora. Esa filosofía se ha mantenido y potenciado cuando su hijo Javier Martín tomó el timón con la llegada del nuevo siglo.

Fue entonces cuando la empresa comenzó a tomar una nueva dimensión, se centró más en la hostelería, abrió un local especializado para el reparto y, más tarde, comenzó la aventura de exportar productos de la zona a clientes de todo territorio nacional. Hoy, asegura su propietario, se puede comer un pescado vendido por Antonio Martín, por ejemplo, en un restaurante de Menorca o Ibiza. La digitalización lo ha hecho posible.

Sus productos llegan, a diario, a distintos puntos del país; el servicio a la hostelería cuenta con una cartera de 40 o 50 establecimientos del Campo de Gibraltar

Actualmente, la empresa Grupo Martín Sánchez -que se encamina al futuro bajo el nombre de Martín Jurado con la llegada de la tercera generación-se ha diversificado en varias secciones. El «buque insignia» es su tienda, La Boutique del Pescado de Antonio Martín, junto al Ingeniero Torroja, donde ofrece el servicio a particulares con una renovada pescadería, que cuenta con un servicio íntegro de trazabilidad -con sala de cocción, limpieza y envasado- y hasta una webcam para que el comprador pueda ver los productos del día desde casa y hacer los pedidos en varios clics para que el pescado o el marisco llegue a la misma puerta del cliente en menos de seis horas, si es en la comarca, y en 24, si es en cualquier punto de España.

También cuenta con un servicio mayorista que, desde La Menacha, lleva sus productos, a diario, a mercados a nivel nacional; y el servicio a la hostelería tiene una cartera de 40 o 50 establecimientos del Campo de Gibraltar. También cuenta con una empresa de hielo que distribuye a barcos, pescaderías y a otras empresas.Para todo ello, la empresa Antonio Martín cuenta con casi una veintena de trabajadores que completan turnos «casi de 24 horas» que le permite mantener todas estas patas que, asegura Javier Martín, se complementan y son fundamentales para mantener la rotación de un producto tan delicado como son los del mar. Así, gestiona (trata, distribuye y vende) unos mil kilos diarios. Durante los días duros de confinamiento por la pandemia, casi todo el negocio recayó en el reparto a domicilios particulares, llegando a superar los cien pedidos diarios, que le ha permitido mantener la empresa a flote.

Embajador del Estrecho hasta en Nueva York

El pescado que vende y distribuye la Pescadería Antonio Martín procede «casi todo» del Estrecho de Gibraltar «dada la gran variedad de especies y la calidad de la misma que existe en la zona». La red de distribución permite que los productos de los caladeros de este punto entre dos continentes y dos mares lleguen, por ejemplo, a Galicia y a su vez que los manjares gallegos estén en el mostrador de la calle Cánovas del Castillo. Es un embajador de los productos pescados por los barcos de La Línea, Algeciras y Tarifa, a la vez que acerca los de otros mares a la comarca.

Javier Martín reconoce que la caída del potencial de los puertos pesqueros de la zona, en otro tiempo punteros en España, le hace tener que estar más pendiente de otros puertos cercanos para tener más variedad y mantener la calidad.

El pescadero se muestra orgulloso cuando habla de que el nombre de su empresa luce en el Mercado Little Spain de Manhattan, en Nueva York, donde el exitoso chef español José Andrés, casado con la algecireña Techi Andrés, y los no menos conocidos Albert y Ferrán Adrià, han dedicado un espacio a productos y empresas españolas destacadas. Ahí se encuentra el mercado Ingeniero Torroja y también la Pescadería Antonio Martín como «una de las paradas favoritas de José Andrés».

Pescadería Antonio Martín. Fotografía: Laura García Álvarez.

Una mente inquieta

La pescadería ha conseguido varios reconocimientos a nivel nacional por su innovación, desarrollo y creatividad. Pero el propietario Javier Martínacumula en su despacho, también en la boutique junto al Ingeniero Torroja, carpetas y apuntes con nuevas ideas, información, proyectos.

Uno de ellos es potenciar que la tienda sea un punto de degustación del producto, la llamada pescadería gastronómica. Consiste en poder probar unos percebes o unas ostras, o cualquier marisco disponible, con un vino en la propia boutique.

El cambio de hábitos de la gente también ha hecho que se plantee otro ambicioso cambio en su pescadería. Ya tiene en marcha un proyecto que consiste en la comercialización de productos de calidad ya cocinados, listos para calentar y consumir en casa. Para ello, está previsto que la tienda sea reformada y transformada, con una ampliación que incluye un obrador para la elaboración y un expositor para la venta de los platos ya cocinados y envasados.

Para captar nuevas ideas, su propietario viaja, asiste a ferias del sector, comparte experiencias con otros pescaderos, lee, recoge información…

Son planteamientos de negocios que Javier Martín considera el futuro porque, asegura, «hay que adaptarse a la forma de vida del cliente, que va cambiando». Espera que puedan ser un éxito como lo son los eventos de la Pescadería Antonio Martín, que pretenden generar un atractivo en cada fecha señalada: Navidad, donde la empresa se transforma para trabajar las cestas de mariscos; los días del padre o la madre; o los ya tradicionales cartuchos de Tosantos.

Para captar nuevas ideas y testar el mercado, su propietario viaja, asiste a ferias del sector, comparte experiencias con otros pescaderos, lee, recoge información…Un trabajo con el que pretende que su negocio sea «puntero».

Pescadería Antonio Martín. Fotografía: Laura García Álvarez.

«Hay una tercera generación que viene empujando fuerte»

La aventura iniciada por el emprendedor -aunque entonces no se usaba esa palabra- Antonio Martín tiene visos de continuar con una tercera generación. El actual propietario, Javier Martín, todavía joven pero con su mirada siempre puesta en el futuro, tiene presente el relevo en las personas de sus dos hijos, que darán al grupo el nombre de Martín Jurado. «Hay una tercera generación empujando fuerte, más preparada con Javier y Gonzalo, que están llamados a continuar con la esencia», asegura.

Mientras esa savia nueva termina de llegar, el propietario de la Pescadería Antonio Martín vive con pasión un trabajo trepidante en la empresa, que lo mismo le tiene ojeando información del sector, que atendiendo al teléfono o colocando en el mostrador la última caja de boquerones que ha entrado. Reconoce que disfruta especialmente de la boutique, de mantener el contacto con el público, de interactuar con los clientes, algo que lereporta un beneficio complicado de calcular. Durante el crecimiento de la empresa, cuando la heredó de su padre, decidió mantener la tienda en el mismo sitio en el que se abrió medio siglo atrás. «Perderíamos la esencia si nos vamos a otro lado; yo le doy al mercado y el mercado me da a mí», asegura Martín, que recuerda que bajo la meritoria cúpula del Ingeniero Torroja también tiene una pescadería «donde se vende el pescado de trasmallo».

Durante el crecimiento de la empresa, cuando la heredó de su padre, decidió mantener la tienda en el mismo sitio en el que se abrió medio siglo atrás

Javier Martín resalta la relación de la pescadería Antonio Martín con la ciudad de Algeciras, en especial, y con la comarca del Campo de Gibraltar, en general. «Nosotros vivimos sobre todo de la gente de la ciudad aunque tengamos servicio de venta para toda España». También con todo el sector pesquero y pescadero. «Aunque haya competencia, las pescaderías también son mis clientes porque les vendemos nieve, al igual que a los barcos», recuerda otra de las ramas de su empresa.

La «calidad» no es el único concepto que le obsesiona a Javier Martín. «Yo he querido seguir siendo pionero no solo en Algeciras, también a nivel nacional, ser un referente y para eso hay que innovar, llegar a sitios que otros no llegan», asegura desde el centro neurálgico de una de las marcas gastronómicas más conocidas de la comarca en el conocido como Ojo del Muelle, una de las entradas a la icónica plaza de abastos de Algeciras, en el mismo sitio de hace 51 años.

Pescadería Antonio Martín. Fotografía: Laura García Álvarez.

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