lunes, agosto 15, 2022

El Nazareno y la Virgen de los Dolores llenaron de devoción cofrade la noche del Jueves Santo barreño
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El Nazareno y los Dolores recorrieron las calles del centro de la Villa en la noche de un Jueves Santo para el recuerdo, en medio del fervor popular y de un silencio especialmente respetuoso en el tramo final de la estación de penitencia y en la siempre emotiva recogida, aún más si cabe este 2022, tras dos años obligados de ausencia. Tan sólo los sones de las bandas de música y los aplausos de los fieles en las levantás quebraban la quietud del aire en la noche barreña, cuando, entrada ya la madrugada, los pasos regresaban a la iglesia de San Isidro Labrador.

La cruz de guía de la cofradía del Jueves Santo barreño había salido a la calle a las 9 de la noche, por la puerta lateral de su sede canónica. Había mucha expectación y muchas ganas de ver nuevamente en la calle a una de las hermandades más señeras de la Semana de Pasión de la Villa. Una representación municipal encabezada por el alcalde, Miguel Alconchel, acompañaba al cortejo de nazarenos, junto con representantes del resto de hermandades de la localidad.

Salió Jesús Nazareno a la noche barreña a los sones de la Marcha Real, soberbiamente interpretada por la banda de cornetas y tambores Redención, de Benalmádena, y poco después lo haría el paso de la Virgen de los Dolores, suavemente mecida en la difícil maniobra por su cuadrilla de costaleros y por la música de la banda de Mijas.

Por delante, una sentida estación de penitencia en una noche que dejó imágenes imborrables, como la subida de la cuesta desde la calle La Plata, y la del paso del Señor, cargando con su Cruz a cuestas, recortado sobre el campanario iluminado del templo de San Isidro.

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