lunes, agosto 15, 2022

Emociones a flor de piel en el barrio de San Pedro al paso de Jesús del Perdón y la Virgen de la Salud
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El barrio de San Pedro se ha echado literalmente a la calle este Jueves Santo para ver salir de su templo al Cristo del Perdón y a la Virgen de la Salud. Bastante antes de la salida de la cruz de guía, fijada para las 19.30, a las puertas de la parroquia de San Pedro Apóstol no cabía un alfiler. Cientos de fieles se agolpaban en la intersección entre dos calles especialmente angostas, Antonio Maura y Siete Revueltas, pero ello no impidió que tanto el paso de misterio como el paso de palio brindaran una salida elegante y emotiva, que arrancó numerosos aplausos y también algunas lágrimas.

Era inevitable que las emociones estuvieran a flor de piel en una tarde tan largamente esperada en el barrio linense. Después de dos años sin ver procesionar a sus titulares, San Pedro entero arropó y acompañó la estación de penitencia de la Venerable Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Perdón en sus Tres Caídas, María Santísima Salud de los Enfermos y Fuente de Salvación, Apóstol San Pedro y Santa Ángela de la Cruz.

El imponente paso de madera de cedro de Jesús del Perdón, arrodillado con su Cruz a cuestas tras su tercera caída, acompañado en el conjunto escultórico por otras dos tallas más, la de Simón Cirineo y la Verónica, fue el primero en traspasar las puertas del templo precedido de un amplio cortejo de nazarenos, en blanco y morado, como manda la tradición.

La primera levantá del Señor de San Pedro estuvo dedicada a los vecinos del barrio que más han sufrido a causa de la pandemia, y una petalada acompañó el inicio del trabajo de los costaleros, a los sones de la música interpretada por la banda de cornetas y tambores Amor de Cristo, de San Juan de Aznalfarache.

Seguidamente, bajo una lluvia de pétalos y con la música de la banda de Jimena de la Frontera, salía también a la calle la cotitular de la hermandad, la Virgen de la Salud, una dolorosa de candelero y único paso de la Semana Santa linense portado por mujeres costaleras, y dirigido también por mujeres capataces.

Los vecinos de San Pedro continuaron arropando a su Cristo y su Virgen en su recorrido por el barrio, camino de la carrera oficial, pero también estuvieron ahí luego, en esa siempre emotiva recogida, pasada ya la una de una madrugada que quedará ya para el recuerdo.

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