martes, julio 5, 2022

La Línea no olvida: «Aquí robaron bebés a más de 80 familias y todavía no se ha hecho justicia»
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A veces el tiempo no lo cura todo. No. Hay heridas que se mantienen siempre abiertas. Sobre todo si no hay voluntad de reconocer y reparar el daño causado. Por eso La Línea todavía no olvida, varias décadas después, el drama de los bebés robados. Una corrupta trama que abusó de la vulnerabilidad de más de 80 familias de esta ciudad, convirtiéndose en uno de los puntos calientes de este mercado negro de menores, recién nacidos, ante el que sus víctimas continúan pidiendo justicia.

«Llevamos más de una década con esta lucha. El tema de los bebés robados en España se encuentra en una situación vergonzosa y vergonzante, envuelta en una serie de ilegalidades impresionantes. En España parece que no se quiere asumir viejas historias que son auténticas violaciones de derechos humanos«, comparte con este medio la abogada linense, afincada en Granada, María Bueno, presidenta de la Asociación por la Lucha de Madres de Bebés Robados de Andalucía (Alumbra), y que siendo una veinteañera dio a luz a un bebé, presuntamente, sin vida, al que no llegó a ver y del que 30 años después no hay ningún registro. «Mi bebé no entró en el cementerio y mi alumbramiento no consta en el libro de partos».

Y es que María Bueno señala que esta zona, Cádiz y el Campo de Gibraltar en general, La Línea muy en particular, se convirtió en uno de los principales focos de esta trama. «Cuando saltó este tema y comenzó a denunciarse, en esta zona se registraron más de 80 denuncias en las diligencias previas, la mayoría de estos casos en La Línea, todos ocurridos en el antiguo hospital municipal, gestionado entonces por la Congregación de Hermanas de la Caridad».

María Bueno ofreciendo una conferencia en Ginebra, en el Colegio Internacional, sobre la trama de los bebés robados.

Según denuncia la presidenta de Alumbra, aquel hospital, que entonces contaba con un área privada y una zona mancomunada para familias con escasos recursos, fue el centro de operaciones de un mercado negro que fue creciendo desmesuradamente desde finales de los años 30 hasta principios de los 90. «Entonces la familia lo era todo, el centro de todo, y si no se podía tener hijos y el mecanismo de la adopción legal no funcionaba, existía este mercado nutrido por familias vulnerables, por madres jóvenes, solteras. En este sistema corrupto el médico o matrona era la máxima autoridad y no había ninguna legislación que protegiera los derechos de los pacientes. Había montada toda una infraestructura para delinquir. Todo un circo«.

Una oscura trama sobre la que todavía no se ha arrojado luz suficiente, la justa y necesaria. «Se ha ido tejiendo una madeja tan liada, que sigue así, liada, y la única imagen que se nos ha presentado es la del bebé robado, que de vez en cuando aparece uno buscando a su madre, pero esto va mucho más allá». Bueno denuncia así la distorsión sobre este asunto: «Primero de todo que no son bebés robados, no se puede robar a una persona, tampoco son adopciones irregulares, son ilegales, en este caso son desapariciones forzosas. En segundo lugar, es muy importante, habría que poner el foco más sobre las madres, nadie habla de ellas, a quienes atracaron sus vientres«.

María Bueno, junto a Baltasar Garzón, el relator de Naciones Unidas y antiguo ministro de Chile y el organizador de la charla (a la derecha de Garzón).

Un delito vivo en el tiempo. Esta es la principal reclamación de las víctimas, que piden que estos delitos no prescriban. «Este es un delito vivo en el tiempo, se mantiene a una persona con una identidad falsa toda la vida. Muchos conocen la verdad ya en el lecho de muerte de un padre, de un tío. Pero la justicia se empeña en archivar este tipo de denuncias, que es una forma de decirnos que, bueno, que aunque hay indicios, el delito ha caducado. Pero el dolor de esas madres no prescribe. Se jugó con la vida de cientos de madres que han quedado marcadas para toda la vida«, expone María Bueno, que subraya que en países como Argentina, Chile, Irlanda, Alemania, Australia, se ha pedido perdón desde las instituciones. «¿Por qué en España no? Es todo tan rocambolesco. Una pesadilla».

Un mal sueño que continúa a día de hoy. Una película de terror que no acaba. «La gran mayoría de las investigaciones no se han realizado, las denuncias se han archivado por la prescripción del delito. Pero reflexión nuestra es que si un delito ha prescrito se asume entonces que ha habido delito«, señala Bueno, que anima a todas las familias afectadas a continuar en la lucha.

Una de las concentraciones mensuales de la asociación Alumbra. Esta en la Plaza de la Constitución, Málaga.

Triana Arguez, 14 años buscando a su hermana gemela

Una lucha que tampoco cesa Triana Arguez, una linense de 34 años que lleva 14 buscando a su hermana gemela; presuntamente, uno de estos muchos bebés robados. «Todo surgió sobre 2008. A mí se me removió algo por dentro cuando en un hotel en el que trabajaba entonces conocí a una muchacha que se parecía mucho a mí. Por aquel tiempo fue cuando saltó el tema de los bebés robados y empecé a plantearme si nosotros éramos uno de esos tantos casos que hubo en La Línea». Así comenzó la inquietud de Triana y su familia, quienes estos años han encontrado una serie de incongruencias que no han hecho más que reforzar ese temor. Muchas preguntas sin respuestas.

«Mi madre dio a luz a los 21 años en el antiguo hospital municipal de La Línea. Nosotras nacimos prematuras, a lo seis meses y medio, el 3 de mayo de 1988. A las 10 horas le comunicaron a mis padres que una de nosotras, mi hermana, había muerto. Pero ellos no llegaron a verla. A mí me mandaron a Málaga, donde estuve ingresada hasta el 13 de julio. Mi madre salió del hospital de La Línea el 11 de mayo, y lo hizo sin ninguna de las dos, con una enterrada, supuestamente, y otra en Málaga», explica.

Antiguo hospital municipal de La Línea. Imagen de archivo.

Triana denuncia que, entre las irregularidades encontradas en su caso, nadie se hizo cargo de pagar, los cinco primeros años, el nicho en el que descansan presuntamente los restos de su hermana. Además, cuando ella y su madre solicitaron su historia natal, hallaron varios errores: «Primero ponía que una de las dos falleció en el 94, cuando fue en el 88. Luego hubo un intercambio de expedientes, y era yo la que aparecía fallecida. En otros documentos encontramos que nosotras nacimos el 3 de mayo de madrugada, a mi hermana la entierran supuestamente el día 4 pero firman el parte de defunción el día 5. Un día después de estar ya enterrada».

Recabados todos estos indicios, interpusieron una denuncia con la que en 2011 se abrió el nicho de la hermana de Triana. «Después de varios años de espera, sin ninguna noticia al respecto, pedimos las pruebas y nos entregaron una pequeña bolsa transparente con varios restos: una pulsera identificativa, cables de catéter y una especie de fibra de un pañal, y ya está, ahí ha quedado todo, incompleto, inconcluso».

Un caso aparentemente resulto que no satisface en absoluto a Triana Arguez, dispuesta a continuar con la búsqueda, con la investigación, haciendo preguntas que disipen sus dudas, que calmen esa inquietud que le quita el sueño desde hace 14 años. «Mi madre lo pasa muy mal con todo esto. Es un trauma para ella. Le cuesta seguir. Tiene mucho miedo. Solo de pensar que una de sus hijas puede estar por ahí viva, con otra identidad, le parte el alma. Pero yo voy a seguir, hasta el final, porque lo siento así«.

Asociaciones implicadas en este tema, como la que dirige la linense María Bueno, calculan que 300.000 bebés fueron robados en España entre 1940 y 1990. (Email de contacto de Alumbra: asoc.alumbra@gmail.com) Recientemente, el Ayuntamiento de La Línea declaró el 30 de agosto como el ‘Día en memoria de los bebés robados y sus familias’.

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