domingo, septiembre 25, 2022

Solo dos orejas en un mar de mansedumbre en Algeciras
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Manolo Sotelino/EFE

La deslucida corrida de Santiago Domecq, muy desigual de presentación y, sobre todo, muy mansa, condicionó este viernes el espectáculo en la segunda de feria de Algeciras cuyo balance artístico quedó reducido a una oreja por coleta para Juan Ortega y el peruano Andrés Roca Rey.

Los tres primeros capítulos del segundo festejo del abono de la Feria Real de Algeciras no dieron para mucho. 

El Juli poco pudo hacer con un desclasado toro que apenas se movió en la muleta. Tuvo mucha bondad pajuna, pero le faltó lo que debe de tener un toro bravo: emoción, casta y movilidad. Lo intentó trastear con oficio el madrileño que de poco sirvió. Fue ovacionado.

El cuarto de la tarde fue un inválido que no se movía. Brindó al público el Juli, pero aquello no podía levantar vuelo ante un marmolillo que no sirvió ni tan siquiera para darle una serie. Mala tarde para el torero que encabezaba el cartel. Espada casi entera efectiva.

El segundo fue más de lo mismo: deslucido, descastado y manso de condición. El toro que poco o nada aporta a la fiesta. Juan Ortega estuvo delante de él pero sin mucha ilusión. No era toro para su refinada tauromaquia y abrevió con un pinchazo, una media que agarró y un descabello. Nada.

Muletazo de Roca Rey. Foto: A. Carrasco/EFE.

El quinto fue devuelto por basto de hechuras y poco trapío. Salió el quinto bis que fue un «zapatito». Muy chico. Fue manejable y permitió a Juan Ortega desplegar una primera tanda con empaque y buen gusto. Trincherazo y pases sueltos para sacarlo al tercio. Fue una faena sin hilvanar, con pases sueltos de gran factura pero sin ser una intervención compacta. Mató bien y el público le pidió la oreja.

Ni tan siquiera Roca Rey pudo sacar agua del pozo sin fondo alguno del tercero de la suelta. Este tuvo cierto peligro sordo y no consentía sometimiento, base de la tauromaquia del peruano. No hubo acople y la faena planteada por Roca apenas destacó con una tanda con la derecha donde le perdía mucho pasos.

El último de la tarde también estaba muy anovillado. Fue muy manejable y fácil para un lidiador como Roca Rey. Tras brindarlo al público, comenzó su faena con muletazos por alto muy pegado a las tablas y un buen pase de pecho para sacarlo a las afueras. A partir de ahí, y a base de su depurada técnica, el torero fue poco a poco metiéndolo en la muleta a base de llevarlo muy tapado. El toro estaba más pendiente de Roca Rey que de la pañosa que le presentaba el peruano. Fue una faena interesante por la entrega de Roca.

Finalmente vino el arrimón al que este torero tiene acostumbrado a los públicos. Y sin duda que se lo pegó con circulares e invertidos o de pecho. Finalmente ganó la pugna el torero. Lástima que lo pinchó en la primera intentona y en la segunda enterró el estoque.

FICHA DEL FESTEJO
Toros de Santiago Domecq, el quinto como sobrero, desiguales de presentación, con el quinto bis y el sexto muy anovillados. Corrida deslucida por su absoluta falta de casta.

El Juli (verde y plata): ovación y palmas.

Juan Ortega (tabaco y oro): silencio y oreja.

Roca Rey (malva y azabache) silencio y oreja con petición de la segunda.

En cuadrillas, saludó Javier Ambel tras banderillear al sexto.

La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde agradable.

+ QUE 8

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