domingo, septiembre 25, 2022

Ferrera, Chacón y Simón triunfan con buenos victorinos en Algeciras
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Manolo Sotelino/EFE

El festejo que cerró la Feria Real de Algeciras se saldó con una interesante corrida de Victorino Martín que sirvió para el triunfo de los tres matadores de toros (Antonio Ferrera, Octavio Chacón y López Simón) que fueron sacados a hombros junto al mayoral de la afamada ganadería.

La lidia del primer toro no tuvo mucho que contar. Grande, largo, áspero y que reponía a la mitad de cada viaje. Ferrera lo llevó siempre con la muleta por delante, pero no llegó a tomar altos vuelos. Una faena con pocos argumentos.

El segundo toro del lote de Ferrera no tuvo nada que ver con el primero. Fue un toro bravo, humillador y muy encastado. Pronto lo vio el extremeño y, tras una buena brega en banderillas, comenzó la faena con una primera serie de derechazos mientras la expectación crecía entre el público. 

Fueron muletazos templados y largos, siempre muy tapado el «victorino» y llevado con mucho temple. Con la izquierda la faena perdió cierta emoción y pronto volvió a la diestra donde brotó de nuevo el toreo templado y el trazo largo del muletazo. 

El último tramo de la faena fue la escenificación de la entrega, toreando con la derecha sin ayuda, en muletazos muy coreados por el público. A muchos metros del toro, montó la espada para agarrar una buena estocada, que, tras un golpe de descabello, le granjeó el doble trofeo.

Dos puñales por delante tenía el segundo de la tarde. Con trapío. Chacón intentó acoplarse y pronto supo que el pitón potable era el izquierdo. Se desplazó en la primera parte de la faena hasta que decidió pararse y medir cada arrancada. A partir de ahí, poco pudo hacer el torero de Prado del Rey y se fue a por la espada.

La segunda labor del torero gaditano fue ante un toro encastado al cual supo entender con una técnica básica para los famosos «victorinos»: llevarlos muy tapados y con la muleta por delante. 

Y salieron series de redondos de gran mérito. Con la izquierda lo intentó de nuevo pero se quedaba más cortito, con lo que cambió pronto a la diestra. Gran esfuerzo del torero que estuvo a la altura de la exigencia. Mucho mérito. Dos orejas.

López Simón tuvo un primer oponente con el que no se entendió. Otro toro muy en «albaserrada» que tobilleaba y buscaba siempre por debajo de los flecos que le ofrecía el torero madrileño. Lo intentó por los dos pitones y entró a matar con prontitud.

El percance vino en el sexto de la tarde cuando López Simón recibía al toro. Se trastabilló en la cara del toro, que le hizo presa, dándole una fea voltereta. Fue llevado a la enfermería, pero finalmente no resultó corneado y salió en un acto de heroicidad. 

Sin chaquetilla y hecho, prácticamente, un «ecce-homo». Simón estuvo en grande. Rompió para adelante el toro, que embestía a media velocidad, y con él se entregó el madrileño a base de buen gusto y temple. Una tanda de naturales cargados de esencia y con la derecha algunos compases de gran altura, olvidándose casi del cuerpo. Importante faena que culminó con un pinchazo y estocada.

Se han lidiado toros de Victorino Martín, muy bien presentados, encastados y con distinto comportamiento. Los mejores fueron el cuarto, por encastado, y el sexto por bravo y por tener mucha clase en la muleta. Se le dieron la vuelta al ruedo a los dos.

Antonio Ferrera (verde y oro): ovación y dos orejas tras aviso.

Octavio Chacón (blanco y plata): ovación y dos orejas.

López Simón (berenjena y azabache): ovación y dos orejas.

La plaza registró más de media entrada en tarde agradable y con viento. 

+ QUE 8

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