miércoles, agosto 17, 2022

Funcionarios de Botafuegos alertan del uso de drones para llevar objetos prohibidos a internos de la cárcel
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El ingenio de los delincuentes no tiene límite y las nuevas tecnologías están resultando la herramienta perfecta para delinquir esquivando la vigilancia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Los drones son uno de esos nuevos instrumentos que están siendo utilizados para fines ilícitos y que traen de cabeza a los funcionarios de la prisión de Botafuegos. La cárcel algecireña ha dado la voz de alarma por el aumento en los últimos meses de drones que sobrevuelan el centro penitenciario cargados con móviles, drogas o medicamentos prohibidos. Los artefactos se acercan a la ventana de una celda, donde algún receptor espera el paquete. Es el nuevo ‘modus operandi’ que los trabajadores han descubierto sobre todo por la noche y que es objeto de una gran preocupación entre el colectivo por la inseguridad que provoca.

La frecuencia de estos vuelos es cada vez mayor y las cárceles se encuentran indefensas a la hora de detectarlos ante la falta de inhibidores o la instalación de circuitos electrónicos de barrido que puedan captarlos una vez que acceden al recinto de la prisión.

Desde el sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) denuncian que «se trata de un grave problema de seguridad, ya que por la noche es muy difícil que los trabajadores los localicen y el problema será aún mayor cuando comiencen a portar armas para que las reciban los internos». Es por ello, que solicitan la puesta en marcha de inhibidores, un instrumento del que carece prácticamente Botafuegos. Cuenta con uno que se instaló hace más de 10 años y que en la mayoría de las ocasiones es incapaz de localizar un simple teléfono móvil.

La primera barrera para detectar el dron es la Guardia Civil, quien puede hallarlos en el perímetro de las instalaciones penitenciarias. Sin embargo, los funcionarios de Algeciras alertan de que desde el perímetro hasta los módulos, donde se encuentran los internos, hay una gran distancia que se queda fuera del ojo del Instituto Armado, de ahí la necesidad de contar con instrumentos de detección avanzados. Los drones son teledirigidos desde el exterior y es fácil hacerlo desde la zona de Las Corzas o el cementerio de Botafuegos.

En una semana se pueden interceptar hasta cuatro drones portando objetos prohibidos en Botafuegos, aunque habrá muchos que se escapen del control ya que por la noche los trabajadores se encuentran en las oficinas y es imposible oír el zumbido del artilugio desde allí. Uno de los últimos drones en ser descubiertos, portaba unas zapatillas con droga en su interior, un alijo que fue abortado.

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