sábado, octubre 1, 2022

Unos 25 barcos de La Línea llevan desde el 29 de agosto amarrados por culpa del ‘OS35’
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Unos 25 barcos marisqueros artesanales de La Linea de la Concepción están amarrados a puerto, sin poder trabajar, desde que el pasado 29 de agosto el buque OS 35 colisionara con otro barco y quedara varado, cargado de combustible, frente a las costas de Gibraltar. 

«No podemos cuantificar las pérdidas porque no sabemos cuánto tiempo más va a durar esta situación», dice a EFE José Carlos Escalera, administrador de la organización de productores pesqueros del puerto de La Atunara. 

El pesquero es, dice, uno de los sectores más perjudicados por la situación generada por la presencia de este buque y los vertidos que ha ido derramando al mar. 

La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural mantiene cerrada por precaución la zona de producción marisquera ubicada en las inmediaciones del lugar donde está varado y hundido el buque OS35.

La consejera, Carmen Crespo, señaló ayer que aunque los análisis de las aguas son negativos, el hecho de que continúen llegando al litoral vertidos de manera puntual hace necesario seguir protegiendo los recursos pesqueros de la zona.

El cierre afecta a tres zonas de producción de mariscos bivalvos, más sensibles a la presencia de toxinas, de este litoral gaditano, en concreto Palmones, La Línea-Bahía y La Atunara-La Alcaidesa.

El sector pesquero de La Atunara se ha acogido al desempleo ante esta situación e incluso a ERTE hasta mediados de octubre y la consejera ha advertido que “se van a arbitrar medidas compensatorias a través de los Fondos Europeos Marítimos y de la Pesca (FEMP) porque hay que proteger al sector en estas situaciones coyunturales en que se vuelve mucho más vulnerables”.

Los pescadores de La Línea afectados por el cierre, unos 25 barcos marisqueros, y la organización de productores pesqueros a la que pertenecen, se sumarán la próxima a la demanda que el Ayuntamiento de La Línea de La Concepción ha presentado hoy contra el armador y la aseguradora del buque. 

«Uniéndonos en la demanda vamos a tener más fuerza», asegura José Carlos Escalerao.

El cierre afecta a en torno a 25 barcos que están paralizados desde el accidente. «Son empresas familiares, con dos o tres marineros cada uno. Pero el perjuicio se extiende a otros puestos indirectos, como las lonjas o la propia organización de productores pesqueros de La Atunara», dice. 

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