viernes, diciembre 2, 2022
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España, con cinco tantos de Gutiérrez y tres de Valdivia, pierde ante Rumanía (25-23)

Último encuentro del Carpati Trophy disputado en Bistrita, donde las 'Guerreras' han quedado terceras

FICHA TÉCNICA:

RUMANÍA (10+15: 25): Nicoleta Dinca (1), Maria Zamfirescu, Ioana Pristavita, Cristina Neagu (2), Diana Ciuca, Bianca Bazaliu (3), Yuliya Dumanska, Alexandra Dindiligan, Alexandra Badea (1), Bianca Tirle, Anca Miticus, Lorena Ostase (4), Sonia Seraficeanu (2), Bianca Harabagiu, Crina Pintea (5), Andra Moroianu, Corina Lupei, Daciana Hosu, Sorina Grozav (7).


ESPAÑA (8+15= 23): Mercedes Castellanos y Maddi Aalla -en portería-; Esther Arrojeria (1), Eli Cesáreo, Jennifer Gutiérrez (5), Maitane Etxeberria (2), Alba Spugnini (2), Lara González, Ona Vegué (1), Alicia Fernández (3), Almudena Rodríguez (1), Paula Valdivia (3), Lysa Tchaptchet, Paula Arcos, Martina Capdevila y Alexandrina Barbosa (5).


ÁRBITROS: Doru Manea y Radu Iliescu, de Rumanía.


INCIDENCIAS: Tercer encuentro de ambos conjuntos en el Carpati Trophy, en Bistrita, Rumanía,



CRÓNICA:

La selección española femenina de balonmano no han podido superar a Rumanía por 25-23 (10-8 en el descanso) este sábado en su último compromiso en el Carpati Trophy disputado en Bistrita. Las ‘Guerreras’ han caído, pese a los ocho goles de las algecireñas Jennifer Gutiérrez Bermejo (5) y Paula Valdivia Monserrat (3), en los minutos finales de un partido no apto para cardiacos en el que las locales se han mostrado más efectivas en la recta final del encuentro.

España ha saltado a la pista intensa, consciente de la dificultad que entrañaba el rival y el ambiente de un Sala ‘Polivalenta Unirea’ lleno hasta la bandera. Una intensidad que se ha apreciado desde el arranque, sobre todo en tareas defensivas, donde las españolas han brillado más.

Y precisamente por ahí parecía ir el partido, con una Rumanía que se contagiaba del inicio de las españolas y volcaba todos sus esfuerzos en ser sólida atrás. Trabajo de ambas selecciones que permitía a sus porterías convertirse en protagonistas, haciendo que el tanteo subiese lentamente en Bistrita.

Gran inicio de partido con el que las jugadoras españolas ganaban en confianza, trasladando el buen momento al ataque, donde el balón volaba en manos de Alicia Fernández. La central gallega le daba velocidad al ataque español y permitía a las suyas gozar de situaciones claras de lanzamiento que, desafortunadamente para los intereses de las suyas, no terminaban de convertirse en goles.

Sería precisamente la falta de acierto en el lanzamiento, tanto en el ataque estático como en el contraataque, lo que penalizaría a una España que lo hacía todo bien pero que se topaba con una entonada Yuliya Dumanska. Sin duda, la gran protagonista de un primer periodo que terminaría por adjudicarse el conjunto rumano (10:8).

Primeros treinta minutos en los que las defensas se impusieron a los ataques, dejando unos guarismos muy bajos, pese a los cuales la emoción en el 40×20 de Bistrita permanecía intacta. Tensión que lejos de decrecer, iría en aumento tras el paso por vestuarios, con dos equipos que mantenían la misma intensidad exhibida en el primer periodo. 

Una situación similar a la vivida en los primeros treinta minutos que, parecía beneficiar de inicio al conjunto rumano, que trataba de marcharse en el marcador pero se topaba con una inspirada Maddi Aalla. Buena actuación de la guardameta española que sus compañeras no dudaban en aprovechar para poner las tablas en el luminoso (10-10) en los primeros compases del segundo periodo.

Ritmo frenético al que parecían adaptarse mejor las Guerreras, tanto en la defensa abierta planteada por José Ignacio Prades, en la que España realizaba un gran trabajo de piernas y salidas que incomodaban a Rumanía, como en ataque. Facetas ofensivas en las que Martina Capdevila y Paula Arcos se mostraban incisivas, impidiendo que la velocidad del partido cayese un ápice.

Por su parte, Rumanía se apoyaba en una Yuliya Dumanska que se convertía en la mejor jugadora de su equipo, mientras Pintea y Neagu sostenían a las suyas en ataque gracias a su imponente físico y calidad en el lanzamiento exterior, respectivamente. Argumentos que valían a las anfitrionas para volver a colocarse por encima en el marcador ante una España que no daba su brazo a torcer.

Actitud encomiable del equipo español que permitía a las José Ignacio Prades volver a poner las tablas (14-14 en el 44′) en el marcador antes del ecuador del segundo periodo. Tramo en el que España mejoraba su efectividad de cara a portería, logrando dar la vuelta al luminoso apenas un minuto después (14-15).

Tanteo que despertaba más aún a una grada que se volcaba con las suyas y daba alas a una Rumanía que conseguía forzar varias faltas en ataque y de paso sacar a relucir su potencial en el lanzamiento exterior. Un recurso con el que las locales volvían a dar la vuelta al luminoso (17-16 en el 50′) en un choque en el que ninguno de los dos equipos se daba una tregua.

Un ritmo frenético que se prolongaba hasta el final del partido y en el que España parecía no encontrarse incómoda, resistiéndose a dejar marchar a su rival. Momentos decisivos en los que los goles de unas notables, Alexandrina Cabral y Jennifer Gutiérrez, permitían seguir presionando a un conjunto rumano que lo apostaba todo a la inspiración de Sorina Gorzav (siete goles). Primera línea rumana que en el tramo decisivo de la contienda, sacaba a relucir sus mejores armas, haciendo daño a la defensa española con su lanzamiento exterior y sus penetraciones.

Actuación de la lateral rumana a la que se volvía a sumar una portería que nunca dejó de participar, y que permitió a Rumanía llevarse (25:23) un partido frenético en el que las ‘Guerreras’ ofrecieron una gran imagen.

Derrota que no empaña el buen trabajo realizado por el joven grupo de jugadoras españolas que finalizaban su participación en el Carpati Trophy como terceras, por detrás de Serbia y una Rumanía que se proclamaba campeona en casa. Tercer puesto al que se sumaba el premio como mejor defensora del torneo para Lara González.

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