Destacadas, San Roque

«Me siento orgulloso del niño que fui»


Recuperamos una entrevista incluida en el número 3 de la revista Sanrópolis Magazine, editada por 8Directo, publicada en agosto de 2016 tras el triste fallecimiento del historietista sanroqueño Carlos Pacheco. Texto: Saray Rojas.


Subimos hasta la última planta de la vivienda, donde se sitúa su estudio. Repleto de estanterías que guardan centenares de historias y personajes que han nacido de las manos de este dibujante Carlos ha dado vida a las series de casi todos los grandes personajes de este mundo. Actualmente trabaja para las editoriales norteamericanas Marvel y DC Cómics, caracterizándose por su estilo elegante. dinámico y limpio, inspirado por artistas como Neal Adams y John Buscema. Antes de comenzar con la entrevista, le pedimos que nos dedique una ilustración. Con una pasmosa facilidad, convierte rápidamente los trazos en decididas líneas y estas, pronto, en un boceto fácilmente reconocible. Empezarnos, ahora sí, a conocer a Carlos Pacheco.

Ha sido un año lleno de reconocimientos, con la avenida Carlos Pacheco, el I Certamen Escolar de Cómic con su nombre y la medalla de la provincia de Cádiz ¿Cómo valora todos estos gestos?

Son reconocimientos a tu trabajo, o más incluso a tu persona, a la significación social que uno puede tener. El reconocimiento del trabajo de manera intrínseca viene por otro lado. En ese sentido, para mí supone una doble satisfacción, primero por ser una consecuencia del trabajo, y segundo porque me siento querido en San Roque y en la provincia. Entiendo que se premia no solo a un trabajo sino también a una persona y a la manera que esta persona tiene de vincularse al lugar de donde es y en el que ha nacido y vivido durante casi toda su vida. Es algo recíproco. Yo siempre he manifestado, como no podía ser de otra manera, mi amor por San Roque y por Cádiz, y así se me ha devuelto este cariño.

¿Siempre quiso ser historietista?

Sí, aunque esta no era una opción muy viable. En San Roque, en los años 70, si le hubiera dicho a mi padre que quería dibujar cómics en Nueva York, me habría tomado por imbécil. Pero ni siquiera me lo planteaba. Era algo tan irreal que no contemplaba esa opción. Tenía mi vida al margen de los cómics. Cuando terminé la carrera de Biología pensé que no quería irme de este mundo sin haber intentado conseguir mi sueño. Así comencé a mover ciertos hilos y jugar un poco con la suerte y aquí estamos.

Carlos Pacheco, en su estudio.

¿Cómo fue su primer contacto con el mundo de los superhéroes?

Los sanroqueños de 45 años sabrán perfectamente de qué hablo cuando menciono la barbería de Miguelín. Estaba en la calle Málaga con la calle La Cruz, justo enfrente de la casa donde nací. Este hombre, para que los niños nos quedáramos quietos, ponía tebeos en la barbería. Allí fue la primera vez que vi un tebeo de superhéroes. Ya era aficionado a los cómics, pero nunca había visto uno de superhéroes. Me quedé fascinado e inmediatamente fui unos metros más adelante, a la papelería Goya, a ver si Mari Carmen tenía cómics de superhéroes. Y ahí fue cuando ya me aficioné del todo.

¿Cómo fueron sus comienzos profesionales?

Lo primero que hice para DC Cómics fue Flash. Era un 28 de febrero, Día de Andalucía, y recuerdo ese nerviosismo de no saber si lo que estás haciendo está bien, si a la gente le va a gusta. Esa adrenalina del posible fracaso era muy emocionante. De repente ves que lo que has soñado toda tu vida toma forma.

Si cuando empezó a dibujar, le dicen que terminaría dibujando cómics para una editorial de Nueva York, ¿se lo creería?

Era tan imposible que ni siquiera lo pensaba. Pero me gusta mucho recordarme a mí mismo. Me siento muy orgulloso del niño que fui. Aquel chico trabajó muchísimo, pasó muchas tardes dibujando y leyendo libros sobre cómo perfeccionar la técnica de dibujo.

Ha trabajado en alguno de los títulos de ventas más famosos como Superman, Los Vengadores o Los Cuatro Fantásticos. ¿Cómo se lleva trabajar para los grandes?

Es una mezcla entre responsabilidad, pasión, miedo y satisfacción. Por un lado, llevas leyendo a esos personajes desde hace tanto tiempo que los conoces, perfectamente. Por otro lado, sabes la responsabilidad que supone hacer eso. porque si no haces lo correcto, la gente se va a disgustar, ya que está esperando recibirlo con la misma pasión con la que tú lo recibías. Toda esa mezcla de sentimientos es lo que te hace querer mejorar cada día.

Dibujado por Carlos Pacheco.

A la hora de dibujar, ¿qué no puede faltar en un personaje de cómic?

Vida. Tiene que ser percibido por el lector como algo vivo. No se trata de que un dibujo esté bien dibujado, sino de que percibas que es una persona, que tiene un lenguaje corporal, que se mueve, que tiene pasiones, sentimientos… Nosotros contamos relatos de gente, sobre todo en el mundo del superhéroe. Lo importante es crear un vínculo emotivo del lector con el personaje, que el lector no esté viendo a un muñeco sino a alguien con el que empatizar.

¿Qué momento atraviesa el mundo del cómic en la actualidad?

El cómic como medio, que no como género, está pasando un proceso de transición interesante ya que en los últimos años ha dejado de ser un medio vinculado a la cultura popular. La gente que ha crecido leyendo cómic hoy en día permanece vinculada a él porque quieren seguir leyendo historias contadas a través de ese medio, a pesar de que esas historias evidentemente no son las mismas. Y eso es lo que ha hecho que el medio siga creciendo. Al hacerlo ha ido desvinculándose de ese territorio de la cultura popular de los años 50 y 60 y ha adquirido una consistencia intelectual a la altura de cualquier otro medio. Cierto es que el cómic ha perdido la popularidad que en otro momento tenía, pero ha ganado por otro lado en nivel de exigencia del público hacia el autor y hacia la obra. Ya no es algo que lea todo el mundo, corno pasaba en otra época, pero sí es algo muy valorado por la gente.

¿Cómo es Carlos Pacheco? ¿Tiene vida más allá del cómic?

Me gustaría tener vida más allá del trabajo, porque es un trabajo muy absorbente. Cuando estoy a punto de acabar un pedido soy intratable, no quiero saber nada de nadie, no salgo y solo estoy centrado en este sprint final, pero habitualmente soy un tipo sociable. Me encanta salir por los bares de San Roque. Nunca he entendido esa faceta del artista entregado al arte y que no se integra en la sociedad porque tiene una misión mucho más importante. Mi manera de vincularme con el arte es completamente diferente, si es que lo que yo hago se puede concebir como arte. Yo creo que lo que hago es una labor social. Hay una demanda de algo concreto y yo soy una de esas personas que la gente ha decidirlo que debe encargarse de eso.

Dicen que todos llevamos un superhéroe dentro, ¿cuál es el suyo?

Me gustaría ser Flash. Aplicar la súper velocidad a ciertas cosas de mi vida, por ejemplo al trabajo. Poder terminar el trabajo de doce horas diario en una hora y tener el resto del día libre. Eso sería muy grande.

¿Es consciente de la repercusión que tiene su trabajo a nivel internacional?

Trabajas en equipo pero al mismo tiempo eres donde se pone el foco. Siempre hago la analogía de que nuestro trabajo es como el de una banda de rock. El cantante y el guitarrista son los que venden. Pero también están el batería y el bajo que, a pesar de no ser tan reconocidos por el público, realizan una función imprescindible. Aquí sucede lo mismo con el guionista y el dibujante, que son los grandes nombres, y que detrás tienen al colorista y el entintador. No deja de ser un trabajo colectivo que tiene que estar absolutamente ensamblado. Por esta razón pienso que no se trata de trabajar con los mejores sino de trabajar con la gente con la que tú te vinculas en manera de entender el mundo y no solo el propio trabajo. En cuanto al reconocimiento, el que más me satisface es llegar a San Roque y sentirme querido por la gente de mi pueblo. Me siento sanroqueño cien por cien.

Si San Roque fuera un superhéroe, ¿cómo se lo imagina?

Me lo imagino corno un ser con muchos problemas de entidad. Dificultades para saber quién es. Hay muchas maneras de entender San Roque. Un San Roque de la parte alta del casco urbano que todavía sueña con la recuperación de Gibraltar. Un San Roque de los años 40 que vino de la sierra de Málaga, de trabajadores para los que Gibraltar no era un terreno perdido, sino el lugar donde se ganaban la vida. Un San Roque de gente que nació hijos de uno e hijos de otros, que han vivido al margen de ese vínculo histórico con el peñón. Muchísimos San Roque porque cada lugar del municipio tiene su personalidad. Es un buen reflejo de España en cierta manera. Es una buena metáfora del país, un lugar donde confluye gente que en principio está obligada a tener que convivir y encontrar lugares comunes de convivencia. Esa metáfora de las distintas partes de San Roque con la propia identidad de pueblo es muy parecida a la que tiene España consigo misma. Si San Roque fuera un superhéroe, o sería esquizofrénico con problemas de identidad o sería un grupo de superhéroes, uno de cada manera que se tiene de entender este municipio.

San Roque es un pueblo muy vinculado al cómic, ¿qué opina sobre Mutantes Paseantes? Llevan más de veinte años colaborando con esta cultura.

Los aficionados que se articulan a través de Mutantes Paseantes tienen un valor importantísimo. Pero también creo que hay que dar las gracias a los distintos delegados de Cultura que ha habido en San Roque, porque también ellos han apostado por el cómic y han favorecido la realización de actividades, hasta el punto de tener unas jornadas del cómic en el pueblo, cosa que les honra. Siempre he estimado muchísimo el vínculo que tiene San Roque con la historieta y en particular la asociación Mutantes Paseantes.

¿Echa de menos su pueblo?

Sí. Vengo muy habitualmente, pero sigo echando de menos los lugares, los mapas personales. Cada calle tiene un significado para mí. Los sentimientos y las emociones que se tienen con el lugar de esa manera, no se tienen en ningún otro sitio.

¿Qué significa el cómic para Carlos Pacheco?

Para mí lo es todo. Mi pasado, mi presente y espero que siga siendo mi futuro. El cómic es la manera con la que me comunico con el mundo y la forma en la que intento colaborar con el mismo. Es lo que aporto y lo que el mundo piensa que debo hacer.

Portada de Sanrópolis Magazine número 3, publicada en agosto de 2016.