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Gema Salas, la vecina de Castellar que luchó contra la ELA, deja una última carta llena de gratitud

Se ha despedido de su familia, su cuidadora y sus amigos con un mensaje de agradecimiento en el que pide que la recuerden desde la alegría y los buenos momentos compartidos

Gema Salas, la vecina de Castellar que luchó contra la ELA, deja una última carta llena de gratitud

Gema Salas, vecina de Castellar de la Frontera que padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ha fallecido este miércoles tras una dura lucha contra la enfermedad. Antes de irse, ha dejado una carta de agradecimiento en la que se ha acordado de su familia, su cuidadora, sus amigos y todas las personas que formaron parte de su vida. Durante los años de tratamiento, vecinos del Campo de Gibraltar se volcaron en la recaudación de fondos a través de distintas actividades solidarias para contribuir a mejorar su calidad de vida.

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El alcalde de Castellar, Adrián Vaca, ha trasladado su más sentido pésame a los familiares de Gema. «Hasta en los últimos momentos de vida has demostrado generosidad y cariño, permitiendo que otras personas puedan continuar su vida gracias a tu compromiso con la donación. ¡Esta es una muestra más de tu fortaleza!», ha expresado el alcalde, que ha concluido su mensaje con un emotivo «besos al cielo».

Gema ha dejado su huella en la comarca del Campo de Gibraltar, tanto entre sus vecinos y amigos como entre las personas que conoció durante sus visitas al hospital. Así la recuerda uno de los celadores que la atendió durante su ingreso en el Hospital Universitario Punta Europa de Algeciras:

«Gema, gracias por devolver en palabras y halagos todo lo que has recibido. Eso te define como la gran persona que eres. Tuve la suerte de ser el celador que durante más de siete meses ayudó en tus cuidados, en esa tercera planta del Hospital Universitario Punta Europa en Algeciras. ¡Cuánto hemos vivido en esa habitación y con esos palillos! Lo que te divertiste con nosotros. Eras la niña mimada de la planta; todos te cuidamos lo mejor que sabíamos. Un abrazo. Hasta siempre, querida Gema».

Las redes sociales también se han llenado de mensajes de cariño y reconocimiento tras conocerse su fallecimiento. «Siempre has sido una guerrera», «luchadora hasta el final» y «todo un ejemplo de mujer valiente» son algunas de las palabras que sus allegados le han dedicado para recordar su fortaleza y el ejemplo que ha dejado en quienes la conocieron.

La carta de despedida de Gema Salas

En sus redes sociales se ha publicado la carta íntegra que Gema ha querido dejar a sus seres queridos. Un texto en el que repasa los momentos compartidos, agradece los cuidados y el cariño recibidos y pide que la recuerden desde la alegría, lejos de la tristeza.

Esta es la carta íntegra:

A MI QUERIDA FAMILIA, CUIDADORA, AMIGOS Y A TODOS AQUELLOS QUE HAN SIDO PARTE DE MI VIDA:

Si están leyendo esto, es porque mi cuerpo finalmente ha encontrado su descanso. No quiero lágrimas ni caras tristes, ya que lo que me gustaba era la alegría, salir a pasear, viajar, disfrutar de una buena feria y exprimirle a la vida cada viaje y cada baile. Así quiero que me recuerden.

Gracias, Dios mío, por la vida que me has regalado, por cada día que me permitiste vivir, por todo lo bueno y también por las pruebas, porque de ellas he aprendido y me han hecho valorar lo que realmente importa.

A lo largo de mi vida, he tenido la suerte de estar rodeada de personas que me han querido, me han acompañado y me han ayudado a ser quien soy. Por eso, lo primero que quiero decirles es gracias.

Gracias a mi madre por su amor incondicional, por sus cuidados, por sus enseñanzas y por todo lo que hizo por mí desde el primer día de mi vida. Gran parte de lo que soy se lo debo a ella.

A mis hijos, quiero decirles que son el mayor orgullo de mi vida. Cada uno de ustedes ha dejado una huella única en mi corazón. Me siento orgullosa de las personas en las que se han convertido. Si algún día me echan de menos, miren dentro de sus corazones y recuerden que el amor que nos hemos tenido forma parte de nuestra historia y nadie se los puede quitar.

A mi hija, quiero dedicarle unas palabras muy especiales. Gracias por tu amor incondicional, por tu fortaleza y por haber estado a mi lado durante los momentos más difíciles. Tu compañía, tu entrega y tu cariño han sido un regalo inmenso. Me siento profundamente orgullosa de la mujer en la que te has convertido y siempre llevaré conmigo el inmenso amor que nos une.

A mi adorado nieto, llevas mi sangre y mi alegría. Aunque la vida me obligue a despedirme antes de tiempo, te dejo todo mi amor para que te acompañe en cada paso que des. Sé un niño feliz, sueña en grande y nunca dejes de sonreír. Desde donde esté, te estaré cuidando y celebrando tus éxitos.

A mi hermana, esposo e hijas, gracias.

Gracias por ser parte de mi historia, por el cariño, las risas y las alegrías. Si alguna vez hubo silencios, distancias o palabras por decir, recuerden siempre los momentos compartidos, lo vivido, que es lo que en verdad importa. La familia es uno de los mayores tesoros que podemos tener, y siempre me he sentido muy afortunada de contar con ustedes.

A mi cuidadora, que se convirtió en mis manos y pies en los momentos más difíciles, gracias.

Gracias por tu paciencia, cariño, respeto y por cuidar de mí no solo con profesionalismo, sino con el corazón. Gracias por hacer que tantos días fueran más llevaderos y por tratarme con tanta dignidad. Te ganaste un lugar muy especial en nuestra familia.

A LOLA, gracias por el apoyo y la atención, por el tiempo que estuviste presente cuando te necesité y por todo lo que hiciste para que no me faltara nada. Gracias por acompañar, escuchar y brindar apoyo incluso en los días más complicados. Con todo mi cariño, respeto y gratitud, gracias.

También gracias a todas las personas que ayudaron con mi limpieza y aseo personal, por el tiempo y el espacio que dedicaron para un saludo, para dirigirme una palabra y para sacarme una sonrisa.

A mis amigos y a todos los que formaron parte de mi vida, gracias. Gracias por las risas, las salidas, las noches de baile y las charlas. Se quedan con las mejores anécdotas de mis locuras y mi alegría. No dejen de brindar por mí en la próxima fiesta; les prometo que les estaré acompañando en espíritu.

Me voy tranquila y en paz. No me busquen en la tristeza; búsquenme en una canción alegre, en una tarde de paseo, en una feria colorida o cuando miren al cielo y sientan una brisa ligera.

Gracias por haber formado parte de mi historia y, sobre todo, gracias a Dios por darme la oportunidad de vivir y compartir momentos juntos. Cada uno de ustedes ha dejado una huella en mi corazón y, por ello, vivirán siempre en mí.

Esto no es un adiós, sino un hasta pronto.

Con todo mi amor, por siempre,

GEMA.