El primer día del nuevo curso escolar en Algeciras, marcado como todo por el coronavirus, ha dejado a las puertas de los colegios un reguero de quejas y lamentos, y no precisamente de los niños. Madres y los padres de algunos de los centros han denunciado que sus hijos, los alumnos, no van a dar clases en un entorno seguro. La distancia de seguridad es la principal preocupación.
Según los datos facilitados por la Delegación de Educación, en la provincia de Cádiz hay un total de 79.687 alumnos matriculados en Educación Primaria, entre los centros públicos, concertados y privados. Por su parte, son 34.195 alumnos los matriculados en el segundo ciclo de Educación Infantil y un total de 8.716 profesores en los centros de educación de la provincia. En la comarca, hay matriculados 8.057 alumnos en Educación Infantil y 18.270 en Educación Primaria. En Algeciras, 3.613 alumnos en segundo ciclo de Educación Infantil y 8.466 en Primaria.
En el colegio Caetaria, en San García, las representantes de las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA) de Cádiz han realizado una convocatoria en la que han mostrado carteles y leído un manifiesto dirigido al consejero de Educación de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda. Hablan de que hay clases de 32 metros cuadrados con 28 alumnos «cuyo profesor lleva semanas trabajando para sacar metros de donde no los hay». También hacen responsable a las administraciones competentes de «cada muerte de un abuelo, padre o niño que se produzca a partir de hoy como consecuencia del contagio en las clases».
Las AMPA creen que una educación mixta presencial-telemática puede ser una solución pero reivindican una mayor inversión «para infraestructuras y profesorado», entre otras medidas. Considera que todavía la Junta de Andalucía está a tiempo de posponer el curso y realizar estas inversiones.
Este es el manifiesto completo leído por las asociaciones de padres y madres en Algeciras.
facebook –>«Hoy es el primer día de Colegio después de casi 6 meses. Desde las AMPAS de Cádiz traemos a nuestros hijos con un sentimiento de gran rabia y desilusión. Aún a la espera de la contestación de nuestros escritos y profundamente preocupados por una situación que se nos escapa de las manos. Cada muerte de un abuelo, padre o niño que se produzca a partir de hoy como consecuencia del contagio en las clases, serán exclusivamente responsabilidades suyas. En su conciencia las dejo.
Traemos a nuestros hijos porque nos han obligado a ello. Hay padres que conviven con familiares vulnerables y que han optado por no traerlos y viven asustados por el qué podrá pasar, saben que está amenazados por ello. Los que trabajamos los traemos porque no tenemos más remedio ya que la conciliación laboral este año pasa por poner en riesgo la vida de nuestras familias, es lo que hay. No nos han dejado elegir.
Mi hijo no es un número. Se llama Daniel y le gusta el fútbol. Y seguro que está deseando ver a su mejor amiga a la que hoy recoge su abuela porque sus padres trabajan. Para ustedes pueden ser el 23 y el 15 en una clase de 28 porque este año hay ya tres repetidores.
28 niños en una clase de apenas 32 metros cuadrados cuyo profesor lleva semanas trabajando para sacar metros donde no los hay. Una persona que además de preparar programaciones y ejercicios está sacando muebles y ordenando mesas. Una persona que nos mira a los ojos e intenta transmitirnos una tranquilidad que ni él mismo se cree y que sabe que se está enfrentando al curso más duro de su carrera profesional.
Ustedes no pueden hablarnos de corresponsabilidad cuando la única opción que nos dejan es obligarnos a traer a nuestros hijos a unos grupos de contagio controlados. Donde obliga a los profesores a trabajar en materia de prevención de riesgos sin unos medios mínimos y con ayuda de unos padres que suplen, dentro de lo que pueden, las carencias de una administración incompetente. Nos están subiendo a nuestros hijos y docentes a un andamio muy alto sin arneses ni medidas de seguridad.
Si mi hijo e hija, que no es un número sino que es lo más grande que tenemos en nuestras vidas, se contagia hoy o mañana o cualquier otro día de este incierto curso, no será mi culpa ni de la de su profesorado, la culpa será de los responsables que nos han obligado a traerlos a clase en estas condiciones durante una pandemia que tantas vidas se está cobrando. Cada muerte de un abuelo, padre o niño que se produzca a partir de hoy como consecuencia del contagio en las clases, serán exclusivamente responsabilidades suyas. En su conciencia las dejo».
Distancia y clases apuntaladas
Padres del colegio Puerta del Mar han denunciado que las aulas de este centro no posibilitan mantener las distancias de seguridad mínimas e incluso han mostrado imágenes de alguna clase apuntalada. También se quejan de la forma de proceder de la dirección del colegio.
facebook –>Denís y Noelia, dos madres de alumnos de primero de Primaria, han puesto voz al descontento de otros muchos que se han sumado a las quejas. El ratio de los escolares (el número de estos por clase) es la principal preocupación. «La Junta de Andalucía, a sabiendas de que iba a ser un problema, no han puesto medios, han dejado a los colegios vendidos y los alumnos no pueden guardar las distancias de seguridad que se consideran mínimas para todo», expresan. «Como centro educativo no cumplen con sus obligaciones, las clases son las mismas y los alumnos por clases, los mismos», abundan en ello, mientras muestran aulas apuntaladas.

A las puertas del Puerta del Mar estaba previsto incluso un acto de protesta que finalmente no se ha celebrado, aseguran algunos padres, “porque han dicho iban a llamar a la policía si se hacía”. La presencia policial en la calle, al igual que en otros, ha sido de dos agentes locales que han organizado el tráfico, que ha estado fluido y sin problemas pero, eso sí, han tenido difícil la tarea de mantener las distancias entre los acompañantes del alumnado. Los alumnos, todos con mascarillas, han ido entrando de forma escalonada, con profesores llamando a viva voz: «¡Primero A!».
Este diario ha intentado hablar en numerosas ocasiones con la dirección del centro sin que haya sido posible.
“A ver si mañana cierran el colegio”, comenta una madre de una alumno que hoy estrena curso y también centro tras pasar del Tinoco al Puerta del Mar. “No sabemos ni cómo son las aulas, no conocemos a los profesores, escuchamos que no se puede mantener las distancias; ya digo, ojalá mañana cierren”, recalca.
