Complicada situación la que atraviesa la Peña Miguelín. La reducción del número de socios, las consecuencias económicas por la crisis del covid, el pago del alquiler y otras facturas, y un desencuentro con la actual concesionaria de la barra la mantienen desde hace meses al bordo del precipicio. Aún así, sus responsables están decididos a continuar trabajando para salvar este entidad sea como sea. «La idea de desaparecer no la contemplamos», comparte con este medio Rafael González, presidente de la Peña Miguelín de Algeciras.
Más de 60 años de historia la convierten en una de las peñas más señeras de la ciudad de Algeciras, sólo por detrás de El Casino. «Contamos con una historia de 63 años oficiales, 46 en el emplazamiento actual, y no queremos que todo esto caiga en saco roto». Actualmente la sede de esta entidad se encuentra en un amplio local de la avenida Fuerzas Armadas cuyo precio de alquiler está ahogando a la peña.

«Nos planteamos buscar otro local, más acorde a nuestra situación económica actual. Son muchos los gastos que hay que hacer frente, el alquiler, la factura de luz, el agua, impuestos…queremos buscar algo más acorde al número de socios que somos y que podamos tener una línea de trabajo en la que los gastos e ingresos estén lo más compensado posible«, destaca González. La Peña Miguelín cuenta actualmente con unos 50 socios. En su día llegó a tener hasta 700.
A todo este se le suma, además, un desencuentro con la actual concesionaria de la barra por distintos impagos, según asegura el presidente de la peña a este medio, y que se está tramitando por la vía judicial. «Nosotros firmamos un contrato de larga duración. Ellos empezaron en julio y hasta el momento solo tenemos dos meses pagados. Hay un impago de lo acordado y veremos cómo se resuelve», añade Rafael González.

Son distintas las puertas a las que los responsables de esta peña han llamado en estos meses. La última, la del Ayuntamiento de Algeciras. «Entendemos que es una administración pública y nosotros una entidad privada y que poco nos pueden ayudar, pero queríamos informarles de nuestra complicada situación, de nuestro problema económico y encontrar un respaldo, un apoyo moral más bien». Esta semana además hay prevista una reunión con un inversor que estaría dispuesto a aportar un capital que sirviera de chute para la peña.
«Vamos a luchar, a trabajar, para que la peña resurja», asegura su presidente, Rafael González, que asumió la gerencia de esta histórica entidad en febrero de 2020, justo un mes antes de que se desatara la pandemia de COVID-19. «Llevamos varios meses parados totalmente, por la pandemia y sobre todo porque ahora mismo la prioridad es pagar lo que se debe y arreglar las cuentas».
En la agenda de esta peña hay previstas exposiciones y conferencias taurinas que, por el momento, aseguran sus responsables, tendrán que esperar. «Ahora mismo lo que nos preocupa es salvar la peña, superar esta delicada situación. Cuando tengamos todo definido, las soluciones y alternativas posibles, tendremos una reunión con los socios para atar cabos entre todos. Ojalá que lleguemos a buen puerto«. A por la corrida más difícil de todas.