Pintor, escenógrafo, diseñador y ceramista. En La creación que no cesa, Vicente Vela invita al espectador a adentrarse en su forma de mirar el mundo. La exposición, que puede visitarse en el Museo Municipal de Algeciras hasta el 5 de septiembre, supone un viaje a través de sus pinturas y de su universo interior.
Fue su hermana Amparo Vela quien recibió el encargo de custodiar y difundir su legado en aquellos lugares que marcaron su vida, entre ellos la ciudad algecireña, donde la familia Vela García residió hasta 1937.
La muestra reúne 37 piezas que recorren la trayectoria del artista: desde sus obras más primitivas, de densos empastes y volúmenes palpables, hasta aquellas de formas más definidas, bañadas en contrastes de luz que parecen reflejar lo más íntimo de su subconsciente. Una evolución plástica en la que se percibe la confrontación constante entre lo espiritual y lo mundano, y la búsqueda de su propio yo.
Considerado una de las grandes figuras de la abstracción contemporánea en España, Vela regresa simbólicamente con esta exposición a la ciudad donde pasó su infancia y donde descubrió el mar, fuente de inspiración en sus últimos trabajos.
Más allá de la pintura, su talento lo llevó en los años 50 a convertirse en diseñador de Loewe, llegando a ser el alma creativa de la firma. De su mano nació el célebre anagrama en “L” que todavía hoy identifica a la marca. Su firma también dejó huella en la escenografía teatral, colaborando con dramaturgos de la talla de Buero Vallejo, Antonio Gala o Miguel Sierra.
“Gran parte del éxito del trabajo de Vicente para Loewe reside en que, por encima de todo, conservó su condición de pintor, y es esa mirada de artista plástico la que le da a todos los objetos diseñados por él la especial belleza y calidad que poseen”, destacaba Enrique Loewe.

El regalo que lo cambió todo
A los siete años, tras sobrevivir al tifus, su padre le regaló una caja de lápices de colores. Ese gesto marcó un antes y un después: “Con aquella maravillosa caja empezó mi vida de pintor. Siempre lo recuerdo como una experiencia bella y profunda, quizás el estímulo para iniciar una carrera artística difícil”, recordaba en 2002.
Vicente Vela (Algeciras, 1931 – Madrid, 2015) fue el tercero de los hijos de Luis Vela Raseo y Amparo García Lobato. La familia se trasladaba entre Jimena de Líbar, Campillos y Jerez de la Frontera en busca de oportunidades, y fue en este último municipio donde el joven Vela comenzó sus estudios. Allí conoció a Luis González Robles, crítico de arte y futuro director del Museo Español de Arte Contemporáneo, figura clave en la proyección de su carrera.
Tras iniciar Bellas Artes en Sevilla, culminó sus estudios en la Academia de San Fernando de Madrid, donde se reencontró con González Robles, quien lo introdujo en el circuito expositivo nacional e internacional. Desde entonces, su obra ha viajado por el mundo, dejando un legado que hoy regresa a Algeciras como un homenaje a su memoria y a su vínculo con la ciudad.



















