Cuando en octubre de 2017 se inauguró la nueva prisión de Ceuta, los funcionarios de la cárcel algecireña de Botafuegos respiraron aliviados ante la convicción de que una nueva instalación penitenciaria en la vecina Ciudad Autónoma con capacidad para 1.400 reclusos rebajaría presión a la cárcel de Algeciras.
Sin embargo, las expectativas no se han cumplido. 5 años después de la inauguración de Fuerte Mendizábal, la cárcel no funciona al 100%y la plantilla de funcionarios públicos es precaria. Por ello, Botafuegos sigue operando como "el calabozo de Ceuta", según lamentan trabajadores en la prisión de Algeciras.
En la cárcel algecireña, con capacidad para 1.000 internos, actualmente se están rondando los 1.300 y aquí, al otro lado del Estrecho, se pagan las consecuencias de que la prisión ceutí no esté funcionando a pleno rendimiento.
A esto se une que hay muchos internos preventivos que son de Ceuta y tienen causas pendientes con los juzgados de Algeciras y precisamente al ser preventivos deben estar en Botafuegos para estar a disposición de la autoridad judicial de la que dependen.
Desde Ufzes, Unión de Funcionarios Zona de Especial Singularidad, denuncian que el centro penitenciario de Algeciras soporta una carga de trabajo extra con respecto a otras cárceles del país, si se tiene en cuenta, por ejemplo, que la de Archidona no está al 100% de su capacidad.
Falta de funcionarios
A la elevada ocupación hay que sumarle la intensa actividad del departamento de ingresos, en donde se han practicado diligencias policiales y puestas a disposición judicial desde la misma prisión.
En 2021, Botafuegos registró 5.943 movimientos, de los que 1.372 fueron altas; 1,404 correspondieron a bajas y 3.167 a salidas. Todos estos movimientos están a cargo de tan solo dos únicos funcionarios y un panel de control. Este alto flujo no solo afecta a los funcionarios de prisiones sino también a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que tienen que realizar los traslados.
Los funcionarios se quejan de que la creación de la Unidad de Seguimiento y Control de Yihadista se puso en marcha con personal de Vigilancia Interior y que otros departamentos como el de ingresos se ha quedado con una flagrante carencia de trabajadores.
En este sentido, Ufzes pone el foco en que la prisión cuenta con una Relación de Puestos de Trabajo (RPT) obsoleta. Según marca la RPT, la plantilla de Botafuegos debería estar compuesta de 475 funcionarios y 45 puestos de personal laboral. La realidad es que cada día trabajan en el centro penitenciario 450 funcionarios y 33 cargos de personal laboral. De todos ellos, solo un 25% tiene su residencia fijada en el Campo de Gibraltar, lo que significa que cuando concluya su periodo en Algeciras se marcharán con total probabilidad a otros destinos.
Especialmente grave es el caso de la carencia de médicos en la prisión. Actualmente Botafuegos dispone de cuatro facultativos para una población demás de 1.000 reclusos. De hecho, han dejado de pasar consulta en la cárcel y realizan guardias desde su domicilio, es decir, son avisados por teléfono de si hay algún incidente o urgencia y entonces acuden a la prisión.
En todos estos datos, Ufzes basa su petición de que los funcionarios de prisiones sean incluidos en las medidas e incentivos que se establezcan en la declaración de Zona de Especial Singularidad.
"La lucha contra el narcotráfico y las macro-operaciones policiales no terminan con la puesta a disposición judicial de los detenidos", sentencian los funcionarios, quienes se sienten olvidados por la administración.
