El CSIF alerta del aumento del fentanilo en prisiones y exige medidas urgentes de control y prevención

El centro penitenciario Botafuegos, en Algeciras, es uno de los que ha sufrido incidentes por la entrada de 'papelitos' impregnados de estupefacientes muy difíciles de detectar

17 de Abril de 2026
Cárcel de Botafuegos de Algeciras. Foto: F.M. / 8DirectoEl CSIF alerta del aumento del fentanilo en prisiones y exige medidas urgentes de control y prevención

El sindicato CSIF ha alertado de la "creciente entrada de fentanilo y otras drogas de enorme toxicidad" en las prisiones españolas "sin que la Administración tome medidas efectivas para evitar, o al menos minimizar, el impacto sobre la población reclusa y la seguridad de los propios trabajadores". La prisión de Botafuegos es una de las afectadas, tal y como viene denunciando Acaip.

CSIF ha dirigido un escrito a la secretaría general de Instituciones Penitenciarias para que implemente las medidas oportunas para contener la amenaza que supone el fentanilo y demás drogas para la seguridad tanto de trabajadores como de la población reclusa.

El sindicato propone a la Secretaría General actualizar la guía editada en 2024, "dado que se encuentra obsoleta", con el fin de interceptar este tipo de droga antes de que pueda llegar al interior de las prisiones y para ello hacen falta medios electrónicos para llevar a cabo este tipo de actuaciones, así como formación específica.

El consumo de estos estupefacientes ocasiona muy a menudo desórdenes, conflictos, y agresividad entre los reclusos, involucrando a lo s trabajadores penitenciarios, como ya se ha visto en Algeciras, Puerto III y hace escasas semanas en Huelva.

Este opioide sintético, o derivados incluso más potentes, junto al cannabis sintético (comúnmente conocido en las cárceles como ‘pescaíto’) son impregnados en papeles para entrar en los centros penitenciarios de manera casi indetectable, para luego recortarlos en tiritas pequeñas que se fuman mezcladas con tabaco.

Estos “papelitos” pueden llegar en una carta, en un dibujo, en cualquier tipo de papel al uso, en los que el fentanilo se combina con otras drogas o incluso y adulterándolo con sustancias tóxicas que van desde la lejía hasta el disolvente, y en diferentes proporciones.

Esta variabilidad de sustancias y cantidades en cada dosis hace que los efectos de su consumo sean imprevisibles. Esto obstaculiza la correcta reacción por parte del personal sanitario y del resto de trabajadores de los centros penitenciarios ante casos de sobredosis. Además, se necesitan meses para conocer los resultados de las autopsias en casos de fallecimiento, como ya ocurrió a tres reclusos en la prisión de Algeciras el año pasado.

CSIF lamenta que la única medida que ha tomado la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias fue editar, en septiembre de 2024, un manual sobre cómo manipular el fentanilo, que es “absolutamente insuficiente y desactualizado”. Una exposición   accidental   ya   sea   por   inhalación,  contacto   dérmico   o   ingestión indirecta   supone   un   riesgo   real   e   inmediato   para   el   personal   funcionario encargado de las labores de incautación, registro y custodia, lo que compromete la seguridad laboral y la eficacia del propio sistema penitenciario. Sin embargo, la Central Sindical lo que exige es un protocolo específico, actualizado y homogéneo de   actuación, no solo para manipular con garantías estas sustancias, sino para atajar su entrada en las cárceles.

Por ello, las medidas que propone CSIF se centran tanto en la prevención, como en la detección y la respuesta rápida. Es decir, medidas médicas para tratar y prevenir sobredosis, y medidas operativas de vigilancia y control, aunando perspectivas sanitarias, jurídicas y penitenciarias. En resumen, más formación, más personal y más recursos y medios técnicos, junto a una revisión de la legislación penitenciaria.