Hay que vivir el momento. Así, con el lema de su nueva gira proyectado en una enorme pantalla de luces led, Manuel Carrasco dio la bienvenida anoche a las miles y miles de personas que este sábado abarrotaron la Plaza de Toros Las Palomas para disfrutar, por fin, de su esperado concierto en Algeciras. Un concierto previsto para 2019 pero que la maldita pandemia obligó a retrasar en varias ocasiones.
Refiriéndose a todas ellas bajo un juego de luces, sonidos y movimientos en el fondo del escenario, marcando las anteriores fechas previstas sobre un mapa, comenzó la cuenta atrás hasta llegar al momento justo y preciso de anoche: las 22.15 horas del 14/05/2022. Y ahí salió él. El artista en mayúscula, el poeta.
El público de Las Palomas, alrededor de unas 10.000 personas, se vino arriba entonces. Aunque ya desde las 20.00 horas, incluso antes, muchos esperaban al cantante onubense en un ambiente fabuloso. Había ganas de volver a este tipo de saraos. El público pasó las horas previas cantando al unísono, palmeando, coreando o pidiendo una y otra ola a Las Palomas, en la que ya no cabía un alma más. El ruedo y las gradas, completas.
Saltó Carrasco al escenario y no paró durante dos horas y media, apenas un par de minutos para hablar con el público, "Algeciras, uno de mis amores", y un cambio de camisa. Fue un disco en vivo. No soltó el micrófono. Arrancó con su tema, como no, Hay que vivir el momento; después de todo lo vivido estos últimos años no había otro mejor. Con este sencillo inició un bonito recorrido por los temas clásicos de toda su carrera, que iba intercalando con las composiciones más recientes, como Fue, recién salido del horno. Todo esto acompañado por una fantástica orquesta y un espectáculo continuo de luces y movimientos en las pantallas led que animó al público desde el minuto cero, llevando el compás toda la noche como un miembro más de la banda de Carrasco.
Un Carrasco rockero, que brincó durante horas de punta a punta del escenario; un Carrasco carnavalero que nos volvió a regalar el pasodoble Soy afortunado; un Carrasco aflamencado y rumbero, versionando temas de Los Delincuentes; y un Carrasco más melódico, tierno y romántico, solista. Hubo momentos en el que solo estaba él, él y su guitarra, y le sobraba. Daba igual el registro, en todos puso el alma, ofreciendo un concierto en mayúsculas, dando alas a Las Palomas y devolviendo los espectáculos de gran formato a un ruedo que anoche volvió a soñar. Y el público lo agradeció, acompañando al onubense en cada letra, en cada estrofa y estribillo, levantándose a bailar cada rato, hasta las más lentas. Sobrecogía como cantó Las Palomas, bajo un mar de linternas de teléfonos móviles, clásicos como No dejes de soñar y Qué bonito es querer.
Enmudecieron las miles de almas allí reunidas cuando Carrasco cogió el piano y dedicó una canción a los héroes y víctimas de la pandemia. Se hizo el silencio. Bonito gesto también cuando dedicó a la asociación Bandera Rosa, presente en el frontal de las gradas con cientos de globos rosas, la canción Mujer de las mil batallas.
Intentó cerrar el espectáculo en varias ocasiones, pero no le dejaban, él no quería irse. "Tenía muchas ganas de este concierto. Parece que lo digo por decir, por cumplir, pero no, este es uno de los mejores públicos que hemos tenido", le soltó a Las Palomas. Empezó a despedirse con Me dijeron de pequeño, continuando con ese alegato de optimismo y positividad, de disfrutar y vivir el momento, de luchar por tus sueños, que marcó todo el concierto. "Me acuerdo muchas veces cuando me dijeron de pequeño, '¿Dónde vas que tú no puedes?', y ahora miro cómo está la plaza y me emociono". También regaló en ese tramo final un tema especial dedicado a Algeciras. El cantante se acordó de La Plaza Alta, la calle Convento, San Isidro y el Medinaceli, con una parada en Pepe Troya, La Bajadilla y Paco de Lucía, Getares y El Rinconcillo y hasta Álvaro Leiva y el Algeciras CF. Fue un especial más.
Y es que en todo momento fue uno más, el más entregado, conectándose y mimetizándose con el público. Parecía cantarte bajito, a la vera de cada uno. Un poeta del siglo XXI que regaló versos (Besaré tus heridas cuando estés dolida del mundo / Tan sólo tú puedes llenar de estrellas mi universo, tan sólo tú me iluminas por dentro) y devolvió así las ganas de volver a disfrutar, de vivir y soñar a una plaza de toros hasta la bandera. Emocionó en mayúsculas. Gracias, Manuel.

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