La Resaca llega tras una derrota que entraba dentro de lo previsible en la visita a El Arcángel. Un escenario de lujo para una afición, la de la Pasión Especial, que de nuevo superó todas las expectativas. Ahí está el valor de un club y lo que se está consiguiendo en estos años.
Por cierto, una nota al margen. Igual que aquí he expresado que los más antiguos no tenemos que estar, sálvese el que pueda, todo el día con los lugares innombrables que visitamos, a los más jóvenes, aparte de animarles a que sigan, decirles que esto no es nuevo. El algecirismo ha dado muestras de su fidelidad muchas veces y no sólo en los últimos tres años. Como siempre apunto, todos caben o cabemos en esta bendita pasión.
Volvamos a Córdoba. En el verde, los de Ania, un técnico que sigue con su plan y no tiene miedo a nada ni a nadie, demostraron que están para competir con cualquiera. Con bajas, algunas muy relevantes, con un presupuesto mucho más bajo de los que dicen los rivales, y con esa grada que no cesa de animar, así debe seguir, conscientes, en su mayoría, de lo que están viviendo y hasta donde pueden exigir a los suyos.
Lo más doloroso de la derrota fue, sobre todo, la forma. El Algeciras, sobre todo durante los primeros 20 minutos y tras el 2-1, tuteo a los de la ciudad califal, pero, de nuevo, los errores se pagaron muy caros. Cuando enfrente tienes a un equipo con tanta pegada esto te penaliza el doble. Obviamente, el error es parte fundamental del fútbol, pero hay cosas que, a este nivel, no se pueden conceder.
La valiente y atractiva apuesta del asturiano, que no la va a cambiar ni debe hacerlo ya que eso nos ha llevado hasta aquí, permite pensar en ganar en cualquier escenario. Claro que hay que dar una vuelta de tuerca ya que no es normal, pese a la capacidad de generar ocasiones del equipo, que siempre se necesiten dos o más goles para sumar los tres puntos.
Cumplidas las ocho primeras jornadas del campeonato, los nuestros sólo han dejado su puerta libre de daños en una ocasión. Por el contrario, sólo en dos no han marcado. Uno de ellos el partido de la Cultural en el que, aún hoy, nadie se explica cómo fue posible. El otro tuvo lugar en el estreno, en Fuenlabrada.
En esa búsqueda constante del ansiado y cacareado equilibrio está el cuadro técnico. Sin perder la idea y sin caer en el tópico de la manta. Si me tapo la cabeza o los pies. Lo que tiene claro Ania, el que no lo comparta allá él, es que su equipo tiene gente para seguir siendo osado y buscando los tres puntos en cada cita.
La próxima será el domingo (12:00 horas) con muchas bajas, cambios y la visita siempre incómoda del colista. Es de esos partidos en los que se da por hecha la victoria. Sin embargo, igual que los nuestros son capaces de ganar en cualquier escenario, también pueden perder con cualquiera si la relajación, confianza o como quieran llamarle, se instala entre los que visten la sagrada prenda rojiblanca.
Las aspiraciones están intactas, la afición, con la lección de El Arcángel como último ejemplo hasta el próximo en Mérida, sigue ahí, y por tanto es momento de volver a encadenar varias jornadas sumando. Antes de la ilustre visita del Deportivo, aunque hay que ir con el manido partido a partido, hay que afrontar dos citas en las que un conjunto que quiere estar arriba, y con el respeto por bandera a todos, debe sumar entre cuatro y seis puntos. Luego el bendito y maldito fútbol, dictará sentencia.
Mientras tanto, disfruten, sean felices y siempre Shiraaa.
