Resaca compleja la de esta semana. El Algeciras no acaba de arrancar en su estadio, curioso, cuando todos los rivales lo consideran uno de los más complicados de la categoría.
Es reiterativo, aunque cierto, alabar el ambientazo que se vive cada semana, desde que volvió el público a los campos e incluso antes de la pandemia ya se percibía, en el templo de los sueños rojiblancos. Vaya por delante que eso debe seguir así e ir a más, ahí cero dudas.
Tampoco es cuestión de pensar que alguno de nuestros jugadores -de todo hay en la viña del señor- no puedan aguantar esa presión. En la caseta hay gente que ha jugado en escenarios mayores y todos son conscientes de que la grada lo que hace es ayudar. También que muchos de los partidos que se empataron en la pasada andadura, de no ser por el público, previsiblemente, se habrían perdido.
«Tenemos un problema y el entrenador es el encargado de detectarlo. Cuando metemos el primero la orden es ir a por el segundo y, sin embargo, parece que nos entra el miedo». Un Ania molesto tras el empate ante Unionistas aludió a que cada jugador, él lo ha sido y de los buenos, reacciona de una manera cuando el equipo está ganando. Si en algo no hay controversia es en la apuesta del asturiano. «No me vale el dato de que llevamos cuatro semanas sin perder», sentenció, cuando se le apuntó a ese dato real y positivo.
Desde el domingo, como siempre gracias por leer esta sección, he visto muchas reacciones a lo ocurrido en el Mirador. Lanzo una pregunta, sin ánimo de crear problemas. ¿Si David Martín mete el segundo gol en la contra las valoraciones serían las mismas? Antes de que alguno diga fútbol ficción, apunto que el segundo tiempo habría sido igual de malo con ese balón en la red o con el empate. Tampoco conviene dejar en el olvido que los nuestros disfrutaron de ocasiones, más que suficientes, para ganar el duelo. Pero esto va, insisto un día más, de meter la pelotita entre los tres palos.
Toca seguir remando y valorar, en su justa medida, tanto los malos tramos como los buenos. Ahora llega una de esas citas por las que el algecirismo ha suspirado durante años. Córdoba. Allí, emulando a Piqué, comenzó todo. Aquel gol de Iván, antes de la pandemia, sacó al equipo de Salva, recibido como un héroe en su casa el pasado domingo, del descenso y lo preparó para lo que vino después.
El actual entrenador rojiblanco, enorme su trabajo pese a que él siempre quiera más, no se va a amilanar ante el escenario, ni ante el rival. Luego el fútbol dictará sentencia.
Para acabar, y volviendo a ese término medio tan complicado de aplicar en esta Pasión Especial, mi amigo Mauri, gran futbolero aunque amarillo -no se puede tener todo- seguro que está de acuerdo con esto. Hace cinco años habríamos firmado salir del estadio enfadados por empatar en casa con Unionistas, llevar cuatro partidos sin perder y estar a un punto del play-off de ascenso a Segunda A, tras siete jornadas. Como hemos cambiado. Que siga la ambición controlada.
Disfruten, sean felices y siempre Shiraaa..

