El coronel Fernando López-Rey ha dado un paso más en su futuro personal y profesional. Este jueves, en presencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha tomado posesión como jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras, en un acto en el que ha agradecido a los mandos que le han confiado esta responsabilidad y ha destacado las líneas en las que centrará su labor: reforzar la cooperación, mejorar la atención a las víctimas de violencia de género e impulsar la calidad de vida de los agentes y sus familias. "Asumo este compromiso con humildad e ilusión, y con la responsabilidad que supone servir a esta tierra y a su gente", ha afirmado.
No siempre vistió el verde de la Benemérita. Durante años quiso llevar el rojo artillero, como su padre. Sin embargo, la vida dio un giro y terminó enamorándose de ese verde, siguiendo su propio camino. La primera vez que escuchó lo que suponía ser guardia civil fue a través de un compañero de pupitre en Cádiz, mientras preparaba oposiciones. “Él me lo explicó sin grandes discursos”, ha recordado, y poco después acabaría honrando también a su padre, aunque de otra manera.
"Al principio imaginarme con el verde era casi un gesto de infidelidad familiar", ha confesado. "Elegí la Guardia Civil como primera opción, con un nudo en la garganta, porque sentía que traicionaba un destino prescrito. Con el tiempo entendí que no era así y que también honraba a mi padre tomando mi propio camino". Una decisión que, asegura, le llevó a descubrir una vocación "que agradezco cada día".
López-Rey pertenece a la 53ª promoción de la Academia General Militar y a la 44ª de la Academia de la Guardia Civil, conocida como la de los 'hooligans', "un grupo extraordinario de compañeros con quienes compartí esfuerzo e ilusiones". Su primer destino fue la GRS nº4 de Barcelona, para continuar en Guipúzcoa durante cinco años "duros, pero de los más importantes". Posteriormente, en Cádiz, desarrolló su labor durante cinco años como fiscal y policía judicial, lo que le permitió tener "una mirada amplia sobre la realidad de la provincia".
Tras esa etapa, se trasladó a Córdoba, donde permaneció ocho años, hasta que, como él mismo ha señalado, "la brújula" le trajo a Algeciras. "Fue una de las mejores decisiones de mi vida. Aquí la Guardia Civil late con fuerza", ha destacado.
El nuevo jefe de la Comandancia ha confesado sentirse orgulloso de pertenecer a este equipo, subrayando la lealtad y el compañerismo de sus integrantes. "Sois mi apoyo, mi confianza y mi tranquilidad", ha dicho, agradeciendo también el respaldo de su familia.
Durante su intervención, ha citado a Séneca: "No hay viento favorable para el que no sabe adónde va", en alusión a la necesidad de marcar un rumbo claro. En este sentido, ha definido las líneas que guiarán su mandato. Entre ellas, reforzar la cooperación institucional, entendiendo la seguridad como una responsabilidad compartida que "nace de muchos ámbitos" y se fortalece "cuando caminamos juntos".
En materia de seguridad, ha señalado que el objetivo es que la ciudadanía se sienta protegida, poniendo el foco en los colectivos más vulnerables, especialmente en las víctimas de violencia de género. "Mejorar la percepción de seguridad exige equilibrio entre prevención, atención al ciudadano e investigación", ha apuntado.
Por último, ha puesto el acento en el cuidado del equipo: "La excelencia operativa comienza con la excelencia humana". En esta línea, ha apostado por la formación continua, la prevención de riesgos y la detección temprana del desgaste, destacando el ejemplo como herramienta de liderazgo.
Para cerrar su discurso, López-Rey ha querido dejar un mensaje colectivo: "Este mando es un nosotros". "Vamos a honrar la mejor tradición de la Guardia Civil: servir sin desfallecer, con honor y humanidad".
