Agentes de la Policía Nacional llevaron a cabo dos relevantes operaciones contra el narcotráfico en Marbella y Algeciras. En la intervención realizada en la ciudad algecireña, los policías arrestaron a una persona e incautaron 25 armas de fuego, 19 de ellas catalogadas como armas de guerra, destinadas a la custodia del estupefaciente en las guarderías de droga, mientras que en la localidad malagueña fueron detenidas cuatro personas y se localizó un narcozulo con 30 fardos que contenían 1.056 kilos de cocaína.
En la operación desarrollada en Algeciras, distinta a la de Marbella, los agentes intervinieron 25 armas de fuego destinadas a proteger las guarderías de la droga. Las armas -19 armas de guerra AK47 del calibre 7´62 y 6 armas cortas de 9mm PB- fueron localizadas en el interior de un vehículo con placas dobladas en la localidad. Una persona fue detenida por su implicación en los hechos.
El operativo de Marbella se desarrolló en el bosque de Ricmar de Marbella, donde fueron detenidas cuatro personas y se localizó un “narcozulo” donde, a modo de caleta, se ocultaban 30 fardos que contenían 1.056 kilos de cocaína. Durante la intervención fueron detenidas cuatro personas, quienes llegaron a disparar contra los agentes para evitar su arresto, y fueron intervenidas diversas armas largas y cortas así como materia policial utilizado para realizar vuelcos.
Una operación de riesgo
La operación de la Costa del Sol se desarrolló en el distrito municipal de Las Chapas de Marbella, cuando los agentes tuvieron conocimiento de un alijo de droga en una zona costera de la provincia malagueña. Una vez establecido el correspondiente dispositivo en la zona, los policías observaron un vehículo de alta cilindrada en dirección a la playa por lo que se extremó la vigilancia y se controlaron los diferentes puntos de salida de la zona del bosque de Ricmar.
El vehículo estuvo realizando maniobras por la zona durante una hora, todas ellas con el fin de detectar posible presencia policial en el lugar, hasta que se aleja del lugar. En ese momento, los agentes deciden adentrarse en la zona boscosa y localizan a tres personas –dos de ellas portando subfusiles y chalecos policiales- golpeando a otra para robarle la droga lo que se conoce, en el argot policial, como un “vuelco”.
Tras una persecución a pie, en la que los narcos no dudaron en disparar varias ráfagas de disparos contra los agentes, y diversas gestiones en la zona fueron arrestados los cuatro implicados en los hechos. En la intervención fueron incautados tres vehículos de alta gama –dos de ellos sustraídos-, armas largas consideradas de guerra –un AK-47, un fusil de asalto AR15 y un subfusil tipo UZI-, tres armas cortas, diverso material policial, equipos de transmisiones e inhibidores de frecuencia.
Tras un rastreo de la zona en busca del estupefaciente, los agentes hallaron un “narcozulo” de grandes dimensiones que había sido excavado bajo tierra, a modo de caleta, para ocultar el estupefaciente. En su interior hallaron 30 fardos de arpillera con un peso total de 1.056 kilos de cocaína. Además se localizó una cámara de videovigilancia que controlaba un camino que daba acceso a la zona donde se encontraba el zulo.
Los detenidos fueron puestos a disposición judicial como presuntos autores de delitos de tentativa de homicidio, tenencia ilícita de armas, delitos contra la salud pública, grupo criminal, robo/hurto uso de vehículo y falsedad documental.