La Algeciras musulmana, como la del resto del mundo, afronta desde hoy un Ramadán diferente, con el COVID-19 enrareciendo todo. Las mezquitas estarán cerradas, el rezo y las lecturas del Corán se harán en la intimidad del hogar, no habrá reuniones familiares a la caída del sol y “habrá que tirar de videollamadas”. Así lo expresa Dris Mohamed Amar, un ceutí afincado desde hace años en la ciudad y uno de los representantes más activos de la comunidad musulmana que, desde los primeros golpes de la pandemia y junto a voluntarios de diversas creencias y procedencias, se bate el cobre por llevar comidas y otros productos allá donde más se necesitan. La solidaridad, uno de los pilares esta festividad, tampoco se confinará durante el mes sagrado del Islam.
Dris Mohamed Amar hace una parada en su trajín diario de llamadas, carreras, recogida y entrega de alimentos para atendernos. “El Ramadán siempre te trastoca la vida porque se vive de noche en vez de vivir de día, pero para muchas cosas será igual”, empieza. Reconoce que este año 1441 para el Islam, marcado por el COVID-19, será diferente en cuanto a que no se podrá salir de casa, y durante el iftar (cena que rompe el ayuno de todo el día) y el tarawih (oración nocturna que se realiza en congregación) “se va a echar de menos” estar con los amigos y la familia. “Durante esos momentos habrá un repunte de las llamadas y videollamadas, como pasa en Navidad, por ejemplo”, ilustra.
Esta vez, por la pandemia del coronavirus, las mezquitas estarán cerradas. “El que salga para ir a una mezquita merece cárcel porque lo que hace es propagar el virus, una cosa es ser religioso, y llevar tu precepto como puedas o quieras, y otra incumplir las normas sanitarias; no tiene lógica”, se muestra rotundo. “Nosotros somos pasajeros, vamos y venimos, pero el Ramadán es eterno y habrá otro año para disfrutar de todo eso”, expresa Dris restando cualquier tipo de dramatismo.
El equipo de ayuda

Este ceutí afincado en Algeciras, candidato a la alcaldía en las pasadas elecciones por el Partido Renacimiento y Unión de Europa (PRUNE), como compaginará, como otros, el Ramadán con su actividad solidaria con el Equipo de apoyo COVID-19 Algeciras, que ayuda a familias desfavorecidas prácticamente desde los primeros instantes de la pandemia. Primero era él solo y ahora es un heterogéneo grupo de sesenta voluntarios.
Ha perdido la cuenta de los kilos de comida ya repartidos pero calcula que ya ha prestado ayuda a unas 800 familias. “Gracias a la solidaridad de los algecireños, de asociaciones y comercios entra mucha comida, aportaciones económicas y nos hemos convertido en quince o veinte días en una auténtica organización”, declara Dris, que señala que su principal objetivo son los más pequeños. “Ellos son los más perjudicados, repartimos pañales, potito, cacao, zumitos, cereales”.
“Todos los que formamos este grupo hemos llorado y hemos pasado una crisis de ansiedad por los casos que estamos escuchando»
“Todos los que formamos este grupo hemos llorado y hemos pasado una crisis de ansiedad por los casos que estamos escuchando, de niños que no tienen ni leche, mayores que están solos…”, cuenta Dris Mohamed.

Hay momentos en los que también se ven desbordados. “Recibimos ataques porque nos llaman y no tenemos provisiones para repartir, entonces cubrimos los casos más severos. Hemos llegado a estar de lunes a domingo llevando las bolsas a las casas, tenemos un grupo que se dedica a hacer de comer y otro a repartir”. Dris pide paciencia y comprensión: “He arriesgado a mi familia y a mí mismo, como todos mis compañeros; sí he tenido miedo, pero no por mí sino por mi mujer y mis hijos”, relata.
Resta importancia algunos comentarios que tiene que soportar, como el que le acusa de repartir comida solo entre musulmanes. “Yo no ayudo solo a los moros como algunos dicen, de hecho los primeros 15 días no había ni un solo musulmán o marroquí, ahora hay algunos pero ayudamos a todo tipo de gente”, se defiende Dris Mohamed, que asegura que, a su favor, durante estas labores ha recibido miradas que le han transformado.
«He recibido miradas que me han transformado»