Vicente Marcet, Medalla de la Palma de este año, es uno de esos hombres a los que le gusta agradar. Amable y servicial nos recibe en el muelle por el que pasea cada día a sus 87 años. "Me siento más integrado en la mar que en la tierra, y aunque sea solo de cerca, me gusta más ver un barco que un coche", cuenta mientras observa y señala a la flota que vio nacer, allá por los años 80, y que hoy gestiona buena parte de su familia con el nombre de Gabarras y Servicios.
Marcet llegó a Algeciras en el año 46, con solo 14 años, huérfano de padre y madre y embarcado desde la provincia de Alicante. Nació en Melilla, pero de muy pequeño se trasladó al pueblo alicantino de Villajoyosa donde, a los diez, ya cogía coquinas y erizos para quitarse el hambre. Por el acento, que aún mantiene a pesar de que lleva 72 años en Algeciras, nos ha costado saber de dónde era y ha jugado al despiste hasta que finalmente nos ha dicho: "Por patria tengo la mar".
La concesión de la Medalla de la Palma ha sido un regalo para él. La ciudad de Algeciras es, al fin y al cabo, donde nacieron sus hijos, sus nietos y bisnietos, aunque, según dice, Algeciras lo que más le ha dado son amigos.
A Algeciras la quiere tanto que no le gusta que no ocupe el lugar que debe. "Siempre creo que hacen poco por la ciudad y por eso critico tanto. Nada de lo que hagan me parece bastante, particularmente en la bahía. Me hubiera gustado ver un paseo desde la Ballenera hasta La Línea. Esta es la única bahía del mundo que no tiene paseo marítimo. Por eso me parece poco y por eso a todos los critico y, además, descaradamente", nos dice Vicente antes de despedirnos a pie de muelle, junto a su nieta, Aitana.
"Ya saben dónde tienen un amigo... y cuando necesiten un barco... aquí estamos", oímos a lo lejos.
Vicente Marcet: "Lo que más me ha dado Algeciras son amigos"
09
de Agosto
de
2019
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