Este lunes 15 de febrero, festivo en Castellar con motivo del día de La Boyal, será distinto a todos los demás. Esta fecha, fiesta local desde 1981, se celebrará este año de forma muy diferente ante la incidencia del coronavirus en el municipio, que mantiene su actividad no esencial cerrada y ha obligado a suspender todos los actos que tradicionalmente se organizan con motivo de la ocasión. Esta decisión se ha tomado conjuntamente entre el Ayuntamiento de Castellar y la Junta Rectora del Común de Vecinos de la Boyal.
La historia de Castellar está ligada a la dehesa La Boyal. Señores feudales, latifundios y aires democráticos tienen que ver con esta finca cuya recuperación para el municipio se conmemora este lunes 15 de Febrero. Desde el Ayuntamiento, han recordado que, tras mucho tiempo de reivindicación, el ex presidente del Gobierno, Felipe González Márquez medió en las gestiones para que la dehesa retornase a manos de los vecinos de Castellar. Por este motivo, González fue nombrado Hijo Adoptivo de Castellar y recibió la Medalla de Oro el 12 de diciembre de 1999.
El litigio se remonta a 1434 cuando, tras varios siglos de dominio musulmán, Castellar es conquistada por Juan Arias de Saavedra, primer alcaide y señor de la Villa de Castellar. Con la intención de atraer a más habitantes, Saavedra repartió a sus vasallos unas tierras que rodeaban al castillo. Con el paso del tiempo, el suelo se agotó y los ciudadanos reclamaron trasladarse a la zona de Majaramb. Años después, en 1549 volvieron a las tierras gracias a un Acta de Concordia, alternándose la propiedad en el tiempo.
El último contencioso entre vecinos y propietarios fue en 1973. La empresa La Almoraima, propiedad de la familia Ruiz Mateos, incluyó en sus terrenos a La Boyal, impidiendo la caza a los vecinos del pueblo. Como consecuencia de esto, se inició un pleito entre ambas partes, en la que entra en escena Felipe González, que había visitado el municipio en la campaña del 28-F. Todo se zanjó el 2 de diciembre de 1980, obviando el pleito con un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Consejo de Administración de Almoraima.
La finca es actualmente patrimonio del Común de los vecinos y se consideran como tales a los efectos los que figuran en el padrón último del año 1975 actualizado hasta el 15 de febrero de 1981 y descendientes de éstos mayores de edad y así sucesivamente, en total unos mil. Su gestión la realiza el Consistorio conjuntamente con la Junta Rectora del Común de los vecinos, que es presidida por el alcalde, dos vocales: uno elegido por el Pleno municipal y el otro por los propios vecinos; y un secretario que suele ser el del Ayuntamiento. La caza es junto a la gestión del corcho, los aprovechamientos más importantes de esta finca que cuenta con una extensión de 526 hectáreas. Comprenden las parcelas de El Baldío, Las Lomillas, Malabrigo, Cerro de La Luz, La Moheda y Haza de Los Cahujones.
