Castellar, HOY

Juan Casanova: «Llegar a acuerdos es fácil cuando no se parte de posturas radicales e intransigentes»


Juan Casanova, el que fue alcalde de Castellar de la Frontera durante ocho años, y después de estar 16 en política con Izquierda Unida, ha anunciado que deja la vida política activa y los cargos de portavoz local y en la junta de comarca. Con motivo de esta decisión, hemos recuperado la entrevista que Francis Mena le hizo el pasado mes de abril para nuestro magazine El Mirador, en la que nos descubre sus aficiones, sus ídolos o gustos musicales. 

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¿Cómo llegó a Castellar de la Frontera?

Nací en un pueblo cerca de Sevilla y necesito vivir en entornos rodeados de naturaleza. Hacer vida en la calle, sin las prisas y agobios de la ciudad, lo considero un factor de calidad de vida. Llegué al Campo de Gibraltar en 1990, año en que me casé y nos instalamos en La Línea de la Concepción. Cuando nació nuestra primera hija decidimos buscar un lugar menos urbano, y encontramos Castellar como ese sitio ideal para criar nuestras dos hijas. Llevamos en Castellar 20 años, los mismos que tiene mi hija pequeña.

¿Cómo acabó metido en política?

Siempre he sido activo en la acción política, aunque dentro de un partido político sólo en mi etapa en Castellar. Comencé con 17 años fundando una asociación cultural en Guillena. Cuando entré en la Universidad de Sevilla, desde el primer año era delegado de clase. Durante los cinco años de la carrera ocupé cargos como delegado de la Facultad de Ciencias de la Educación, representante al Claustro Universitario y también representé al alumnado en la Junta de Gobierno de esta institución universitaria. Cuando llegué a Castellar conocí a las personas que formaban Izquierda Unida y trabamos una amistad que me animó a incorporarme al proyecto que llevamos defendiendo durante estos años.

¿Qué satisfacciones le ha dado ser alcalde?

Representar a todo un pueblo da muchas satisfacciones, aunque reconozco que también muchos quebraderos de cabeza. Defender los intereses de todos ante las multinacionales o ante otras administraciones públicas es una tarea donde uno puede sentirse como algo insignificante. Ese no ha sido mi caso. Cuando he tenido ocasión de reunirme con varios ministros en Madrid, o con consejeros en Sevilla, he tenido la seguridad de estar luchando por algo justo. Nunca he pedido tratos de favor, sólo lo que consideraba que era de justicia que se nos concediera y eso da mucha fuerza moral para enfrentarme a cualquiera.

¿Qué no soporta de la política?

La corriente de opinión actual que califica a las personas que nos dedicamos a la política como indecentes, ladrones o inmorales. La inmensa mayoría de las personas que nos dedicamos a la política no formamos una ‘clase política’, estamos de paso porque en su momento decidimos que teníamos que participar en los temas que nos afectan a todos. Esta implicación se realiza desde la convicción de que se pueden y se deben mejorar las cosas que tanto nos afectan como el desempleo, la vivienda, la contaminación, etc. La mayoría de concejales y alcaldes o alcaldesas desarrollamos nuestra acción en pueblos y muchos de ellos no cobran nada por esta labor, o como en mi caso, cobramos lo mismo que cobraríamos si siguiéramos trabajando en nuestros puestos de trabajo antes de entrar en política. Yo entiendo la acción política como una obligación de toda la ciudadanía. Vivimos en una democracia y si nadie quiere ejercer en la política, nos quedamos ‘huérfanos’ y abrimos la puerta al abuso del totalitarismo. No entiendo a quien no va a votar. Si no te gusta lo que hay, organiza tu propio partido y defiende tu modelo de sociedad. Si te quedas en casa, otro vendrá a decirte cómo tienes que vivir, y entonces, vendrán las lamentaciones.

¿Quién es su referente?

Tengo varios. Como figura mundial, Ghandi. Como político, ya retirado español, Julio Anguita. Político latinoamericano, Pepe Mújica. Y en lo personal, mi padre y mi madre, que han marcado mi educación en valores como la humildad, la honradez y la responsabilidad. Pero en el día a día, sin lugar a dudas, mi referente es Maricarmen, mi esposa y compañera durante los últimos 30 años. Ella tiene esa capacidad de análisis de las situaciones sociales que me han ayudado a enfocar acciones encaminadas a la mejora de la calidad de vida de mis vecinos. Su insistencia en fomentar la inteligencia emocional como forma de mejorar las relaciones interpersonales me ha hecho recapacitar en la forma de mejorar espacios sociales que fomenten las relaciones interpersonales sanas y equilibradas. 

Ha sido profesor en la Universidad de Cádiz. ¿Echa de menos la enseñanza?

No hables en pasado, sigo siendo profesor. La política es algo transitorio y la vida universitaria me gusta tanto que volveré a ella. Echo de menos la frescura de las ideas de la juventud que se respira en las aulas universitarias. Estar rodeado de un alumnado de entre 18 y 25 años da para estar muy activo y tener que responder a sus demandas de conocimiento.  El profesorado universitario se dedica a la docencia, pero también a la investigación. En ambas facetas hay un componente de internacionalización. Cada año tenía la oportunidad de pasar breves estancias en el extranjero ya sea para impartir alguna conferencia o para asistir a reuniones o congresos donde se diseñaban los proyectos de investigación en colaboración con otros países. En lo personal y en lo profesional son experiencias muy enriquecedoras.

¿Cómo es, siendo de IU, gobernar junto con el PP?

Se tiene que tener claro que para convivir y crecer juntos es inevitable dejar a un lado las diferencias y centrarse en lo que nos une y compartimos. Al final, todos somos personas que tenemos ilusiones y ganas de hacer cosas que nos ayuden a mejorar como pueblo. Llegar a acuerdos es fácil cuando no se parte de posturas radicales e intransigentes.

¿Cómo sería su Castellar ideal?

El Castellar ideal se tiene que construir entre todos. Cualquiera que quiera imponer un modelo de pueblo se equivoca. Así que, para mí, el Castellar ideal es aquel en el que la convivencia pacífica y empática con el otro, sea la tónica diaria. Donde los conflictos, que siempre hay alguno, se resuelvan desde la comprensión de la perspectiva del otro. Me gustaría que no hubiera ordenanzas municipales que regularan la convivencia porque fuesen los propios vecinos los que fuésemos capaces de construir las soluciones a los conflictos por nosotros mismos.

Juan Casanova, en corto.

· Sus hobbys, pasiones. 

Hacer senderismo, leer y cuidar del huerto y mis gallinas

· Alguien a quien le gustaría o le hubiese gustado conocer.

Barak Obama, me gustaría conocer a una persona con tanto carisma. 

· Algo que le gusta recomendar (algún libro, película, actividad…).

El libro ‘Sapiens, de animales a dioses’ de Yuval Noah Arari, es una lectura obligatoria en el siglo XXI. Es un revulsivo contra los radicalismos y nos pone a los humanos en su sitio.

· Alguien a quien pedir consejos. 

No soy de pedir consejos pero si soy de pedir opiniones y análisis de situaciones. Cuando se pide un consejo parece que estás eludiendo la responsabilidad de tus actos y responsabilizando a otro de los mismos. 

· Un lugar para pensar.

El huerto municipal que tengo adjudicado es un sitio que me relaja y me ayuda a pensar. 

· Si pudiera a cualquiera, ¿qué grupo de música traería a Castellar?

‘Queen’, sin lugar a dudas

· El dicho o refrán que más usa.

‘Lo imposible solo tarda un poco más’ y ‘si puedes soñarlo, puedes lograrlo’. 

· Una época que le hubiese gustado vivir.

La Guerra Civil española. Comprender la España actual pasa inexorablemente por ese periodo.