La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) de Cádiz
Un fallecido, natural de La Línea de la Concepción, y una persona desaparecida tras el vuelco de una embarcación en la zona del Caño de Sancti Petr
No es la primera vez que AUGC Cádiz denuncia la desmesurada situación del narcotráfico particularmente en la zona del Caño de Sancti Petri. Llevamos años denunciando que esta insólita vorágine del narcotráfico en la provincia iba a conllevar víctimas mortales, como así ocurrió la madrugada del pasado miércoles.
Asistimos atónitos a la indiferencia tanto del Ministerio del Interior como de la Dirección General de la Guardia Civil ante estos hechos, quienes no hacen sino mirar hacia otro lado ante esta situación. Las acciones de los petaqueros se realizan sin descanso a diario, sin excepción, al caer la tarde y durante la madrugada, con varias petaqueras a la vez surcando las aguas de Sancti Petri hacia las embarcaciones de alta velocidad que esperan tranquilamente junto al Castillo de Sancti Petri. Con total impunidad. La impunidad que les permite saber que el Estado no cumple con su misión de garantizar la seguridad, abandonando la frontera sur a su suerte, dejando a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a los pies de los caballos.
Y como siempre, esta situación la denuncia la Asociación Unificada de Guardias Civiles. Si, Guardias Civiles. No escucharán a Asociaciones de Oficiales alzando la voz contra esta situación, denunciando que los Guardias Civiles bajo su mando no pueden trabajar en estas circunstancias. Nadie quiere perder su ansiado ascenso señalándose, aunque sea con la noble acción de defender a los trabajadores.
Segunda Compañía de Jerez de la Frontera con, en ocasiones, un solo indicativo policial para cubrir la demarcación de la costa noroeste. Tercera Compañía de Villamartín con compañeros que en ocasiones tienen su apoyo más cercano a 40 km. Sancti Petri, río Guadalete, auténticas autopistas de petaqueras y gomas cada noche, sin excepción. Estos, y otros muchos, son los datos reales. Es la realidad si, la que denuncian los sindicatos, y no invenciones como insinuaba la Subdelegada del Gobierno en Cádiz en unas declaraciones.
Indignación y frustración serían las palabras con las que se pueden definir el estado moral de los agentes en la zona. Es un despropósito y una auténtica vergüenza el trato que se dispensa a servidores públicos que, a pesar de ser pisoteados, siguen jugándose la vida a diario.
Las Instituciones prefieren sostener sus miserables mentiras a intentar atajar el problema.