El deportista sanroqueño Adrián Gavira y el colegio Salesianos de Algeciras recibirán la bandera de Andalucía del Deporte y la de la Solidaridad y la Concordia, respectivamente. Son los dos premiados del Campo de Gibraltar en esta nueva edición de los galardones.
La delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Cádiz, Mercedes Colombo, ha dado a conocer los diez galardonados con las Banderas de Andalucía en la provincia de Cádiz, correspondientes al año 2025. La delegada ha subrayado “la relevancia que estas distinciones tienen al poder reconocer a personalidades y colectivos de nuestra tierra por su esfuerzo, constancia y dedicación permanente”. Colombo ha agradecido a todos los premiados “su compromiso, trabajo e implicación por convertirse en referentes, siendo claros ejemplos del enorme potencial que tiene Cádiz”. Ha estado acompañada por el subdelegado de la Junta en el Campo de Gibraltar, Javier Ros.
Colombo ha señalado que estas banderas representan sin duda lo mejor de cada comarca y este año, una vez más, “distinguimos a hombres y mujeres, instituciones y entidades de la provincia que son un referente en sus respectivos ámbitos en nuestra tierra. Para nosotros, para el Gobierno de Juanma Moreno es un honor distinguir a personalidades y colectivos que tanto luchan y hacen por nuestra provincia”.
En cuanto a la Bandera de Andalucía del Deporte recae en esta edición en Adrián Gavira Collado. Gavira es un destacado deportista gaditano, criado en la barriada sanroqueña de Taraguilla. Especialista en vóley playa ha representado a España en cuatro Juegos Olímpicos. Proviene de una familia ligada al deporte, siendo su hermana Patri Gavira, una conocida futbolista. Ha sido campeón de Europa y ostenta más de 30 medallas internacionales y 10 campeonatos de España.
En lo que respecta a la Bandera de Andalucía de la Solidaridad y la Concordia, el galardón es para el colegio Salesianos de Algeciras, que celebra 90 años de compromiso con la educación, evangelización y el desarrollo de los jóvenes, las familias y las clases populares. Desde su llegada en 1935, han construido un espacio de acogida y formación a través de distintos ambientes salesianos: una escuela que prepara para la vida, una parroquia con un importante compromiso social, un centro juvenil donde los jóvenes encuentran un lugar de encuentro y crecimiento personal y una plataforma social que trabaja con los jóvenes más vulnerables.
