Decía Séneca que la suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran. Dos estudiantes de Medicina, vecinas de Algeciras y Los Barrios, han conseguido plaza de Médico Interno Residente (MIR) de su especialidad soñada. Ellas son Laura Soler y Nuria Sarmiento, que comenzarán este viernes una nueva etapa en sus vidas como residentes de Ginecología en el Hospital Punta Europa de Algeciras y Hematología en el Hospital Carlos Haya de Málaga, respectivamente.
"Aún no me creo que lo haya conseguido". Y sí, tras seis años de carrera y nueve intensos meses de preparación de un examen que define su futuro profesional, estas jóvenes han logrado su meta.
Cuando comenzaron la carrera de Medicina en la Universidad de Sevilla todavía no tenían claro qué especialidad elegirían. "Jamás me había planteado Ginecología, ni antes de entrar ni en los primeros años", sostiene Laura. La algecireña se dio cuenta de que algo hizo clic en su interior cuando la estudiaba para un examen. "Sentía que me encantaba, que lo entendía todo. Ahí es cuando dije: 'quiero ser ginecóloga'".
En el caso de Nuria, realizó antes de acceder al grado de Medicina un ciclo de Laboratorio que le hizo acercarse a la Hematología, aunque entonces "pensaba que esos pensamientos se me pasarían". "En el ciclo me enamoré del laboratorio, pero fue entre cuarto y quinto de carrera cuando me adentré en la asignatura y descubrí que es una especialidad súper humana y a la vez súper desconocida. Me gusta poder transmitir algo novedoso a la gente".
Uno de los momentos más emocionantes fue el acto oficial de elección de plaza en el Ministerio de Sanidad en Madrid el pasado mes de mayo. Familiares, amigos y compañeros de carrera se agolpaban a las puertas para el esperado momento en que los ya residentes salen y son recibidos con flores, globos y carteles con la plaza deseada para atraer las buenas vibras y "manifestarlo".
Llantos, abrazos y saltos. Todo era pura emoción en reencuentros al más puro estilo americano.
El grupo de amigas de Laura y Nuria no fue la excepción. Se conocieron durante la carrera y se han convertido en inseparables. Las jóvenes seguían en directo la elección de plaza y se congratulaban cuando cada una conseguía su objetivo. Las vecinas de Algeciras y Los Barrios contaban con un 3.559 y un 4.103 en el MIR, respectivamente, lo que les permitió elegir su plaza soñada.
Laura Soler es residente de Ginecología en el Hospital Universitario Punta Europa de Algeciras. Para la joven nunca hubo dudas sobre el hospital. De hecho, considera que la zona del Campo de Gibraltar está infravalorada. "Es una zona que está muy infravalorada. La gente le tiene un poco de respeto porque no la conoce. Los que somos de aquí sabemos que es un buen sitio para vivir", defiende.
Aun así, entiende a quienes se decantan por otras opciones. "El Hospital de Algeciras es un buen hospital. Sin embargo, entiendo que igual que yo he tenido mis prejuicios con otras zonas de España hay quien los tiene con Algeciras". En concreto, de su área ya ha escuchado buenos comentarios: "He recibido muchos halagos sobre el servicio de Ginecología del hospital".
Al igual que Laura, Nuria dio prioridad a permanecer cerca de su familia, por lo que no quería irse de Andalucía. Su lugar ideal, donde aprenderá su profesión, es Málaga. La barreña sabía de antemano cuál era su prioridad, aunque jamás consideró que sería posible el Carlos Haya, un centro médico de referencia que cuenta con trasplantes, algo clave en su especialidad. "He conseguido mi plaza soñada en mi hospital soñado. No me lo esperaba. Estuve varios días en shock", reconoce.
"Para mí era muy importante estar cerca de mi casa y poder volver siempre que quisiera, porque quiero mantener mi vida en Los Barrios. Entre mis opciones estaban Málaga, Cádiz o Jerez; la que más me gustaba era Málaga. Es una gran ciudad con muchísimas facilidades, cerca de mi casa, de mi pueblo y de la gente a la que quiero", añade.
Otra de las cuestiones que más valoraron las profesionales sanitarias en sus respectivas especialidades fue la dualidad de tener trato con el paciente y continuar investigando en el ámbito. Laura destaca que la Ginecología permite atender consultas, realizar ecografías y mantener el contacto con el quirófano, sin dejar de aprender y profundizar en los procedimientos. En la misma línea, Nuria valora el abanico de oportunidades que abre la Hematología tanto en la vertiente clínica como en la de laboratorio.
"El Campo de Gibraltar está infravalorado"
Llegar hasta sus especialidades estuvo lejos de ser un camino de rosas. Recuerdan los días eternos pegadas al escritorio, las videollamadas con las amigas para reconfortarse mutuamente, los sábados de exámenes de simulacro y el rechazo a más de un plan con tal de no romper un planning perfectamente calculado. Un duro proceso de meses que terminó de la mejor manera posible para las vecinas de Algeciras y Los Barrios.
"Hemos estado nueve meses sentadas en una habitación dando lo máximo de nosotras", apostilla Laura Soler, que confiesa estar "muy contenta y orgullosa" de sus amigas. "Todas hemos conseguido lo que queríamos".
"Es un proceso lleno de incertidumbre. Nunca sabes lo que va a pasar, si finalmente vas a conseguir lo que quieres y dónde quieres. Se vive con muchos nervios", recuerda Nuria Sarmiento sobre esos meses de estudio.
En este camino hay estudiantes que se quedan a las puertas de su plaza soñada y es entonces cuando la frustración se abre paso. "A quienes tienen una vocación muy clara sobre su especialidad, merece la pena volver a intentarlo. La especialidad te va a definir el resto de tu vida", sostiene Sarmiento, que habla de la dureza del proceso y de la recompensa que llega después. "Cuando pasa todo lo ves de manera diferente".
Aun así, Sarmiento reconoce que "hay gente que sería feliz en muchos sitios y la especialidad que de primeras no sentías que era para ti puede llegar a sorprenderte".
En una sociedad en la que el ritmo es frenético, el proceso del MIR pone la vida en pausa a los estudiantes, que tienen que echar el freno y darlo todo durante meses en una carrera de fondo cuya línea de meta es la plaza de residencia. Algunos tienen clara su vocación desde el principio; otros la descubren por el camino. Laura y Nuria pertenecen a ese grupo que, después de tanto esfuerzo, ha visto cómo la preparación y la oportunidad terminaban encontrándose.
