Reducir la temperatura por debajo de los 39°C en menos de una hora, clave para evitar un golpe de calor

La posibilidad de sufrir un golpe de calor aumenta considerablemente, y ello puede llegar a causar daños irreversibles en los órganos e incluso representar un peligro de muerte

29 de Mayo de 2026
Doctor Enrique Jorge García Vena, médico de Urgencias en el Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar.

Con la inminente llegada del mes de junio, las altas temperaturas comienzan a representar un riesgo para la salud si no se toman las debidas precauciones, tanto en el hogar como en el trabajo, sobre todo cuando es al aire libre; así como en la playa y la piscina e incluso en el interior de un vehículo. La posibilidad de sufrir un golpe de calor aumenta considerablemente, y ello puede llegar a causar daños irreversibles en los órganos e incluso representar un peligro de muerte, si no se trata inmediatamente.

El golpe de calor es una urgencia médica grave que sucede cuando perdemos la capacidad para regular la temperatura corporal. Al fallar el sistema de termorregulación, dicha temperatura puede ascender por encima de los 40 °C y ocasionar consecuencias fatales. El golpe de calor puede manifestarse en unas pocas horas de exposición a temperaturas extremas, o incluso tardar de dos a tres días en desarrollarse. Su duración depende de larapidez con la que se logre disminuir la temperatura corporal, pero los síntomas suelen remitir en unas pocas horas si se trata médicamente.

Entre los síntomas que nos alertan de que una persona puede estar sufriendo un colpe de calor, se encuentran fiebres superiores a 40 grados sin patología infecciosa aparente, piel enrojecida, caliente y notablemente seca, al cesar la sudoración; alteraciones neurológicas como confusión, desorientación, mareos intensos, comportamiento inusual o pérdida de conocimiento; y molestias físicas como dolor de cabeza agudo, náuseas, vómitos y respiración o pulso acelerados.

El doctor Enrique Jorge García Vena, médico de Urgencias en el Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, señala que el objetivo principal, cuando un paciente llega a Urgencias con un cuadro de golpe de calor, es “reducir la temperatura corporal central por debajo de 39 °C en menos de 60 minutos para evitar daños neurológicos o multiorgánicos”. Agrega que el manejo protocolizado incluye un “enfriamiento activo inmediato”, de modo que el paciente “es desnudado y colocado en un ambiente frío. Se aplican medidas físicas como la inmersión en agua fría o el rociado constante con agua mientras se le ventila con aire a alta velocidad para facilitar la evaporación”, incide.

Asimismo, el doctor García Vena detalla que “se canalizan vías intravenosas para la reposición rápida de líquidos con sueros fríos y se corrige el desequilibrio electrolítico, monitorizando continuamente la temperatura central, el ritmo cardiaco, la saturación de oxígeno y la presión arterial. Ante la frecuencia de alteraciones a este nivel, se administra oxígeno y se trata el fallo multiorgánico, las convulsiones o el coma si el paciente ha perdido el conocimiento”.

Además, “si el paciente presenta un nivel de conciencia muy deprimido o no es capaz de mantener la vía aérea, se procede a la intubación y ventilación mecánica”, señala.

Entre las medidas preventivas que debemos tomar para evitar sufrir un golpe de calor, el médico de Urgencias del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar destaca “la hidratación, bebiendo agua de manera continua, y evitando el consumo de bebidas alcohólicas, azucaradas o con cafeína, que contribuyen a deshidratar a la persona”; a ello añade “la protección frente al sol con una gorra, un sombrero o gafas de sol, así como la aplicación deprotección solar de factor alto de manera frecuente”.

También resalta la imprudencia de realizar actividades al aire libre y ejercicio físico en horas de mucho calor, siendo más sensato elegir “la primera hora de la mañana o el atardecer” para estas tareas.

En cuanto a la alimentación, recomienda “consumir comidas ligeras y frescas, como frutas, ensaladas o gazpacho. Evita las comidas copiosas y de digestión pesada”.

Del mismo modo, incide en la necesidad de crear “entornos frescos”, ventilando la casa “a primera hora de la mañana o durante la noche”, así como “bajando las persianas o toldos en las horas de mayor insolación”.