Las tormentas marinas ganan intensidad en el Estrecho de Gibraltar, según un estudio de la UCA

La investigación detecta cambios en la frecuencia y estacionalidad de los temporales y alerta de un mayor impacto sobre la erosión y las infraestructuras costeras

15 de Mayo de 2026
Las tormentas marinas ganan intensidad en el Estrecho de Gibraltar, según un estudio de la UCA
Las tormentas marinas ganan intensidad en el Estrecho de Gibraltar, según un estudio de la UCA

Un estudio científico internacional, en el que participa la Universidad de Cádiz (UCA), ha constatado un aumento de la intensidad de las tormentas marinas en el entorno del Estrecho de Gibraltar, tras analizar el comportamiento de estos fenómenos entre 1985 y 2024, así como cambios relevantes en su frecuencia y estacionalidad.

El trabajo, publicado en la revista Estuarine, Coastal and Shelf Science, ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar en el que participan los investigadores de la UCA, Rosa Molina y Giorgio Anfuso, del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales, ha indicado la Universidad en una nota.

Su aportación ha sido "clave" para el análisis del litoral del sur peninsular, una zona "especialmente compleja" por la interacción entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

A partir del estudio de datos de oleaje de alta resolución en ocho puntos costeros situados a ambos lados del Estrecho, la investigación describe un comportamiento diferenciado entre ambas cuencas.

Mientras el Atlántico concentra tormentas más energéticas aunque menos frecuentes, el Mediterráneo registra un mayor número de episodios pero de menor intensidad. Esta dualidad convierte al Estrecho de Gibraltar en un espacio de transición climática "singular", donde confluyen dinámicas marinas distintas que condicionan la evolución del litoral.

De esta forma, según ha señalado la UCA, más allá de esta diferencia estructural, el estudio pone de manifiesto una transformación progresiva del régimen de tormentas. Y es que en las últimas décadas se observa un incremento de la energía de los temporales en el Atlántico, especialmente en zonas expuestas del Golfo de Cádiz, así como una mayor recurrencia de episodios extremos en el Mediterráneo.

A ello se suma un desplazamiento en el calendario habitual de estos fenómenos, cuyos picos tienden a producirse cada vez más hacia finales del invierno e incluso comienzos de la primavera, junto a la aparición de nuevos patrones cíclicos vinculados a grandes dinámicas atmosféricas.

Estos cambios tienen una traducción directa sobre el territorio, ya que las tormentas marinas son uno de los principales factores responsables de la erosión costera, las inundaciones y los daños en infraestructuras situadas en primera línea de costa.

Así, su intensificación y variabilidad refuerzan la necesidad de incorporar este conocimiento a la planificación litoral y a las estrategias de adaptación frente al cambio climático, especialmente en áreas tan sensibles como el sur de la península ibérica.