Tres ciclistas del Campo de Gibraltar han protagonizado una de las grandes gestas deportivas amateur de los últimos años en la comarca. Roberto, de 20 años, y Justo Castaño, de 39, ambos de Algeciras, junto a Manuel, de 44 años y vecino de Guadiaro, han completado el Camino de Santiago en bicicleta desde Algeciras hasta Santiago de Compostela en tan solo cinco días.
La aventura comenzó el pasado domingo 7 de junio, a las 6:35 horas, cuando los tres integrantes del Team Grillaera partieron desde la Plaza Alta de Algeciras portando una bandera de la ciudad. Cinco jornadas después, el jueves 11 de junio, sobre las tres de la tarde, alcanzaban la Catedral de Santiago de Compostela, donde repitieron la misma fotografía que se habían hecho al inicio del viaje, cerrando así un reto reservado para muy pocos.
En total, el recorrido sumó 1.021 kilómetros y cerca de 12.000 metros de desnivel acumulado. Las cinco etapas quedaron registradas en una imagen de Strava que ya circula por redes sociales y que refleja la magnitud del desafío: casi 34 horas de pedaleo efectivo y una velocidad media superior a los 30 kilómetros por hora.
Precisamente, este último dato es uno de los más llamativos de la hazaña. Mantener ese ritmo durante cinco días consecutivos, superando prácticamente los 200 kilómetros diarios, soportando además las altas temperaturas y el viento en contra durante buena parte del trayecto, convierte el reto en una auténtica barbaridad deportiva.
Según explica Justo Castaño, presidente del Team Grillaera, una de las claves del éxito tuvo nombre propio: Roberto.
“El niño Roberto se ha comido prácticamente 990 kilómetros abriendo camino y luchando contra el aire, que es el peor enemigo del ciclista. Además, hemos tenido viento en contra prácticamente todos los días y soplando con bastante fuerza”, señaló.
El reto estuvo muy cerca de completarse sin incidencias mecánicas, aunque finalmente surgieron dos contratiempos. En la tercera etapa sufrieron un corte en un neumático que pudo solucionarse gracias a la caravana de asistencia que acompañaba al equipo. Al día siguiente, tuvieron que reparar un pinchazo utilizando los repuestos que transportaban en las bicicletas.
Otro de los pilares fundamentales fue el apoyo logístico prestado por el padre de Roberto, conocido panadero algecireño de la Panadería San Isidro. Su labor resultó decisiva para mantener alimentados y asistidos a los ciclistas durante todo el recorrido, con avituallamientos aproximadamente cada 50 kilómetros. En algunas jornadas, incluso utilizaron la caravana para descansar durante la noche antes de afrontar la siguiente etapa.
La ruta quedó dividida en cinco jornadas de enorme exigencia física:
Día 1: Algeciras – Sevilla. 206 kilómetros y 2.200 metros de desnivel acumulado.
Día 2: Sevilla – Mérida. 190 kilómetros y 1.900 metros de desnivel acumulado.
Día 3: Mérida – Ciudad Rodrigo. 222 kilómetros y 2.400 metros de desnivel acumulado.
Día 4: Ciudad Rodrigo – Chaves, Portugal. 215 kilómetros y 2.700 metros de desnivel acumulado.
Día 5: Chaves – Santiago de Compostela. 200 kilómetros y 2.900 metros de desnivel acumulado.
Inicialmente, el objetivo era completar el recorrido en seis días, una previsión algo más asumible para convencer al presidente del equipo, que no terminaba de ver claro un plan tan extremadamente exigente. Sin embargo, las buenas sensaciones y el elevado ritmo de marcha les permitieron ir ganando kilómetros en cada jornada.
La ambición de hacer algo extraordinario les llevó a modificar la estrategia sobre la marcha. Día tras día fueron recortando distancia hasta lograr quedarse a menos de 200 kilómetros de Santiago al término de la cuarta etapa, dejando el camino preparado para culminar la aventura en la quinta jornada.
No faltaron los momentos de sufrimiento, las dudas ni las ganas de abandonar. Pero los tres ciclistas consiguieron superar todas las dificultades y alcanzar juntos la Plaza del Obradoiro, completando una aventura que ya forma parte de las historias deportivas más sorprendentes surgidas en el Campo de Gibraltar.
Con la bandera de Algeciras ondeando frente a la Catedral de Santiago, Roberto, Justo y Manuel pusieron el nombre de la ciudad y de toda la comarca en lo más alto de las locuras sobre ruedas.
Ahora, la pregunta parece inevitable: ¿cuál será el próximo reto con el que el Team Grillaera volverá a sorprender?