Hay historias que conmueven, pero luego están las que dejan huella. Y precisamente esa huella es la que han dejado Avellana, Donovan, Scoby, Amón y Dalí, cinco perros de la Fundación CANYA que continúan esperando una familia, pero que mientras llega ese día dedican todo el cariño que llevan dentro a quienes más lo necesitan.
Los animales han sido los protagonistas de una emotiva jornada en la Residencia Nuestra Señora del Rosario y San Ramón Nonato de Los Barrios, dentro del proyecto “Visitas que dejan huella”, patrocinado por la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA), y en la que también ha participado la Escuelita para Perros de Tarifa.
La visita dejó imágenes difíciles de olvidar. Caricias, sonrisas, conversaciones y recuerdos afloraron entre los residentes, muchos de los cuales pasan largas horas en soledad. Durante unas horas, esa rutina se transformó en compañía, afecto y alegría gracias a unos visitantes muy especiales de cuatro patas.
Mientras los mayores disfrutaban de la presencia de los perros, ellos también recibían algo que necesitan tanto como cualquier persona: cariño, atención y sentirse queridos.
La iniciativa ha demostrado el enorme poder terapéutico de los animales y cómo los gestos más sencillos pueden convertirse en momentos inolvidables. "Porque, a veces, quienes esperan ser rescatados también son capaces de rescatar corazones" ha señalado la fundación.
Ahora, Avellana, Donovan, Scoby, Amón y Dalí regresan a la Fundación CANYA con la esperanza de que muy pronto alguien les abra las puertas del hogar que tanto merecen.