El Algeciras Club de Fútbol firmó un empate contra la UD Ibiza en un partido incómodo y en el que estuvo bastante mejor en el aspecto defensivo que en ataque, por lo que terminó por dar por bueno el punto, que puede verse como un vaso medio lleno.
El resultado no le vale para certificar el objetivo de la permanencia, que el mismo técnico, Javi Vázquez, la sitúa en 47 puntos -tiene 45- ni le vale para asaltar los puestos de playoff, aunque tampoco le descarta de esa pelea. En cualquier caso, toca seguir peleando y, por qué no, soñando.
Javi Vázquez sacó un once con miras ofensiva. A Óscar Castro lo situó en el centro de la defensa junto a Ángel Gómez, con Paris y Tomás como laterales; el centro con Iván y Jony Álamo, los costados para Rastrojo y Avilés; y arriba la pareja Juanma García y Manín.
El conjunto albirrojo se encontró con un Ibiza más necesitado que buscó tener el dominio y mirar también al ataque. Al Algeciras le faltó tener el balón y acabó corriendo mucho tiempo detrás de este. La primera y mejor ocasión de la primera parte fue para los del Nuevo Mirador: en el 6’, Avilés lanzó una falta desde frontal que dio en el larguero.
Tras una disputa de balón, en el minuto 13, el colegiado dejó seguir y marcó Juanma García pero a renglón seguido anuló el tanto.
El partido, muy igualado y muy disputado, se volvió trabado. Con interrupciones continuas y revisiones en el VAR: ni un penalti pedido por los visitantes ni una agresión sobre Manín fueron señaladas tras ver la jugada.
Así se llegó al descanso. En la segunda parte se jugó más tiempo en campo local, con un Ibiza que lo intentó y tuvo algunos acercamientos, incluso el meta Iván Moreno tuvo que sacar la segunda mano de la mañana.
Al Algeciras le costó crear, insistió en largo y buscó la contra sin acierto. Tampoco encontró vías de peligro por los costados, su principal arma de ataque. Nada más entrar Isaac Obeng desbordó y creó peligro, pero le faltó incidir en ello.
Apretó la grada, intentó empujar, pero en el césped pesaba el calor y el esfuerzo. Los cambios dieron frescura física pero no ideas frescas.
En el 90’, Manín tuvo la más clara de la segunda parte, pero su disparo se fue alto por muy poco. El 9 albirrojo no dejó de pelearse con los centrales, de saltar y de presionar, pudo coronarse con el gol.
El choque acabó con jugada rara y susto. Tras el pitido final, y con los aficionados ya bajando las escaleras para marcharse a casa, el colegiado revisó un posible penalti tras solicitarlo el Ibiza. Dijo que no había nada y el Nuevo Mirador se fue aliviado y dando por bueno el punto, que también fue justo.