Álvaro Quirós García ha firmado hoy un gran -5 en la tercera jornada en el Acciona Open de España, prueba del DP World Tour que se juega hasta el domingo en el Club de Campo Villa de Madrid.
El de Guadiaro ha pasado de ser el 29º al puesto 13 con un buen -10. Hoy ha hecho cinco birdie en una vuelta sin fallos (hoyos 7, 10, 12, 15 y 16), situándose a seis golpes del líder, Jon Rahm.
”Llevo mucho tiempo, seis años, en el que no disfruto en el campo de golf, en el que sufro desde el primer golpe del jueves. Es cierto que puedo llegar a disfrutar y a jugar con cierta soltura durante un 20 por ciento de la vuelta, pero no más. Y lo peor es que me he acostumbrado a jugar así, a no disfrutar como lo hacía antes» dice Quirós, que añade: «¿Si puedo ganar mañana? No lo veo. La gente me dice que es una gran vuelta, que son 66 golpes, pero lo cierto es que las sensaciones son exactamente las mismas que he tenido cuando no obtengo un resultado tan bueno. Siento decirlo, pero es así: desde hace tiempo mi mentalidad es mucho más conservadora jugando. Tal y como estaba el día hoy era día para que yo, con mi pegada, pudiese sacar un -8, pero juego mucho más a amarrar el par que a ir a por el birdie”.
Mañana saldrá en el partido 20 (de 24) de la última ronda, en este caso a las 12:16 horas con el chino (de Xiamen Fujian) Ashun Wu y el madrileño Sebastián García Rodríguez.
En la cita también está el madrileño Alejandro Cañizares Gómez, que juega con licencia del Real Club Valderrama. Hoy ha ‘soltado la mano’ de su amigo Quirós (y eso que han compartido juego) y tras dos días donde han calcado los resultados, en este caso también ha remontado, aunque menos, siendo 22º con -8 tras un -3 hoy, con cinco birdies (4, 5, 7, 12 y 14) y dos bogeys (13 y 17).
Mañana saldrán a las 11:38 horas desde el tee del hoyo 1 junto al inglés, de Boston, Dave Coupland; y el cacereño Jorge Campillo.
El que en esta ocasión ha caído ha sido el barcelonés Pablo Larrazábal, que juega con el guadiareño Raúl Quirós como caddie. Han pasado del puesto 16º con -7 al 59º con -1, tras entregar una tarjeta con dos birdies (4 y 15); cuatro bogeys (1, 3, 5 y 13) y dos doble-bogey (11 y 16).
Mañana comenzará desde el tee del 1 a las 9:05 horas, con el australiano (de Brisbane) Maverick Antcliff y el sudafricano Wilco Nienaber.
Rahm, a igualar a Seve
Jon Rahm y su capacidad para alcanzar los retos más complicados tienen una cita con la historia. El golfista vasco, avalado por sus triunfos en las ediciones de 2018 y 2019, acaricia con los dedos de sus manos igualar el número de victorias conseguidas por Severiano Ballesteros en un Open de España, tres, una cifra con carácter de hazaña en el marco de las 94 ediciones de este palpitante torneo.
El enfervorizado público, que convierte en multitudinaria romería cada una de sus actuaciones en el Club de Campo Villa de Madrid, asiste atento desde el jueves con la intención de vivir una experiencia única, el reto reservado a aquellos pocos golfistas que dotan a sus acciones de connotaciones históricas.
“Yo estuve allí cuando Jon Rahm igualó el récord de Severiano Ballesteros”, ansían incorporar a sus experiencias personales este domingo los centenares y centenares de aficionados que siguen las evoluciones del jugador vasco como auténticos actos de fe.
Y Jon Rahm lo tiene a tiro, como reconoció con la serenidad que le caracteriza tras entregar una tarjeta de 65 golpes y situarse en la primera posición a 18 hoyos de la conclusión, afrontando sin eludir un ápice los objetivos más grandilocuentes posibles que surgen a su paso. Cosas de verdadero campeón.
Antes, en el hoyo 5, el amateur madrileño Luis Masaveu alcanzó el coliderato gracias al empuje de su descarada forma de afrontar el torneo, dispuesto asimismo a igualar unos registros -triunfos de los amateurs Mario González en 1947 y del Conde Lamaze en 1955- generados cuando el golf era otra cosa.
Masaveu, a sus 20 años, despojado de la tensión de hacer las cosas bien entre los mejores profesionales y superar al menos el corte, ha elevado la categoría de sus objetivos a base de rondas sobresalientes, un chute de confianza que eclosionó con toda su virulencia cuando accedió al citado coliderato después de rubricar cuatro birdies en los cinco primeros hoyos. Luego, el mal de altura se instaló en su seno, cuando una serie de errores le hicieron retroceder a una decimoctava posición en cualquier caso admirable.
Los focos de los aficionados, de inmediato, volvieron a centrarse en exclusiva en el exitoso discurrir de Jon Rahm por el campo, un goteo sereno, continuo y oportuno de aciertos que le instalaron en el coliderato en el hoyo 12 y en el liderato en solitario en el 14. Antes, por el camino, le arañó golpes al campo en el 4, en el 7, en el 11, en el 12… y en el 14, una cadena de aciertos digna del mejor orfebre al que todavía le restaba recibir su último eslabón.
Y es que restaba la recta final, en dura pugna con el australiano Min Woo Lee, dispuesto desde el jueves a adherirse cual ventosa a la parte alta de la clasificación a base de continuos aciertos. Avalado por dos triunfos en el DP World Tour cosechados en 2020 y 2021, Min Woo Lee ambiciona incorporarse al listado de ganadores del Open de España al igual que Louis De Hager, Marc Warren, Eddie Pepperell, Matthieu Pavon, Kiradech Aphibarnrat y Stephen Gallacher, un amplísimo grupo de terceros clasificados a tres golpes a quienes no conviene perder de vista.
Todos ellos, sin embargo, carecen del objetivo de igualar el récord de tres victorias de Severiano Ballesteros. Y es que ese es un acicate exclusivo para los verdaderos depredadores de triunfos como Jon Rahm.
