Después de haber conquistado la cuarta Champions League de la sección, el Barça femenino aún tiene mucho trabajo en los despachos por delante. El equipo de Pere Romeu cierra una temporada de matrícula, pero con varios frentes abiertos que pueden marcar el inicio del próximo ciclo blaugrana.
La continuidad de las referentes, el primer gran examen
La final dejó una imagen para la historia: Alexia Putellas levantando una vez más la Copa de Europa después de una noche grande y, quizá, simbólica. La capitana blaugrana termina contrato el próximo 30 de junio, con un año opcional, y su futuro es una de las carpetas más delicadas para el club. Retener a una futbolista histórica sería fundamental, pero también hay que ver cómo se gestiona el peso sentimental y deportivo de una jugadora con una gran influencia en el rendimiento en los pronósticos del Barça femenino.
Otro caso bastante importante es el de Mapi León, que todo apunta a que será una despedida. La central aragonesa, tras nueve temporadas en el club, parece ser que no renovará y se marcará al London City Lionesses. Esto está alineado con uno de los cambios que se está dando en el tablero del fútbol femenino europeo: proyectos ingleses con músculo económico, mucha ambición y capacidad para tentar futbolistas que han ganado todo con el Barça.
Ona Batlle es otra de las jugadoras en la rampa de salida, en gran parte por todo el mercado que tiene en Inglaterra. A la vez, el club catalán tiene que cerrar la continuidad de Caroline Graham Hansen, una de las mejores atacantes del mundo y con contrato que también acaba en junio. Su renovación parece la más próxima, pero hasta que no haya firma, todo es posible.
Un proyecto campeón que también debe renovarse
La Champions conquistada por 4-0, con dobletes de Ewa Pajor y Salma Paralluelo, refuerza la sensación de que el Barça aún domina Europa, aunque el partido también enseñó algo importante: el equipo puede sufrir, necesita una Cata Coll decisiva en las bet en Europa esta temporada y depende de una plantilla donde juventud y experiencia deben convivir con mucho equilibrio. La temporada perfecta no elimina la necesidad de ajustar piezas ni de medir muy bien cada salida.
Pere Romeu es otro nombre clave. Llegó con la difícil misión de suceder a Jonatan Giráldez y ha respondido con títulos, gestión de lesiones y protagonismo creciente de jóvenes como Clara Serrajordi o Aïcha Cámara. Su contrato también llega a 2026, por lo que la dirección deportiva debe decidir si el técnico que ha completado el círculo merece liderar la siguiente etapa.
El último pendiente es de fondo: competir contra la inflación salarial de la Women's Super League sin perder identidad. El Barça ha construido una cultura ganadora basada en talento local, fichajes muy medidos y una idea de juego reconocible. Ahora debe proteger esa estructura mientras clubes con más margen financiero llaman a la puerta de sus estrellas.
Por eso la cuarta Champions no cierra nada. Al contrario, abre una semana de decisiones. El Barça celebra desde la cima, pero sabe que el próximo título también empieza en las renovaciones, las despedidas bien gestionadas y la capacidad para convertir el relevo en una oportunidad, sin que el vestuario pierda hambre, jerarquía ni competitividad interna.
